Niños y adolescentes   Fundación para la Diabetes

Influencia según edad

Compartir: 

El efecto que la diabetes va a tener en el niño, va a ser diferente en función de la edad que tenga en ese momento. Cada edad va a pasar por una serie de características: 

0 - 2 años

0-2 añosToda su vida está ligada a su actividad sensorial y motora, es su cuerpo el único que le proporciona placer y displacer: sed, hambre, sueño, dolor… no hay sentimientos o estados de ánimo duraderos, porque todo su sentir es sensorial.

Al año comienza a aprender de su medio ambiente sobre todo a través de la imitación. Además la aparición del lenguaje supone un incremento del contacto con las personas que le rodean y esto hace que este muy influenciado por el clima afectivo de los que cuidan de él. 

La imitación y el clima afectivo en el que viven van a ayudar poderosamente a que el niño que tiene diabetes pueda convivir serenamente con las tareas que implica el tratamiento. Ver que algún familiar se pincha (sin insulina) y que tanto las inyecciones como los análisis son para él una rutina más de su vida, sin ansiedad y sin magnificar esos momentos, le permitirá asumir esos requerimientos con una actitud positiva. A esta edad comprenden a los adultos de un modo afectivo más que conceptual, por eso la importancia de las inyecciones, análisis, o de comer o no determinados cosas estará mediatizada por la importancia que le den los padres. Entiende mejor la mímica que un razonamiento sobre por qué debe hacer o no hacer determinadas tareas. 

2 - 3 años

2-3 añosEl niño empieza a hacerse protestón y desobediente. Reacciona violentamente cuando no se le permite hacer lo que desea o bien hace oídos sordos y no hace caso a lo que el adulto le pide o le dice. 

Es imposible intentar que controle esos impulsos mediante razonamiento, lo bueno y lo malo viene dado por los padres como autoridad capaz de mandar o de prohibir. El único medio será dejarle tomar decisiones en las cosas poco importantes, pero siendo muy perseverantes en el cumplimiento de los mandatos irrevocables (ponerse la insulina a determinadas horas). 

Ante la obstinación del niño, intentaremos hacerle el menor caso posible para que desista o bien buscar alternativas atractivas. Esta etapa pasará con paciencia, pero no podemos bajar la guardia en el cumplimiento de las cosas importantes, pues estamos conformando el futuro de cómo asumir disciplinas. 

Hasta los tres años de edad, los aspectos clave del cuidado son:

  • Evitar los episodios de hipoglucemia.
  • Comprender la incapacidad del niño para entender la necesidad de cooperación, requiriendo un esfuerzo emocional de los padres y tratar de implicar al niño desde etapas precoces (pero no excesivamente), como por ejemplo en la selección del dedo para la punción.
  • Los padres deben compartir responsabilidades.
  • Evitar la sobreprotección hacia el niño con diabetes y los conflictos con los hermanos por una atención desigual.
  • Es importante la aprobación de los padres en esta edad: evitar decir en el resultado del autoanálisis “bien” o “mal” y sustituirlo por “alto”, “bajo” o “normal”.

Las relaciones familiares están marcadas por la necesidad de lograr una adecuada independencia en la vida del niño sin abandonar el cuidado y responsabilidad del mismo, objetivo que depende en gran medida de su edad. 

4 - 5 años

4-5 añosLa obstinación se hace menos frecuente y el niño se muestra más razonable. En general, a esta edad suele haber una aceptación de la diabetes, aunque en numerosas ocasiones aparecen signos de rechazo y rebeldía sobre todo con las comidas. 

Su pensamiento es mágico, es decir, sabe que el azúcar o el zumo le sacan de una hipoglucemia pero no entiende aún cómo funciona la insulina en su cuerpo. 

A esta edad suelen reconocer bien las hipoglucemias e informar al adulto de lo que le pasa. 

En esta etapa, ya es capaz de hacer pequeños recados, con lo que los padres harán bien en utilizar esto para comenzar a enseñarle como él es capaz de hacer cosas, que más adelante dará pie a que se sienta capaz de responsabilizarse poco a poco de alguna cosa relacionada con su tratamiento. 

En niños en edad preescolar surgen nuevos problemas por la separación temporal de los padres al acudir a guarderías y por la necesidad de instruir en los cuidados elementales a los profesores y educarles para evitar actitudes de sobreprotección que resultan contraproducentes. 

Durante esta etapa el niño es capaz de entender las explicaciones que se le ofrecen acerca de su enfermedad. Muchos de ellos están interesados por conocer qué les pasa para así podérselo explicar a sus amigos. 

6 - 7 años

6-7 añosEn este periodo, los niños son muy vitales; todo es actividad, movimiento, experiencias, pero también va creciendo su independencia, incluso desde el punto de vista físico. Los cambios en estos momentos no son tan visibles, pero comienza la extraversión, la comunicación de pensamientos y emociones. Respecto a la diabetes ya puede notar hipoglucemias, medir, cargar insulina y a los 7-8 años podrá aprender a autoinyectarse. 

