De entre las noticias
aparecidas en el mes de marzo pasado, nos gustaría destacar
las siguientes:
La enfermedad de la abundancia
Hay varias reseñas que relacionan la diabetes con el estilo
de vida actual. Efectivamente, la diabetes es una enfermedad que
se asocia con la civilización, la comida rápida,
el estilo de vida sedentario,... Durante la mayor parte de la
historia de la humanidad hemos tenido que hacer frente a muchas
carencias y hemos desarrollado un gen “ahorrador”.
En muy poco tiempo se ha pasado de las privaciones a un exceso
de disponibilidad de alimentos para una parte importante de la
población, unido a una falta de ejercicio que ha traído
la lógica consecuencia de la obesidad y la diabetes. Los
cambios han sido tan rápidos que la especie humana no ha
tenido tiempo de adaptarse y no se ha desprendido de esa tendencia
ahorradora. Este fenómeno es aún más acusado
en ciertas poblaciones que han pasado en muy poco tiempo de tener
que buscarse la subsistencia en un medio tan hostil como un desierto
a utilizar el coche para mínimos desplazamientos y llevar
una alimentación a base de “comida basura”
(un ejemplo típico es el de los indios Pima, en la frontera
entre Estados Unidos y México: los estadounidenses presentan
cifras desmesuradas de diabetes y obesidad, al contrario que los
mexicanos, que siguen en condiciones más semejantes a las
de siglos pasados).
¿Decepción con los trasplantes?
Se ha hablado de desencanto por las expectativas creadas con
los trasplantes de islotes de páncreas. La realidad es
que sólo se han practicado trasplantes dobles de riñón
y páncreas, porque en España aún no se han
admitido los fármacos anti-rechazo para el trasplante aislado
de páncreas. En los países que lo están realizando
los resultados son muy prometedores.
Sentencia judicial
No podemos dejar de manifestar nuestra decepción por la
sentencia por la discriminación laboral a un aspirante
a trabajador del Metro de Madrid. Ninguna sociedad científica
podría avalar que un paciente diabético en sus circunstancias
no pueda desempeñar el puesto de trabajo al que opositaba.
Es cierto que la sentencia también habla de unas supuestas
alteraciones visuales independientes de la diabetes, sobre lo
que deberán opinar los oftalmólogos, pero la diabetes
en modo alguno lo justificaría. Estamos pendientes de que
la sentencia se recurra.