Niños y adolescentes   Fundación para la Diabetes

Algunas novedades sobre la prestación por cuidado de menor con diabetes con reducción de jornada laboral.

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Javier Sanhonorato Vázquez Por: Javier Sanhonorato Vázquez
Abogado. Presidente Addeisa e integrante del Grupo de Trabajo de Educación Terapéutica SED
Temas: Entorno legal
Fecha:

Los avances en el tratamiento de la diabetes de nuestros hijos traen consigo mayor facilidad en la consecución de los objetivos terapéuticos y, por lo tanto, también, de una mejor y mayor calidad de vida para ellos.

Pero ¿y para los padres? La incidencia del diagnóstico y del encaje del seguimiento continuo del tratamiento intensivo de la diabetes en la vida diaria de los padres supone, en sí misma, un verdadero desafío pues influye en la vida familiar, social y laboral. Hasta tal punto es así que las necesidades de tiempo y dedicación exigidas por los cuidados de nuestro hijo para que haga una vida lo más normal posible, hacen que nuestra vida ya no sea la misma, influyendo notablemente incluso en nuestros trabajos y teniendo que reducir la jornada laboral e incluso, en muchos casos, dejar ese trabajo. 

Precisamente para compensar la pérdida de ingresos que sufren los padres trabajadores al tener que reducir su jornada por la necesidad de cuidar de los hijos menores a su cargo en este caso con diabetes, nace esta prestación.

La finalidad de la norma y de la prestación es doble: por una parte, defender la indemnidad del menor, su integridad física, y, por otra parte, conciliar la vida personal y familiar con la laboral.

La prestación se reconocerá en proporción al porcentaje de reducción que experimente la jornada de trabajo, y viene regulada en el Real Decreto 1148/2011, de 29 de julio, para la aplicación y desarrollo, en el sistema de la Seguridad Social, de la prestación económica por cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave. El propio RD contiene una lista de enfermedades graves y entre ellas se encuentra la Diabetes Mellitus tipo 1.

Recordemos los requisitos básicos de acceso:

  • Es necesario que se dé un ingreso hospitalario de larga duración o bien la continuación del tratamiento médico o el cuidado del menor en domicilio tras el diagnóstico y hospitalización por la enfermedad grave, en nuestro caso la DM1. La reducción de jornada y la prestación se deben conceder siempre que concurra la enfermedad grave del hijo menor (en nuestro caso, la diabetes) que haga precisos unos cuidados directos, continuos y permanentes, al margen de que se requiera un ingreso hospitalario de larga duración o no. Es más, en principio hay que pensar que los períodos de cuidados extrahospitalarios serán los que exijan la intervención más directa, continua y permanente por parte del progenitor, por lo que resultaría absurdo excluir el permiso en esos supuestos, pese a que no concurra una prolongada hospitalización.
  • Puede acceder a ella uno de los progenitores, siempre que los dos trabajen.
  • Requiere de un informe del médico que trate la diabetes del menor en el que se especifique que es necesario un cuidado directo, continuo y permanente dirigido al menor. Ese cuidado debe proporcionarse por el progenitor/trabajador en el periodo de tiempo a reducir.
  • Pueden solicitarla los trabajadores tanto por cuenta propia como por cuenta ajena, afiliados y en alta en algún régimen del sistema de la Seguridad Social, acrediten los periodos mínimos de cotización exigidos y que reduzcan su jornada en, al menos, un 50% de su duración.
  • En cuanto a los funcionarios, tienen su propia regulación en el artículo 49 del Estatuto Básico del Empleado Público (permiso retribuido)

¿Cómo se gestiona la solicitud?

La prestación se gestiona y paga por la Mutua en que el trabajador tenga cubiertas las contingencias profesionales y/o comunes. Prácticamente todas las Mutuas tienen a disposición del trabajador afectado la documentación necesaria para tramitar la solicitud.

