Células madre
Un mes más, las controversias que acompañan los
estudios con células madre se llevan la parte del león
por lo que respecta a las noticias relacionadas con la diabetes
aparecidas en la prensa general durante el mes de junio de 2002.
Ya hemos comentado en varias ocasiones este tema, pero nos gustaría
hacer una breve reseña a dos asuntos de los que se ha hablado
estos días.
En primer lugar, un trabajo aparecido en la prestigiosa revista
Nature de un grupo de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos)
defiende que ciertas células madre adultas podrían
ofrecer una versatilidad similar a las embrionarias, de modo que
podrían transformarse en una gran variedad de células
de distintos órganos.
Para los investigadores que rechazan que las células adultas
ofrezcan las mismas posibilidades que las embrionarias, será
motivo de alegría el que la Unión Europea vaya a
financiar las investigaciones del equipo del profesor Bernat Soria,
que dirigirá un equipo internacional, de modo que podrá
realizarse parte del trabajo en aquellos países con leyes
más permisivas en lo que se refiere al empleo de células
madre embrionarias. En cualquier caso, es seguro que este tema
va a seguir suscitando gran controversia, especialmente sobre
los aspectos éticos.
Prevención de la diabetes
En estas semanas también han aparecido una serie de artículos
que podríamos englobar baja el epígrafe de prevención
de la diabetes. Es importante que diferenciemos entre estudios
serios y menos serios. Respecto a la llamada 'Medicina Natural',
nos tememos que los denominados productos hipoglucemiantes no
han demostrado hasta el momento esta propiedad. Sí que
es cierto que, en general, tampoco son peligrosos, pero de ahí
a pensar que bajen la glucosa hay una distancia.
Es bien sabido que el consumo de hidratos de carbono de absorción
lenta, entre los que podríamos englobar las plantas citadas,
es recomendable y a las personas con diabetes se les aconseja
aumentar la proporción en su dieta. De todos modos, todo
debe ir en cantidades controladas y guardando un equilibrio con
el ejercicio y la medicación.
En las personas ya diagnosticadas de diabetes, por mucho que
se mejore la dieta nunca deberá modificarse la medicación,
y menos si es la insulina, sin la supervisión de un especialista.
No se puede hablar, por tanto, de alternativas a la insulina sino,
como mucho, de sustancias que podrían ser coadyuvantes,
si realmente demostraran en un futuro sus ventajas.
En cuanto a los efectos preventivos del alcohol sobre la diabetes
en mujeres, es peligroso realizar tal afirmación en un
titular de un periódico sin tener en cuenta que no se trata
más que de un trabajo con 63 personas (número demasiado
bajo para extraer conclusiones generales) que hacen un consumo
moderado de alcohol (dos bebidas diarias). Si se tiene en cuenta
que el alcohol puede perjudicar a otras patologías, lo
prudente sería decir que, al igual que ocurre con la hipercolesterolemia,
la ingesta moderada de alcohol parece mejorar la sensibilidad
a la insulina, aunque esto tampoco justificaría recomendarlo
como una estrategia preventiva del desarrollo de diabetes para
la población general.
A otro nivel podríamos citar tres trabajos realizados
en personas con riesgo de desarrollar diabetes: el primero de
ellos, realizado en Florida en personas candidatas a padecer diabetes
tipo 1 (el tipo de diabetes que debe tratarse necesariamente con,
al menos, 3 inyecciones diarias de insulina), ofrece resultados
descorazonadores ya que, a diferencia de lo observado en otros
estudios semejantes, no consigue evitar esta enfermedad con la
administración preventiva de insulina. Por el contrario,
en el segundo estudio, realizado en las Universidades de Columbia
y California (Estados Unidos), sí que se frena el avance
de la diabetes tipo 1 mediante el uso de anticuerpos que modulan
el sistema inmune, aunque se trata de un estudio preliminar con
muy pocos pacientes. En el tercer estudio, llevado a cabo en una
serie de países (incluyendo a un grupo de Barcelona), se
ha conseguido reducir en un 25 % la presentación de diabetes
tipo 2 (la que, en principio, se puede controlar sin necesidad
de insulina, aunque muchos pacientes acaben necesitándola)
mediante la terapia con acarbosa, un antidiabético oral
con pocos efectos secundarios, aunque a algunas personas les produce
malas digestiones, distensión abdominal o flatulencia.
En cualquier caso, a pesar de lo prometedor de los resultados,
es pronto para prescribirlo a toda persona con riesgo de desarrollar
diabetes tipo 2.
Calzado inteligente
Por último, nos gustaría comentar la noticia sobre
el uso de calzado inteligente. Es bien sabido que las amputaciones
son una de las complicaciones más frecuentes en la diabetes
y el papel que juega un calzado adecuado para evitarlas. De hecho,
a pesar de que la Sanidad Pública en Estados Unidos no
da muchas prestaciones sí que facilita calzado ortopédico,
ya que se ha demostrado el beneficio tanto personal como en términos
estrictamente económicos derivado de la disminución
de amputaciones que se consigue gracias a dicho calzado. Por tanto,
si además dispusiéramos de un calzado que nos avisara
de la existencia de problemas que se asocian a riesgo de amputaciones,
como tratan de obtener con el proyecto de calzado inteligente,
los beneficios serían inmensos. No podemos sino desear
que el éxito corone estas investigaciones.