Cambio de concentración de los viales y jeringas
de insulina
Durante el mes de febrero, el tema relacionado
con la diabetes que más ha interesado a los medios de comunicación
general ha sido, lógicamente, el del cambio de concentración
de los viales y jeringas de insulina, de 40 a 100 unidades por
mililitro. Como ya hemos ido avisando con antelación, no
creemos necesario insistir en este asunto, aunque podríamos
recordar, para zanjar el tema, que las 'plumas' de insulina no
se ven afectadas por el cambio, debido a que ya utilizaban la
concentración de 100 unidades por mililitro, y que se deben
cambiar todos los viales y jeringas de concentración antigua
para evitar errores en la dosificación que inducirían
hiper o hipoglucemias, según el tipo de error. Teóricamente
es factible el empleo de jeringas y viales de concentración
diferente mediante una fórmula matemática de conversión
(multiplicando o dividiendo por 2,5), pero esto conlleva un riesgo
que es preferible evitar.
Nuevas tecnologías al servicio de la diabetes
Durante estos días también se ha hablado de una
serie de iniciativas como la desarrollada en Elche o la supervisada
por el Hospital Clínico de Barcelona, que con la ayuda
de teléfonos móviles e Internet permiten una relación
más fluida con el paciente, lo que en una enfermedad con
cambios tan frecuentes y tan influida por múltiples factores
como la diabetes es fundamental. Las ventajas son más apreciables
para pacientes con dificultades para acudir a consultas (por ejemplo,
por vivir lejos). Es previsible que en los próximos años
nos vayamos apoyando cada vez más en estas tecnologías.
Insulina inhalada
No es la primera vez que nos referimos a la insulina inhalada.
A pesar de que los resultados son muy esperanzadores, recomendaríamos
prudencia antes de que concluyan todos los estudios preliminares,
ya que no sería la primera vez que una vía de administración
muy prometedora tropieza con problemas importantes (podríamos
citar, entre otros, el caso de la insulina nasal). También
es preciso recordar que la insulina inhalada desempeñaría
el papel de insulina de acción rápida, por lo que
los pacientes que también precisen insulina retardada (como
ocurre en todos los tipo 1 y muchos tipo 2) debieran seguir pinchándose
al menos una vez al día. Sin embargo, no queremos ser 'aguafiestas'
y debemos reconocer que las perspectivas parecen halagüeñas.
Diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular
En Febrero también pudimos leer noticias sobre Diabetes
mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular: Los diabéticos
tipo 1, los antes llamados diabéticos insulino-dependientes
o infanto-juveniles, padecen una serie de complicaciones características
debidas a la afectación de los pequeños vasos sanguíneos,
la denominada microangiopatía diabética, fundamentalmente
a nivel de la retina, del riñón y, aunque de manera
menos típica, del sistema nervioso. A diferencia de ellos,
los diabéticos tipo 2 presentan primordialmente una alteración
de los vasos sanguíneos de mayor calibre, produciendo una
macroangiopatía que se traduce en una gran incidencia de
enfermedad coronaria (anginas, infartos), enfermedad vascular
cerebral o alteraciones como amputaciones o hipertensión.
Una característica de la diabetes tipo 2 es la asociación
con otros procesos que constituyen el llamado síndrome
X: obesidad, hiperlipemia, hipertensión, diabetes, todos
factores de riesgo cardiovascular. El denominador común
de todos ellos es la resistencia a la insulina, que se puede presentar
incluso antes de que se produzca una verdadera diabetes. Hay una
serie de estudios que predican que el tratamiento debe ser lo
más precoz posible, de modo que hasta se podría
considerar el dar un tipo de antidiabéticos orales, los
conocidos como 'sensibilizadores' de la insulina (biguanidas,
tiazolidinedionas), en los estadíos anteriores al desarrollo
de la diabetes propiamente dicha: intolerancia hidrocarbonada
y glucemia basal alterada. Por descontada, todos los componentes
del síndrome X pueden beneficiarse de una dieta y un plan
de ejercicio físico adecuados.