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Ni azúcar ni sedentarismo, éstos son los frentes contra la obesidad infantil

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Los hábitos en los primeros años de vida, e incluso durante el embarazo, pueden influir en que los niños tengan mayor propensión a ganar kilos. "El equilibrio hay que buscarlo entre lo que comes y lo que quemas", explica Alfonso Carmona, pediatra y vicepresidente del Colegio de Médicos de Sevilla. «En esos primeros años hay que enseñar a los niños a comer; estamos viendo ya casos de niños de 12 años con infartos».

España es el segundo país europeo con más niños gordos, por detrás de Grecia. Andalucía, la comunidad que encabeza el ranking en España. La dieta mediterránea, de la que tanto hemos presumido en el Viejo Continente durante años, ha sido engullida por la crisis -siempre es más barato comer mal que tener una dieta equilibrada-, los mensajes publicitarios de la potente industria alimentaria - a los niños las cosas les entran por los ojos- y unos hábitos que tiran más a sentarse en el sillón y navegar en el móvil que a calzarse unas zapatillas y salir a caminar.

"La obesidad es un problema crónico", afirma Ana Morais, coordinadora de la Unidad de Obesidad Infantil del Hospital La Paz de Madrid. "A las consultas cada vez nos llegan niños más pequeños y más obesos". En esta unidad trabajan profesionales de distintas ramas (nutrición cardiología, psicología...) e insisten en que es fundamental "dar el tratamiento a los interlocutores adecuados: los padres deben recibir pautas para hacer la compra, para cocinar...".

El 80% de los niños obesos o con sobrepeso lo serán de mayores, teniendo más riesgo de desarrollar cardiopatías, diabetes y otras enfermedades. «Si no se ataja el problema, tendremos en el futuro adultos enfermos. Con los costes que eso supone», añade Morais, quien llama a las instituciones a tomar medidas de prevención.


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