El mes de mayo
ha sido generoso en noticias sobre la diabetes. De entre ellas,
destacaremos las siguientes:
Telemedicina
Varios medios de comunicación se han hecho
eco de la iniciativa de la agrupación Carpe Diem, que facilita
el contacto paciente-médico a través del teléfono
móvil, de modo que el paciente suministra datos acerca
del control de su enfermedad a un terminal, que incorpora sus
datos a su historia clínica. Si el médico que analiza
sus datos aprecia alguna alteración le llama para recomendar
los cambios pertinentes. Evidentemente, en una enfermedad como
la diabetes, que con frecuencia presenta fluctuaciones en el nivel
de la glucosa, es muy interesante tener una vía de relación
fácil y rápida, aunque todavía no se puede
recomendar de una manera generalizada ya que implica que el paciente
debe tener un móvil y que el médico cuenta con una
infraestructura mínima y con tiempo para atender este tipo
de consultas. Seguramente con una buena organización y
apoyo institucional sería posible extender el uso de esta
tecnología que, hoy por hoy, puede resultar cara para un
paciente individual (200 pesetas diarias) pero que puede ahorrar
mucho tiempo y facilitar el buen control metabólico y,
por tanto, evitar las complicaciones.
Estilo de vida sano y ejercicio
También durante este mes varios artículos de prensa
se han hecho eco del trabajo publicado por un grupo finlandés
en la prestigiosa revista científica 'The New England Journal
of Medicine', en el que se demuestra la influencia del estilo
de vida en el desarrollo de diabetes. En efecto, ya había
varios estudios previos que apuntaban que una dieta sana y la
práctica de ejercicio físico evita la presentación
de diabetes. El estudio que comentamos es aún más
concluyente que los anteriores y se ha centrado en personas que
tienen intolerancia a la glucosa, que es un estadío intermedio
entre la plena normalidad y la diabetes. La mitad de los participantes
en el estudio recibía recomendaciones dietéticas
y consejos sobre la práctica de ejercicio físico,
mientras que la otra mitad hacía de grupo control. A lo
largo del estudio se veía cómo el primer grupo controlaba
mejor el peso que el segundo, aunque la diferencia tampoco era
muy significativa, pero con la ayuda adicional del ejercicio,
al cabo de 4 años, tenía una reducción del
58% en la incidencia de diabetes. La conclusión es que
si llevar una buena dieta y practicar deporte es recomendable
para la población general, esto aún es más
evidente para un grupo de riesgo como el de las personas con intolerancia
a la glucosa.
Discriminación por Diabetes
La noticia desgraciada del mes ha sido la discriminación
de un niño por ser diabético. El caso de David,
el niño de 13 años, al que se le impidió
realizar un viaje de fin de curso por padecer diabetes tipo 1,
debiera tomarse de ejemplo de lo que no debe ser el comportamiento
de la sociedad.
Efectivamente, hay situaciones en las que una persona con diabetes
no debe participar, igual que hay trabajos, muy pocos (por ejemplo,
piloto de avión), que debe evitar. Pero estas situaciones
se dan en casos muy concretos, siendo los médicos que le
atienden los más cualificados para saber si se debe desaconsejar
o no. A David no solo no se le había desaconsejado sino
que sus médicos pensaban que era beneficioso que participara
en el viaje.
El aparente 'final feliz', con la concesión del permiso
bajo responsabilidad de padres y médicos, no parece tal
ya que no da la sensación de que David sea una persona
normal e integrada sino que está en una especie de 'libertad
vigilada'. Hay que tener en cuenta que la actitud ante las posibles
descompensaciones de la diabetes por parte de los acompañantes
es fácil de aprender en pocos minutos por una persona de
inteligencia media, teniendo en cuenta que el propio paciente
está entrenado para hacer frente a la mayor parte de las
contingencias y es improbable que requiera ayuda de otras personas.
Por otra parte, las sociedades científicas (por ejemplo,
la Asociación de Diabetes de Estados Unidos) subrayan que
los centros de enseñanza deben esforzarse por tener personal
preparado para hacer frente a las necesidades de los alumnos con
diabetes y encarecen su participación en todas las actividades,
tanto escolares como extraescolares, incluyendo excursiones.