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La mitad de los diabéticos tuvo dificultades para controlar su enfermedad durante la primera oleada COVID-19

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Hasta un 49,9% de personas con diabetes ha tenido dificultades en el control de su patología durante la pandemia, destacando aspectos como el mantenimiento de una actividad física habitual (48%), el acceso a la asistencia médica (17%) o comer correctamente (9%).

Esta es una de las principales conclusiones de la reciente encuesta lanzada por la Federación Española de Diabetes (FEDE) y la Sociedad Española de Diabetes (SED), en colaboración con la Fundación para la Diabetes Novo Nordisk y Novo Nordisk, y en la que han participado más de 300 personas con diabetes, que se puso en marcha para conocer la opinión de cómo la crisis sanitaria derivada de la COVID-19 había afectado a este colectivo de pacientes en España, para el buen control de su patología.

En este sentido, Aureliano Ruiz Salmón, presidente en funciones de FEDE, ha comentado que “no se trata de una conclusión sorprendente, puesto que en nuestro país, a día de hoy, un escaso 45% de personas con diabetes ha recibido en alguna ocasión educación terapéutica en diabetes. Las que carecen de esta formación son las que más complicaciones han tenido para amoldarse a los cambios y mantener el buen control de su patología; de ahí la importancia de seguir insistiendo en incrementar la formación que reciben los pacientes; sólo así podremos hacer frente a situaciones tan complejas como el que estamos atravesando”.

Otra de las conclusiones que se han extraído, de la opinión dada por las personas que contestaron la encuesta, es que los cambios de su rutina son complejos y pueden complicar la adherencia al tratamiento. En este sentido, un 63% de los participantes de la encuesta consideró que tendría más dificultades a la hora de cambiar de tratamiento si quisieran llevarlo a cabo. Sobre este tema, Antonio Pérez, presidente de la SED, afirmó que “los cambios en los tratamientos para la diabetes, especialmente cuando se trata de la insulina, pero no exclusivamente, requieren una formación específica del paciente y/o la familia en la aplicación de dicho tratamiento y en posibles ajustes en el resto de los elementos del tratamiento. Por lo tanto, en una situación de interrupción de la asistencia o su sustitución por la consulta remota, se justifica plenamente las dificultades percibidas por los pacientes para los cambios de tratamiento. La percepción de estas dificultades por parte de los profesionales sanitarios favoreció sin duda posponer la indicación de cambios en el tratamiento que hubieran tomado en otras circunstancias”.

Por lo que se refiere a la telemedicina, a pesar de que ha sido una de las herramientas que han ayudado a los pacientes durante el confinamiento por la COVID-19, no termina de estar realmente implantada de una manera óptima. De hecho, un 46% de las personas con diabetes ha indicado que les cancelaron sus citas de control de la patología y un 40,3% las pudo realizar a distancia. Además, los encuestados han considerado en un 56,7% que el futuro de las visitas debería combinar el modo virtual y el presencial; y en un 41,2%, que todas deberían ser en persona como antes de la pandemia por la COVID-19.


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