Niños y adolescentes   Fundación para la Diabetes

Introducción

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“De tal palo, tal astilla”. Muchas veces hemos utilizado este refrán queriendo dar a entender que es lógico el comportamiento de un hijo a la luz de cómo son los padres. Sin embargo, sería excesivamente reduccionista pensar que el comportamiento de un hijo depende únicamente de cómo son sus padres y cómo se relacionan con él.

Puestos a utilizar refranes, yo preferiría utilizar el de “De lo que se come se cría”. Entendiendo “comer” en el sentido de “nutrir”. Como decía el poeta “DE CUANTO FUE NOS NUTRIMOS” y cuanto más pequeños, más nos hemos nutrido de nuestra familia. 

Pero además de criarnos, la familia constituye el laboratorio donde se va formando la personalidad; donde los hijos ensayan sus primeras relaciones sociales y donde aprenden las cosas más importantes para su vida. 

Por tanto, la familia nunca podrá colocarse al margen del “resultado final”, es decir de su personalidad. 

Antes de continuar, y en justicia, quisiera apostillar un par de cosas: 

Además de la familia, existen otros muchos factores que están afectando a nuestros hijos: su carácter, la situación económica, el propio devenir histórico y, en especial, el hecho de tener diabetes, el colegio y los amigos. 

La otra acotación que quisiera apuntar es que los padres también nos nutrimos de nuestros hijos, ¡y de qué modo! ¡Ay de aquel que piense que sus hijos no pueden aportarle nada! Por lo tanto es una relación bidireccional, o mejor aún MULTIDIRECCIONAL. 

También, aunque es posible que esté de más, quisiera recordar que probablemente todos los padres y madres aquí presentes, hayamos caído (y caigamos) en comportamientos que ahora describiré como errores. Que nadie se asuste y piense que lo está haciendo mal. El haber actuado de manera inapropiada en determinados momentos no significa nada distinto de ser seres humanos. Siguiendo con los refranes: “Por un perro que maté me llamaron Mataperros”. 

Así pues, va a ser la actitud constante lo que hace que hablemos de familias con determinadas características y adscritas a determinado estilo educativo. 

Incluso en el caso de que alguien se vea retratado en alguno de los modelos que expondré, no se entienda como recriminación sino como, lo que en educación se denomina, “área de mejora”.

 

Sección realizada por: Iñaki Lorente Armendáriz | Psicólogo  
Ilustraciones: Lucrecia Herranz