General   Fundación para la Diabetes

Qué es mejor: ¿correr o caminar?

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el sedentarismo responsable del 6% de las muertes registradas en todo el planeta, lo que lo convierte en el cuarto factor de riesgo de mortalidad mundial.

Queda claro que hay que moverse, pero ¿cuánto? ¿a qué velocidad? La OMS recomienda como mínimo 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada. Caminar a paso ligero (digamos de forma enérgica) lo es, y esos 150 minutos a la semana son 20 minutos al día recomendados, bastante menos tiempo del que le dedicamos a las redes sociales diariamente en España (1,9 horas al día, según mantiene el informe Digital, Social and Mobile 2015 de la agencia We Are Social).

Pero, ¿correr o caminar? Esa es la cuestión. Desde que se desató la fiebre del running hace algunos años han sido muchos los expertos que se han dedicado a examinar los efectos de este deporte sobre el cuerpo humano. Un reciente estudio publicado en Journal of the American College of Cardiology muestra que aquellas personas que corren a velocidad reducida (lo que equivaldría a caminar rápido) o moderada reducen su riesgo de mortalidad hasta en un 30%, mientras que el riesgo de fallecer de quienes practican la carrera a mayor velocidad y de forma más vigorosa no se diferencia mucho de la de los sujetos sedentarios. Es decir, caminar a paso ligero o correr de forma moderada resulta positivo, mientras que correr mucho, a ritmo fuerte y durante largos periodos de tiempo, no.


Comentario de la FD a esta noticia:

Mucho cuidado con comentarios de este tipo. Las asociaciones científicas internacionales sí que avalan el ejercicio a intensidad elevada, pero no para cualquier persona. Lógicamente, a una persona mayor que haya tenido un infarto no se le puede recomendar lo mismo que a un joven en perfecto estado de salud, aunque tenga diabetes. Muchas veces se entresacan párrafos de artículos publicados en prestigiosas revistas sin tener en cuenta los comentarios de los propios autores de los trabajos. En definitiva, en algunos casos caminar puede ser preferible a correr pero en otros muchos caso no. Lo mejor es que se consulte con el médico que conoce las características de cada persona lo que es preferible en cada caso en particular.

Noticia comentada por:
Dr. José Ramón Calle
Especialista en Endocrinología del Hospital Clínico de Madrid y Asesor Médico de la Fundación para la Diabetes