El mes de Septiembre ha sido prolijo en noticias relacionadas
con la diabetes, aunque la mayoría no toca temas novedosos.
Querríamos comentar algunas de ellas:
Insulina en píldoras:
Desde el inicio del tratamiento con la insulina, en 1922, se está
intentando buscar métodos de administración más
cómodos que la inyección, aunque las “plumas”
de insulina hacen que dicha inyección sea prácticamente
indolora. Lógicamente, lo primero que viene a la cabeza
es la vía oral. Tras muchos fracasos, una vez más
se habla de que una nueva píldora va a solucionar el problema.
Aunque por prudencia conviene esperar más detalles y mayor
experiencia, el proteger la insulina con polímeros ya se
ha intentado previamente con malos resultados.
¿Nueva insulina?:
La insulina glulisina, de nombre comercial Apidra, es un análogo
de insulina ultra-rápida. Las variaciones que presenta
respecto a los otros dos análogos de insulina ultra-rápida,
la lispro y la aspártica, son muy pequeñas y la
comunidad científica las engloba en el mismo apartado,
mientras no se presenten ensayos clínicos que demuestren
lo contrario. Hasta que no haya mayor experiencia, no debe administrarse
a mujeres embarazadas, aunque lo más probable es que en
un futuro próximo se confirme su no toxicidad para el feto.
Pocas bombas de insulina:
España está a la cola de los países desarrollados
en lo que se refiere a pacientes con diabetes tipo 1 tratados
con bomba de insulina. Dado que desde 2004 la Sanidad Pública
las financia, no se entiende que no llegue al 1 % el porcentaje
de tratados con estos dispositivos, ya que la proporción
de diabetes lábiles es muy superior y la bomba suele mejorar
los resultados del tratamiento convencional en diabetes inestables.
Sin necesidad de llegar al 20 % de Estados Unidos, está
claro que es un recurso infrautilizado en nuestro país.