Continúa el debate ético sobre el usó
terapéutico de células madre.
Indudablemente, el "tema estrella"
del verano ha sido el debate sobre las células madre embrionarias.
Las células madres son capaces de convertirse en células
de diversos tejidos, entre ellos el páncreas, que es el
órgano responsable de la secreción de insulina.
Por tanto, en teoría, serían capaces de reemplazar
a las células deterioradas de una persona con diabetes,
por lo que hasta podríamos hablar de curación de
la enfermedad.
La fuente mejor de células madre es el embrión,
aunque también se pueden obtener de tejidos adultos, si
bien en éstos son escasas y difíciles de conseguir,
además de desconocerse la versatilidad para transformarse
en células de diferentes órganos, capacidad que
sí tienen las células madre embrionarias. En definitiva,
estamos ante un dilema ético, en el que en la balanza están
un método que ha demostrado su utilidad y que ofrece grandes
esperanzas (que no garantías) en el tratamiento de la diabetes
y, en el otro fiel de dicha balanza, las consideraciones éticas
que suponen la obtención y el empleo de células
de embriones humanos, teniendo en cuenta además que no
se puede decir que no sea posible obtener lo mismo con algunas
células adultas (aunque sí parece que es más
difícil).
La polémica está abierta en muchos países
sin que, hasta el momento, se haya llegado a una decisión
que esperamos se demore lo menos posible.
Viajar siendo diabético no tiene porque ser un problema
Aunque con el final del verano pierde algo de vigencia, es indudable
que mucha gente que padece de diabetes realiza viajes y que esto
implica un riesgo de descontrol. Evidentemente, en muchas ocasiones
en el destino del viaje no se dispone de los mismos fármacos
que en España (o no coinciden los nombres comerciales)
y, además, el viajar muchas veces se asocia con cambios
en el estilo de vida (tipos y horario de comidas, actividad física),
lo que, evidentemente, influye en el control de la diabetes. El
hecho mismo del desplazamiento para viajar puede suponer un riesgo
al influir factores como la conservación de la insulina
durante el mismo o los problemas que se plantean al viajar a través
de los husos horarios (de este a oeste o viceversa).
Ninguno de estos problemas debiera suponer un impedimento para
viajar, pero convendría hablar antes de partir con el médico
responsable para hacer los ajustes pertinentes. Lo ideal sería
contar con un informe y que éste estuviera redactado en
inglés si el desplazamiento es a un país donde no
se hable castellano. Por supuesto, hay que informarse de cómo
funciona la asistencia sanitaria en el país de destino
y si existen convenios con España.
La insulina oral, un proyecto para el futuro
Un último comentario sobre la insulina oral. Cada cierto
tiempo surge la noticia de que hay un nuevo método para
producirla. Dada su comodidad, inmediatamente se crean expectativas
que también luego producen frustración.
En el momento actual, no podemos asegurar que vaya a haber insulina
oral en un futuro próximo, aunque se sigue investigando
y algunos resultados son esperanzadores, pero en medicina muchas
líneas de investigación que resultaban prometedoras
al final han quedado en nada. Puestos a pensar en otras vías,
muchas más garantías, y a más corto plazo,
ofrece la insulina inhalada, que puede ser una realidad en un
futuro mucho más próximo.