Niños y adolescentes   Fundación para la Diabetes

Independencia

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Algunos de los mejores mecanismos que tiene la familia para ayudar a desarrollar la autonomía personal del niño son:

  • Considerar al hijo tan capaz de ir aprendiendo y manejando el tratamiento de la diabetes como un niño sin diabetes que va aprendiendo tareas de su vida cotidiana.
  • Que se sienta uno más del grupo, enseñándole poco a poco que es capaz de hacer las tareas que su tratamiento requiere y puede cuidar de sí mismo.
  • Promover su autoestima y su paulatina autonomía que harán al niño con diabetes más fuerte y resistente frente a las presiones del grupo cuando está fuera de casa.
  • A los 5-7 años hay que empezar a preguntar la opinión del niño y corregir errores, escucharle y llegar a acuerdos sobre la manera más fácil y más adaptada a su vida de cómo llevar a cabo las distintas tareas del tratamiento. No es adecuado estar diciendo sistemáticamente lo que se debe hacer, sin explicaciones, sino lo que él piensa y lo que entiende y no entiende.

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  • Contar con el apoyo de otras personas. Para ello sería deseable que otros familiares como hermanos, abuelos, etc, se implicaran en el tratamiento, y así alguna vez podrían quedarse con el niño si los padres salen fuera. Se trataría de que la vida normalizada sea para toda la familia, pues lo contrario a la larga desgasta y acarrea problemas de dependencia familiar.

Como norma general debemos tender a...

  • Favorecer la independencia del niño; enseñándole a valorar por sí mismo sus resultados y tomar decisiones al respecto, implicándole de forma gradual en el tratamiento en función de su edad y madurez (haciéndose los controles, preguntando sus dudas al médico, etc.).
  • Felicitarle por las cosas que hace bien relacionadas con su tratamiento.
  • Ante el fracaso, hacerle ver el lado positivo de las cosas.
  • Enseñarle a sentirse orgulloso por sus avances (reforzando casa paso que den en pro de la diabetes).
  • Valorar sus opiniones; que el niño opine y ayude a buscar soluciones ante las dificultades que se pueda encontrar y que sean tomadas en cuenta.
  • Fomentar la comunicación con él. Hablar con él acerca de todo lo que pueda acontecer acerca de su enfermedad, dudas o preocupaciones que le puedan surgir.

Permíteme algunos pequeños consejos que fomentan la autonomía en el niño…

  • Procura no estar pendiente siempre de tu hijo al acecho de peligros de que pueda correr. Si se cae ayúdale con serenidad a levantarse.
  • Deja que vaya tomando la iniciativa en pequeñas cosas.
  • Dale pequeñas responsabilidades.
  • No resuelvas por él problemas entre niños, enséñale a afrontarlos él sólo.
  • No fiscalices todas sus acciones.
  • Pon límites a su comportamiento y alaba su sociabilidad.
  • No hagas del niño el centro de tu universo.
  • No te culpes si las cosas no salen perfectas, todos los padres cometen errores y siempre es tiempo de rectificar….

 

Sección realizada por: Olga Sanz Font | Psicóloga y Experta en terapia Infanto-Juvenil. Madrid, Sevilla 
Ilustraciones: Lucrecia Herranz