General   Fundación para la Diabetes

Alertan de los riesgos de la inercia terapéutica en pacientes con diabetes

Compartir: 

Los expertos del Grupo Clínico y Traslacional en Diabetes (CTD) han celebrado una nueva reunión en Madrid, en la que han analizado las principales causas de la inercia terapéutica, así como el impacto cardio-renal de los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT-2), entre otros temas de actualidad. Los coordinadores de esta iniciativa, que surge gracias a una beca educacional de Mundipharma, son los Dres. Francisco Javier Ampudia-Blasco, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario de Valencia; Esteban Jódar, del Departamento de Endocrinología y Nutrición Clínica en QuironSalud, Madrid, y Rafael Simó, de la Unidad de Investigación en Diabetes y Metabolismo del Institut de Recerca Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona.

El control de las personas con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) “está lejos de las recomendaciones de las Guías de Práctica Clínica”, según ha comentado la Dra. Flora López Simarro, médico de Familia del CAP Martorell de Barcelona. Esta experta ha explicado que “el tiempo que se espera para intensificar los tratamientos es excesivo, por lo que los pacientes permanecen expuestos a cifras elevadas de glucemia durante largos periodos de tiempo, incluso varios años”. “Por grupos de edad, las personas mejor controladas son las de mayor edad, mientras que los jóvenes suelen tener cifras muy elevadas de glucemia y pueden beneficiarse de un buen control”.

Este retraso se debe en gran medida a la “inercia clínica y a algunos de sus determinantes”, ha dicho Flora López Simarro. “En la actualidad disponemos de nueve familias de fármacos comercializados, y cada familia tiene varias moléculas. En principio se trata de una ventaja, pero también dificulta la labor del profesional a la hora de elegir un fármaco”.

Asimismo, la Dra. López Simarro ha hablado de los registros de monitorización continua, que permiten conocer el control glucémico a lo largo de todo el día y ofrecen información, sobre todo, de las hipoglucemias desapercibidas. “Gracias a estos registros es posible agilizar la toma de decisiones para intensificar o disminuir el tratamiento, con lo que también se reduce la inercia terapéutica”.

Posible fin de la HbA1c

La utilidad de la medición de la glucosa y la hemoglobina glicada (HbA1c) ha sido uno de los temas abordados por el Dr. Juan José Gorgojo Martínez, de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid. “La HbA1c es un parámetro imperfecto para definir el control glucémico global del paciente con DM. Actualmente necesitamos añadir a la HbA1c una baja variabilidad glucémica y la ausencia de hipoglucemias. La monitorización continua de glucosa, cada vez más utilizada en pacientes con DM tipo 1, permite también determinar el tiempo que el paciente está en rango de normoglucemia”, ha indicado.

Respecto al glucocentrismo o tratamiento dirigido al control de la HbA1c, ha señalado que “ha dado paso actualmente a una estrategia de control integral en la que se pretende reducir el peso, la presión arterial, el riesgo de hipoglucemias, el riesgo de morbimortalidad cardiovascular y renal, y en donde la HbA1c tiene un papel marginal”.

Según ha comentado, en la actualidad la indicación de fármacos antihiperglucemiantes con beneficio cardiovascular y renal se realiza en pacientes con DM2 y alto riesgo cardiovascular o renal sin tener en cuenta la HbA1c, “ya que se benefician de estos fármacos tanto pacientes con HbA1c elevadas como aquellos con HbA1c normales/bajas. Sin embargo, la HbA1c sigue siendo importante y no va a desaparecer porque su control reduce el riesgo de complicaciones microvasculares, y ayuda a tomar decisiones de tratamiento”.