General   Fundación para la Diabetes

Relacionan la diabetes con arritmias diarias en el microbioma intestinal

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Varios estudios han venido detallando en os últimos años que los cambios relacionados con la obesidad en la microbiota intestinal están asociados con inflamación de bajo grado, lo que respalda un vínculo estrecho entre los sistemas inmunitario y metabólico en toda la microbiota intestinal. De esta manera, existen varios mecanismos que relacionan la microbiota con el inicio de la resistencia a la insulina y la diabetes, tales como cambios en la permeabilidad intestinal, la endotoxemia, la interacción con los ácidos biliares, o los cambios en la proporción de tejido adiposo marrón.


Ahora, un equipo de científicos que colabora con la Universidad Técnica de Múnich (Freising, Alemania) ha utilizado la secuenciación de alto rendimiento de ARN del gen ribosómico 16S, publicando en la revista especializada Cell Host & Microbe un estudio que perfila la composición de la comunidad microbiana intestinal en muestras fecales de 1.976 individuos de Alemania inscritos en el estudio prospectivo de población KORA, que detecta niveles definidos de patógenos específicos a lo largo del día en individuos con datos disponibles de tiempo de defecación.

Al analizar la dinámica diurna del microbioma intestinal, el equipo observó que las personas que tenían diabetes o eran obesas o parecían perder oscilaciones intestinales que implicaban cambios en los niveles de microbiomas de docenas de bacterias intestinales. Los autores han señalado en este sentido que, si bien tanto la obesidad como la diabetes coincidieron con oscilaciones alteradas del microbioma intestinal durante el lapso de un día, hubo diferencias en las unidades de taxones operacionales involucradas, insinuando que el peso contribuye a la estratificación del riesgo de diabetes independientemente de los ritmos circadianos interrumpidos en el microbioma.


El análisis metagenómico relacionó funcionalmente 26 vías metabólicas con la oscilación diurna de las bacterias intestinales, y el equipo continuó verificando los ritmos de los microbios intestinales de 24 horas en casi 1.400 participantes alemanes adicionales muestreados en múltiples puntos de tiempo.