Retos   Fundación para la Diabetes

Diseña bien los objetivos que te acercan a la meta

Compartir: 
Iñaki Lorente Por: Iñaki Lorente
Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).
Fecha:

Este texto es la continuación del titulado: “Abandona los puntos suspensivos (decídete a empezar)”. Si todavía no lo has leído, te recomiendo que lo hagas antes de seguir con este, ya que pertenece a una secuencia con una misión concreta: Acompañarte en el proceso de conseguir los retos que te propongas.

De la misma manera, a este texto le seguirán otros con un orden. En mi cabeza está el siguiente esquema:

PERSIGUIENDO UN SUEÑO

  1. Abandona los puntos suspensivos (decídete a empezar)
  2. Diseña bien los objetivos que te acercan a la meta
  3. Prevenir la falta de motivación (en cuanto empiecen las señales)
  4. La huella del hábito
  5. No te pares, ¿cuál es tu próximo reto?

Espero que tengas éxito.

Introducción

Ahora que ya tienes “cazada” por escrito la meta que deseas alcanzar, posiblemente te asalten infinidad de pensamientos cargados de emociones encontradas. Dime que no te has venido arriba, que no se te ha encendido el rostro con el “Yes, I can” tras visualizarte en la cumbre.

Dime que la luminosidad de tu expresión no se ha visto empañada por los nubarrones de la duda  (“¿Y si no puedo?”) y del desconcierto (“¿Por dónde empiezo?”).

Estás en un momento crucial. La incertidumbre se asocia a la indefinición haciéndose fuertes y zancadilleando tu determinación. Y lo hacen hasta tal punto que se corre un serio peligro de recaer en la odiosa y paralizante procrastinación.

La meta es un sueño con una fecha límite

En una ocasión leí una frase que, para mí, está cargada de sentido y que, con frecuencia me viene a la cabeza: “Una meta es un sueño con una fecha límite”.

Sin duda expresa a la perfección lo que pretendo transmitir en estos párrafos.

Posiblemente cada lector otorgue su propia lectura. Sin embargo y ya que soy el “abajo firmante”, me gustaría dejar constancia de mi interpretación: Creo que esa sentencia contempla dos de los factores que deben concurrir para que logre lo que me proponga.

El primero es “UN SUEÑO”. Ese carácter de distintivo personal es lo que le da el marchamo para convertirse en una aspiración que merezca la pena, en un anhelo privado. Si no es propio, si es impuesto, la intensidad de la motivación con que cuente será muy escasa, haciendo difícil su consecución.

Rescata el que ya tienes escrito desde el capítulo anterior. Por si no te acuerdas está en el cajón de tu mesita de noche.

Por otro lado “PONER FECHA LÍMITE” es lo que hace que deje de ser algo inmaterial. Le da corporeidad, lo hace tangible y, por lo tanto, posible. ¡A ello vamos!

También puede que, el reto venga ya con la fecha dada. Por ejemplo “participar en la San Silvestre”, “hacer en vacaciones una travesía por el pirineo”, “para el análisis de febrero, bajar medio punto en la hemoglobina”.

Pero, si no es así, no dejes de poner una fecha a la meta. Al hacerlo comprobarás que hay un camino a recorrer entre hoy y ese día. Es un trecho que está lleno de vicisitudes, peligros, eventualidades que te pueden hacer fracasar.

¿Dónde están las metas volantes?

Lo que te propongo es de sentido común pero, a pesar de ello, no siempre se realiza de forma sistemática. A veces las ganas por empezar cuanto antes hacen que nos saltemos el primero y necesario paso de la planificación, la realización de una sensata hoja de ruta. No diseñar el camino también puede hacer fracasar.

Por el contrario, emplear tiempo en determinar objetivos intermedios menos ambiciosos que la meta pero más fáciles de alcanzar es sumar puntos hacia el éxito. El alcanzar lo que uno se propone aunque sean pequeños hitos, es una de las mayores fuentes de motivación para continuar.

Así pues, conviene dedicar cierto tiempo a planificar los dos o tres siguientes para tener claro hacia dónde encaminarse.

Como habrás podido comprobar a la hora de redactar distingo entre meta y objetivo. La verdad es que no sé si es muy “ortodoxa” esta distinción pero me ayuda en la explicación. Si tomamos una carrera ciclista como símil, la meta me la imagino como final de etapa y los objetivos como las metas volantes: Si están bien diseñadas, cada vez que se pasa por una se recibe el impulso de la motivación que te ayuda a continuar hacia la siguiente.

Objetivos SMART

Un truco que te puede ayudar a diseñar bien tus objetivos es seguir la archiconocida metodología SMART atribuida a un tal George T. Doran.

SMART es el acrónimo de “inteligente” y lo componen los siguientes adjetivos: Specific (específico), Measurable (medible), Achievable (alcanzable), Relevant (relevante) y Time-bound (delimitado en el tiempo).

