Fiasco en Corea con la clonación de embriones humanos
Desgraciadamente, la noticia más importante del último
mes del año ha sido el fiasco en Corea con la clonación
de embriones humanos. El pseudoinvestigador Hwang Woo-suk ha pasado
de héroe a villano en muy poco tiempo, según se
ha ido descubriendo la magnitud de su engaño. La decepción
ha sido grande y entre los damnificados están los diabéticos,
ya que una de las enfermedades que más se podría
beneficiar de esta línea de investigación es la
diabetes. Sin embargo, no todo es malo, porque una vez más
se demuestra que en la Ciencia tarde o temprano se descubre a
los impostores. La aceptación de sus trabajos en revistas
de primera línea mundial puede desmoralizar, pero en realidad
los encargados de seleccionar dichos trabajos parten de la base
de que nadie, y especialmente alguien con un mínimo de
prestigio profesional, va a arriesgar todo con falsificaciones
tan burdas como las del caso que nos ocupa. Precisamente la seguridad
de que la superchería se iba a descubrir posiblemente ha
animado a los colaboradores de Hwang Woo-suk a denunciarle. Es
importante destacar que esta desagradable situación no
tiene que influir negativamente en todos los grupos que trabajan
con honradez, algunos de los más punteros en nuestro país,
en el campo de las células madre y la clonación.
Niña discriminada
Con más frecuencia de la deseada nos encontramos con casos
de personas discriminadas por tener diabetes. Cuando esta discriminación
afecta a niños, como en el caso de la niña de cuatro
años que no puede acudir al colegio por no tener a nadie
que le controle el azúcar, aún parece más
sangrante. Es evidente que todavía las administraciones
tienen que incrementar sus esfuerzos para evitar estas situaciones.
Etiquetado de alimentos
Como no todo iban a ser malas noticias, el que las empresas de
alimentación especifiquen la composición de sus
productos es una magnífica noticia. En España no
estamos muy acostumbrados, pero es práctica común
en los países más avanzados. En los diabéticos
es especialmente interesante, ya que lo ideal es que sepan calcular
el contenido de hidratos de carbono de los alimentos y adapten
su tratamiento al mismo. Evidentemente, el que las etiquetas faciliten
la composición facilita enormemente esta tarea.