En el pasado mes
de abril se han vuelto a publicar artículos sobre temas
ya comentados en los meses anteriores, como la terapia génica
o la diabetes desconocida, asuntos sobre los que ya hablamos en
su momento. De los restantes, nos gustaría centrarnos en
los siguientes:
Diabetes como factor de riesgo cardio-vascular
Varios de los artículos de prensa se centran en los factores
de riesgo cardio-vascular, destacando entre ellos a la diabetes
mellitus. Efectivamente, la mayor morbilidad y mortalidad de las
personas diabéticas proviene de su asociación con
este tipo de patologías. Además, como comentábamos
en el dossier de prensa del mes pasado, existe el llamado 'síndrome
X', que incluye a la diabetes mellitus, hiperlipemia, obesidad
e hipertensión arterial, enfermedades con un denominador
común que es la resistencia a la insulina. La ventaja de
esta asociación es que también el tratamiento puede
coincidir en muchos aspectos, especialmente en lo que se refiere
al estilo de vida, que debe favorecer el control del peso y el
ejercicio físico, con lo que todas y cada uno de los componentes
del síndrome X mejorarán, como también lo
harán las enfermedades cardio-vasculares.
Disfunción eréctil
Aunque menos conocida que otras complicaciones de la diabetes,
como la retinopatía, la afectación renal, la neuropatía
o las amputaciones, la disfunción eréctil e impotencia
también son comunes entre las personas diabéticas,
bien a consecuencia de las alteraciones circulatorias y neurológicas
o bien debido al componente psicológico e incluso, en ocasiones,
a resultas del propio tratamiento farmacológico. Hasta
hace poco, el tratamiento se centraba en medidas poco cómodas
para el enfermo, como inyecciones en el pene (intracavernosas)
o la implantación de prótesis. Recientemente, el
arsenal terapéutico se ha enriquecido con el sildenafilo
(comercializado con la denominación de Viagra), que ofrece
buenos resultados en diabéticos de una manera mucho más
sencilla, mediante la toma por boca.
Diabetes y embarazo
Hay que distinguir entre mujeres que previamente eran diabéticas
y que quedan embarazadas y aquéllas en las que la diabetes
se desarrolla durante el embarazo, la llamada diabetes gestacional.
La diabetes gestacional habitualmente es fácil de controlar
mediante dieta y actividad física, sin necesidad de tratamiento
medicamentoso, aunque cuando se necesita tiene que ser, forzosamente,
la insulina, ya que los antidiabéticos orales están
contraindicados durante el embarazo. La ganancia de peso que se
produce durante el embarazo, unido al efecto hiperglucemiante
de algunas hormonas placentarias, inducen la presentación
de diabetes. Todas las gestantes deben ser sometidas a pruebas
de despistaje de diabetes gestacional entre las semanas 20 y 24
del embarazo o en el primer trimestre si se tiene algún
factor de riesgo, como diabetes gestacional en embarazos anteriores,
antecedentes familiares de diabetes o ganancia excesiva de peso.
Aunque la diabetes suele desaparecer tras dar a luz, en un porcentaje
importante de casos persiste (más del 5% al año,
más del 12% a los 5 años), por lo que se requiere
un seguimiento a largo plazo, con recomendación de evitar
factores de riesgo y haciendo un énfasis especial en el
control del peso, lo que disminuye las posibilidades de desarrollar
diabetes.
A diferencia de lo que sucede en la diabetes gestacional, las
que ya eran diabéticas antes de quedarse embarazadas suelen
necesitar un gran esfuerzo para conseguir un buen control metabólico,
especialmente las dependientes de insulina. A pesar de ello, hay
que ser estrictos e insistir en la imperiosa necesidad de que
las glucemias sean lo más próximas a la normalidad
posible, ya que está demostrado que cuanto mejor sea el
control mayores son las posibilidades de evitar las complicaciones,
de modo que una diabética con un control óptimo
no tiene por que tener más problemas que otra gestante
que no padezca la enfermedad. Habitualmente, la motivación
de estas mujeres ayuda en gran medida a conseguir los objetivos.