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Productos ecológicos

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El desarrollo de nuevas tecnologías en el área de la producción de materias primas y de los procesos que se llevan a cabo en la industria alimenticia, ha dado lugar a la aparición en el mercado de productos alimenticios con características nutricionales distintas a las tradicionales.

La oferta de productos alimenticios con características especiales es cada vez más amplia, y su proliferación en el mercado aumenta cada día.

La denominación de alimentos ecológicos, biológicos o biodinámicos se aplica a los productos alimenticios cuyos ingredientes han sido obtenidos mediante prácticas agrícolas y ganaderas en las que se prescinde del empleo de productos químicos de síntesis.

El desarrollo de este tipo de alimentos ha tenido lugar por los problemas que plantea la gran proliferación en el empleo de fertilizantes, plaguicidas y pesticidas. Estos últimos son potencialmente una de las primeras causas de toxicidad a través de los alimentos.

La FAO los considera en el quinto lugar de los peligros asociados a los alimentos. Las legislaciones alimenticias establecen las cantidades máximas de residuos de pesticidas que se pueden encontrar en los alimentos. A pesar del poco tiempo que llevan en el mercado los alimentos ecológicos existe ya en España legislación sobre la práctica de la producción ecológica. La primera regulación se realizó en la Comunidad Europea en el año 91 y este reglamento se aplica a los productos vegetales no trasformados, a los animales, a los productos animales no trasformados y a los productos que se elaboren a partir de dichos ingredientes. Incluyen todos los productos que se pueden utilizar en este tipo de producción. España recogió todas estas indicaciones en la reglamentación de productos biológicos del año 93.

Este tipo de alimentos presentan una serie de ventajas, desde el punto de vista de la agricultura, como la disminución del impacto sobre el medio ambiente, al eliminar productos químicos utilizados en la agricultura tradicional. Además favorece la remineralización del suelo al utilizar abonos orgánicos. Esto es importante para su valor nutricional, pues los minerales de los abonos orgánicos pasan a los vegetales por acción de los microorganismos incrementando así su valor nutritivo. Otra ventaja es la disminución de la acumulación de nitratos en los vegetales, alta en la agricultura tradicional por el uso fertilizantes químicos nitrogenados. Ciertos estudios avalan además un mayor aporte de algunos nutrientes, como por ejemplo los aminoácidos.

La importancia de estas ventajas en países desarrollados que no tienen déficit de nutrientes puede parecer relativa, dado el gran aumento de precio que presentan estos alimentos frente a los obtenidos por medios tradicionales.