Junto con la solicitud se habrá de presentar una Declaración del facultativo del Servicio Público de Salud u órgano administrativo sanitario de la Comunidad Autónoma y, en su caso del facultativo de los servicios médicos privados donde menor hubiera sido atendido. Hasta ahora se entendía que bastaba con el formulario de la Mutua y el Informe médico que debe expresar la necesidad del cuidado directo, continuado y permanente del menor por encontrarse afectado por DM1. Aquí es donde encontramos una de las principales novedades pues la Orden TMS/103/2019, de 6 de febrero, por la que se modifica el anexo del Real Decreto 1148/2011, de 29 de julio, incorpora un modelo propio de “Declaración médica” que sirve para todas las enfermedades del listado. El enlace al BOE, donde se puede consultar es el siguiente: https://www.boe.es/boe/dias/2019/02/08/pdfs/BOE-A-2019-1691.pdf

En este sentido debemos informar lo siguiente:

  1. Confiad en vuestro médico: el lenguaje del modelo de Declaración médica es conocido por ellos perfectamente y saben qué deben contestar en los apartados correspondientes.
  2. Por parte de Addeisa se puso en conocimiento de la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social, las múltiples dudas que surgían por parte de los padres al leer los diferentes apartados, contestando que lo verdaderamente importante es que se manifieste por parte del médico especialista encargado del seguimiento de la diabetes del menor que éste necesita el cuidado directo, continuo y permanente de los progenitores. Y si para ello es necesario adjuntar un Informe médico, se debe elaborar y adjuntar.   

Documentación básica a presentar.

Junto con la solicitud, el modelo de Declaración médica rellenado y firmado por el médico especialista y el Informe médico cuando sea necesario, hay que presentar:

  • Certificado/s de empresa en que conste: fecha de inicio de la reducción de jornada y porcentaje de reducción, base de cotización, otros.
  • Libro de Familia o similar.
  • Certificado de la empresa donde trabaje el otro progenitor.
  • En aquellos casos en que el menor escolarizado no tenga atención específica del tratamiento de su diabetes por personal médico o sanitario en el centro escolar, conviene solicitar un Certificado al colegio, aunque la norma no diga nada al respecto.

Según los casos se pueden solicitar otros documentos. Así en el caso de padres divorciados, si no hay acuerdo entre progenitores ni la sentencia establece nada respecto de a quién correspondería el disfrute de esta prestación, hay que aportar la sentencia de divorcio a fin de conocer a quien corresponde la patria potestad y la guarda y custodia del menor con diabetes. En reciente Sentencia del Tribunal Supremo se dice lo siguiente, y esta es otra novedad:

“... ni la ruptura de la convivencia entre los progenitores ni la disolución del matrimonio, alteran las responsabilidades sobre los hijos, que siguen teniendo carácter conjunto, aunque la guarda y custodia la ejerza uno de ellos... Entre el conjunto de deberes inherentes a la patria potestad a ejercer conjuntamente por los dos progenitores, se encuentra el de velar por ellos (artículo 154. 1º Código Civil), que comprende el de procurar que reciban los cuidados sanitarios adecuados de forma que puedan disfrutar del mejor estado de salud posible durante la infancia y el resto de su vida...”

Esta sentencia resulta definitiva en los casos de que el progenitor que no tenga la guarda y custodia no trabaje, pues la norma es clara y solicita que los dos progenitores trabajen. Así, si quien tiene a su cargo la guarda y custodia, solicita reducción de jornada y consiguientemente la prestación, se la denegarán pues el otro progenitor, al no trabajar, puede encargarse de los cuidados del menor con diabetes, en ejercicio de la patria potestad. Lo cual da lugar a situaciones injustas que pueden poner en peligro la indemnidad del menor en aquellos casos en que el progenitor que no trabaja no quiera recibir o no tenga la educación terapéutica en diabetes necesaria para seguir el tratamiento del menor. 

Por lo tanto, es una circunstancia que, cuando se da, debe tratarse desde el enfoque judicial, pues, en caso de que no exista acuerdo al respecto (ni sobre el disfrute de la prestación, ni sobre quién se encarga de ejercer los cuidados de salud del menor con diabetes) y uno de los progenitores no procure los cuidados sanitarios adecuados, debe solicitarse del Juzgado correspondiente y por el progenitor cuidador, que se le atribuya con carácter exclusivo el ejercicio de la patria potestad en relación con las cuestiones médicas que afecten al menor.

Ante el Tribunal Supremo.

Esperamos pronto otra novedad, pues el Tribunal Supremo debe decidirse en breve entre una lectura al pie de la letra del artículo 49, e) del Estatuto Básico del Empleado Público, lo cual generaría muchas injusticias y desigualdades, y una lectura acorde con los tiempos que corren en que se vele por el menor y por la conciliación de la vida familiar y laboral de aquellos funcionarios que cumplen requisitos y solicitan permiso retribuido para cuidado de menor con diabetes.