Durante el mes
de Septiembre los medios de comunicación general han seguido
dedicando amplios espacios a diversos aspectos relacionados con
la diabetes, tanto sobre temas recurrentes, por ejemplo el de
las células madre, como sobre aspectos menos comentados.
Nos gustaría destacar, de entre dichas noticias:
“Tener un poquito de azúcar”
Los profesionales que nos relacionamos con personas afectadas
de diabetes escuchamos con frecuencia a un paciente que dice que
sólo tiene “un poquito” de diabetes o que no
padece diabetes, aunque el azúcar lo tenga un poco alto.
Es cierto que es difícil establecer una cifra a partir
de la que se considere a alguien como diabético, pero los
consensos actuales sobre los valores diagnósticos de glucemia
son más bien conservadores, en el sentido de que los estudios
epidemiológicos que se siguen llevando a cabo apuntan en
la dirección de que es probable que para evitar las complicaciones
de la enfermedad sea conveniente una glucemia aún más
baja de la que hoy establece el diagnóstico de la diabetes.
Está bien que uno no se obsesione con la enfermedad, pero
si se tiene diabetes hay que guardar un mínimo de precauciones,
como el de acudir a revisiones, mirarse el fondo de ojo o monitorizarse
la función renal periódicamente. A pesar de que
la gran mayoría de complicaciones se presentan en personas
con el azúcar más descontrolado, hay un pequeño
porcentaje de diabetes muy “leves” y bien llevadas
con complicaciones (también existe la situación
opuesta). En definitiva, que hay que asumir que se tiene la enfermedad
para poder hacer un seguimiento adecuado y de esta manera evitar
las complicaciones características: afectación de
la vista, riñón, neuropatía, amputaciones,...
Estatinas y diabetes
Desde hace bastantes años sabemos del peligro que supone
el que la diabetes se asocie con otros factores de riesgo cardiovascular,
como el tabaquismo, la hipertensión y la hiperlipemia.
En concreto, respecto a esta última, varios estudios confirmaban
el peligro que supone la asociación, hasta el punto de
que los objetivos de control del nivel de lípidos en diabéticos
eran similares a los de personas afectadas del corazón
(es bien sabido que los cardiólogos quieren el colesterol
lo más bajo posible). El estudio CARDS ha dado un espaldarazo
a los que defendían los objetivos estrictos, hasta el punto
de que es seguro que va a aumentar el número de diabéticos
tratados con hipolipemiantes de la familia de las estatinas. En
cualquier caso, dado que también hay efectos secundarios,
cada médico debe evaluar a cada paciente concreto.
Insulina oral e insulina inhalada
Recurrentemente vemos en los medios de comunicación general
noticias sobre la inminente aparición de una insulina que
se puede tomar por boca. Una vez más, hemos de decir que
somos pesimistas sobre la idoneidad de esta vía. Cosa muy
diferente es la insulina inhalada, que sí parece que va
a poder ser comercializada en un futuro relativamente cercano,
aunque es arriesgado dar fechas hasta que no concluyan todos los
estudio preliminares.