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Abril 2003 - Comentarios a los titulares destacados del mes

Dentro de las noticias publicadas en los medios de comunicación general sobre diabetes en el pasado mes de abril, nos gustaría destacar las siguientes:


  Hipoglucemias inadvertidas

Hipoglucemias inadvertidas: es un hecho sobradamente conocido que muchas personas con diabetes no perciben las hipoglucemias. Esta situación se da más a menudo al aumentar los años de evolución de la enfermedad, ya que al principio los síntomas suelen ser muy reconocibles.

El buen control de la diabetes favorece que haya más hipoglucemias, por estar en valores más bajos, además de que dichas hipoglucemias se noten menos, porque se suele partir de cifras previas de glucosa inferiores y la velocidad de disminución de la glucemia también es menos brusca, con lo que es más fácil que la hipoglucemia pase inadvertida. El trabajo del equipo de la doctora Novials, publicado en la prestigiosa revista Diabetes Care, ha utilizado un sistema que permite monitorizar el nivel de glucosa cada 5 minutos durante 2 ó 3 días y ha demostrado que las hipoglucemias son más frecuentes de lo que se creía.

Dado el peligro potencial de una bajada de azúcar, y aún más cuando pasa desapercibida, es obvio que hay que intensificar las medidas para adaptar el régimen terapéutico y para enseñar, a través de la educación diabetológica, a reconocer las hipoglucemias y a actuar frente a ellas.


  Bombas de Insulina

Bombas de insulina: de nuevo se ha suscitado el tema de la financiación por parte de la Sanidad Pública de las bombas de infusión continua de insulina y de nuevo tenemos que insistir en que en algunas situaciones estos dispositivos pueden conseguir el control que no logra el tratamiento insulínico convencional.

Aunque el informe de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias hecho público el año 2001 dijera que los resultados eran similares a los de la terapia intensiva con insulina, eso no implica que haya una pequeña cantidad de pacientes para los que sí que pueda suponer una mejoría decisiva. A este grupo de pacientes no se les puede negar un tratamiento que les puede mejorar el control metabólico y, por tanto, disminuir la posibilidad de complicaciones.
De hecho, el que los potenciales beneficiarios no sean numerosos debiera favorecer la financiación, ya que para las cifras que se manejan en la asistencia sanitaria no debe haber diferencias presupuestarias significativas. Aparte de todo ello, hay una discriminación flagrante entre los pacientes según su lugar de residencia, ya que en unas Autonomías se financia y en otras no. Por supuesto, en la mayoría de los países de nuestro entorno sí los paga la Sanidad Pública.

Los consensos de los máximos expertos internacionales no dejan lugar a dudas sobre la idoneidad de las bombas en algunos casos.

La Asociación Americana de Diabetes deja bien claro que cuando la indicación para utilizarlas está bien hecha deben ser cubiertas por los sistemas públicos o privados de asistencia médica.

En lo que estamos de acuerdo con Sanidad es que sólo deben prescribirlas especialistas en casos bien seleccionados, pero queremos reclamar que se haga ya mismo, ya que no hay justificación científica para seguir dando largas a un tema sobre el que ninguna autoridad en la materia plantea controversias ya que las indicaciones están bien establecidas.


  Discriminación laboral

No podemos olvidarnos de la discriminación laboral que sufren algunas personas por el hecho de ser diabéticas, como la padecida por Miguel Ángel Salcedo en el Metro de Madrid o en una cadena de grandes superficies en Santander y Bilbao.

Estos casos siguen sin resolverse y es urgente que se de una solución a éstas y a otras situaciones similares.


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