Hasta los siete años de edad, los padres siguen siendo los principales responsables de la enfermedad, pero el niño ya acude a la guardería o al colegio, se separa de los padres y se enfrenta a otros niños. Es el primer contacto con las consecuencias sociales con la diabetes, deben explicar a los demás su enfermedad. 

Es muy importante que no se sienta culpable de padecerla. El niño debe empezar a participar en su autocontrol (como limpiar zonas de inyección, identificar síntomas de hipoglucemia) es importante instruir a los profesores y cuidadores sobre los aspectos básicos de la diabetes. 

7 - 9 años

7-9 añosEl pensamiento adquiere un papel preponderante. La fantasía va dejando lugar al realismo. Si el niño debuta en diabetes a esta edad se observa cómo, mientras los padres están destrozados emocionalmente, el niño está más pendiente de las novedades que implica el tratamiento, el funcionamiento del glucómetro, el cómo inyectarse, etc. Pero el niño se da cuenta perfectamente de que algo ocurre con él y con su salud, por lo que habrá que intentar por todos los medios que el diagnóstico no suponga un drama a su alrededor. 

9 - 11 años

9-11 años
A partir de los nueve años los niños pueden también reconocer hiperglucemias y pueden empezar a entender el propósito de la insulina, la acción de la que utiliza y su relación con la dieta, etc. 

Dado que a esta edad para él es importante su grupo de compañeros, es necesario enseñarle apoyando su relativa autonomía y su autoestima, es decir, que puede cuidar de sí mismo las horas que pasa fuera de casa. 

 

En general, entre los 6-12 años diremos que en niños en edad escolar los lazos internos de unión que se establecen los amigos les obliga a establecer comparaciones con sus compañeros sin diabetes. Es preciso en ese momento que se les ayude a desarrollar patrones de comportamiento que les faciliten la superación de esta etapa y la integración correcta en el grupo alcanzando una adecuada imagen de sí mismo.

En esta edad resulta más fácil comprender los beneficios de un correcto control y esto obliga a reforzar sus conocimientos y habilidades, de manera que se les ofrezca la posibilidad de una adecuada adaptación a las regularidades de su vida cotidiana (deportes, excursiones, etc.) sin la necesidad de supervisión constante por terceras personas. 

En esta etapa, se suele llevar la enfermedad con una relativa calma. Es una época muy importante para inculcarle hábitos saludables. En este periodo es habitual que el niño con diabetes se compare constantemente con sus amigos que no tienen diabetes, por lo que es preciso ayudarle a desarrollar patrones de comportamiento que le ayude a obtener una adecuada autoestima. 

11 - 12 años

11-12 añosPodemos hablar ya de preadolescencia. En esta etapa, lo primero que habrá que tener en cuenta son todos los cambios corporales que se producen y la revolución hormonal, que va a incidir de forma importante en el control glucémico de la persona con diabetes.

Lo más llamativo será la inestabilidad en el comportamiento, pasando por el descaro a la timidez, de la comunicación al aislamiento, del interés a la indiferencia… lo que suele acompañarse de una disminución en el rendimiento escolar. 

En cualquier caso, y sea cual sea el momento en que el niño debute con diabetes, los padres van a ser fundamentales. Por eso es muy importante que los padres aprendan a convivir con la incertidumbre que a veces plantea la diabetes, mostrándose ante el niño como modelo de afrontamiento sereno y eficaz. 

Entre los 9 y 12 años, pueden aparecer síntomas de rebeldía, fundamentalmente relacionadas con los horarios de las comidas, volviéndose además bastante “manipuladores”, simulando hipoglucemias para poder tomar dulces, no acudir al colegio, realizar comidas no controladas, etc.

Hasta los doce años se establecen las relaciones de amistad y empieza a plantearse su valoración, comparando sus capacidades con las de sus amigos. El niño comienza a entender los beneficios del buen control para su futuro. Debe comenzar a formar parte activa de su tratamiento, como los suplementos para el ejercicio, realización de análisis de glucemia (aunque sea todo supervisado por los padres). Hay que enfatizar en la importancia de participar en actividades con los amigos, dejando al niño que asuma responsabilidades parciales en el control de la dieta. El equipo de salud debe negociar más individualmente con el niño en relación con los problemas de la diabetes, en lugar de hablar continuamente con los padres. No es conveniente por parte de los padres ser demasiado rígidos; hay que negociar con el niño determinados aspectos (en las ocasiones especiales) puesto que el valor emocional de participar con otros niños es muy importante para él. 

 

Sección realizada por: Olga Sanz Font | Psicóloga y Experta en terapia Infanto-Juvenil. Madrid, Sevilla 
Ilustraciones: Lucrecia Herranz