El mes de noviembre ha sido prolijo en noticias aparecidas en los medios de comunicación general relacionadas con la diabetes, muchas de ellas referidas al Día Mundial de la Diabetes, que se celebra todos los años el 14 de noviembre.
“Somos distintos, somos iguales”
El lema de este año ha sido “Somos distintos, somos iguales”. En relación con otros años, en los que se hacía hincapié en algunas de las complicaciones típicas de la diabetes, en esta ocasión se ha querido destacar como afecta en su conjunto a las sociedades en las que se integran las personas que padecen la enfermedad y a cada diabético en su vida particular. Posiblemente al ser un mensaje más ambiguo y abierto a diferentes interpretaciones no se han publicado tantos artículos de prensa relacionados con el tema , si lo comparamos con años precedentes. Sin embargo, no se puede obviar las desventajas y dificultades que tienen las personas afectadas, incluso en sociedades avanzadas y con una Sanidad de calidad, como ocurre en nuestro país. La carga es más difícil de sobrellevar en países en vías de desarrollo. Ante las expectativas de que la diabetes sea la epidemia del siglo XXI, junto con la obesidad, es prioritario concienciarse del problema e intentar atajarlo.
Insulinización tardía
Merece destacarse la noticia del retraso en insulinizar a pacientes en los que han fracasado los antidiabéticos orales. Esperar cuatro a seis años implica que, además de tener un exceso de azúcar que puede acarrear complicaciones, cuando realmente se pase a la inyección de insulina el páncreas haya agotado su reserva de insulina y en lugar de poder alcanzarse un buen control con dosis bajas de la hormona sea preciso llegar a regímenes con múltiples inyecciones diarias de insulina. Muchas veces, el paciente que había estado demorando el tratamiento con insulina se sorprende de lo cómodo que es, ya que la inyección es prácticamente indolora y se logran los objetivos con mucha mayor facilidad. Queda mucho camino para concienciar a los pacientes (y a veces a los médicos) de que administrarse insulina no es un drama y de que el control de la diabetes va a mejorar mucho más fácilmente.
Páncreas artificial
Cada poco tiempo hay noticias que guardan relación con el páncreas artificial. El estudio de la Universidad de Cambridge, en le Reino Unido, es un paso más en la búsqueda de esta panacea. Un sensor de glucosa transmite la información de la glucemia a una bomba de infusión continua de insulina, que inyecta la hormona según dicha glucemia. A diferencia de los estudios con bombas implantables, que se alojan mediante cirugía en el interior del organismo, este modelo es externo (tanto la bomba como el sensor). En cualquier caso, queda bastante tiempo por delante antes de que podamos pensar en su aplicación en la práctica clínica habitual.
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