Si miras en Internet verás que existen algunas variaciones sobre lo que representa cada letra, pero de espíritu común: definir bien los objetivos es el primer paso para alcanzarlos.

Veamos si el método SMART te puede ayudar a en redactar los tuyos. Lo primero es coger bolígrafo y papel. Puedes utilizar como guía el modelo que te ofrezco al final de este texto.

Escribe tu próximo objetivo a alcanzar. Ese que te acerca a la meta que ya tienes elegida y vamos a pasarlo por el tamiz SMART. Mientras lo hacemos, corrige tu redacción todo lo que precises.
 

ESPECÍFICO (Specific).

Tu reto no puede ser ambiguo.

Veamos algunos de los que NO sirven: “Hacer ejercicio siempre que pueda”; “andar en bici algunos días”; “comer mejor”.

Algo que te puede ayudar a redactar un desafío de forma específica es responder a algunas (o todas) estas preguntas:

  • ¿Qué quiero alcanzar?
  • ¿Por qué razón?
  • ¿Implica a otras personas?

MEDIBLE (Measurable)

Que un objetivo se pueda medir nos permite saber si se ha logrado o no. Cuantificar la meta ayuda a analizar qué estrategias utilizar.

Las preguntas que te ayudarán a hacer un objetivo medible son:

  • ¿Cuánto?
  • ¿Cuántos?
  • ¿Cómo sabré que lo he conseguido?

Puedes revisar ahora la redacción de tu próximo reto.  Si cumple los dos criterios arriba mencionados (específico y medible), cualquiera que lo lea, debería entender exactamente lo mismo. Por ejemplo: “voy a salir a andar en bici los lunes, jueves y sábados, al menos una hora y media”.

ALCANZABLE (Achievable)

Aunque el objetivo esté estrictamente definido y magistralmente redactado si la distancia con tu situación actual es excesiva, tampoco te será útil. Al contrario, te provocará desánimo y desmotivación al constatar lo lejos que se encuentra.

Las cuestiones a las que podrías responder son:

  • Dadas mis características actuales, ¿es previsible que lo consiga?
  • ¿Cómo voy a hacer para alcanzarlo?

Ten cuidado de que no te pueda más el deseo que la realidad de ese momento. Si no lo ves claro, ponte otros objetivos intermedios. En esto lo sensato es jugar sobre seguro.

RELEVANTE (Relevant)

Como se verá en otras entradas, para que algo se convierta en un factor motivante, entre otras consideraciones, debe ser relevante. Algunos sinónimos de este adjetivo son: principal, sobresaliente, destacado, importante, significativo.

Pero hay que matizar esta afirmación. Lo que es relevante para uno puede que no lo sea para otro. Es más, para la misma persona, probablemente será relevante en un momento y no en otro.

Preguntas que conviene hacerse:

  • Ahora, ¿es importante para mí?
  • ¿Qué conseguiré?
  • ¿Es el momento adecuado?

DELIMITADO EN EL TIEMPO (Time-bound)

Con el fin de evitar “perdernos” o de alargarnos innecesariamente, es fundamental establecer una fecha límite para cumplir el desafío.

Si nos proponemos lograr un objetivo pero no le damos un contexto temporal, dejará de tener sentido.

Algunas preguntas:

  • ¿Cuándo debe estar conseguido?
  • ¿Qué puedo hacer hoy?
  • ¿Cómo debería encontrarme respecto al objetivo en XX semanas?

Prepara tu próximo objetivo

Si has llegado hasta aquí te ofrezco un esquema con la intención de que pueda ayudarte a diseñar tu próxima “meta volante” y la siguiente y la siguiente…

Te desearía suerte, pero la tendrás si la buscas de la manera adecuada. Quizás esta hoja te ayude.

MI PRÓXIMO OBJETIVO:

S

ESPECÍFICO

  • ¿Qué quiero alcanzar?
     
  • ¿Por qué razón?
     
  • ¿Implica  a otras personas?

M

MEDIBLE

  • ¿Cuánto?
     
  • ¿Cuántos?
     
  • ¿Qué me confirmará que lo he conseguido?

A

ALCANZABLE

  • Dadas mis características actuales, ¿es previsible que lo consiga?
     
  • ¿Cómo voy a hacer para alcanzarlo?

R

RELEVANTE

  • Ahora, ¿es importante para mí?
     
  • ¿Qué conseguiré?
     
  • ¿Es el momento adecuado?

T

DELIMITADO EN EL TIEMPO

  • ¿Cuándo debe estar conseguido?
     
  • ¿Qué puedo hacer hoy?
     
  • ¿Cómo debería estar respecto al objetivo en ____ semanas?

MI PRÓXIMO OBJETIVO (RECTIFICADO):

 

 

Comenta este artículo. Nos gustaría conocer tu opinión.

La Fundación para la Diabetes no se hace responsable de las opiniones o manifestaciones vertidas en este apartado.