General   Fundación para la Diabetes

Diabetes y verano

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Dr. José Ramón Calle. Por: Dr. José Ramón Calle.
Especialista en Endocrinología del Hospital Clínico de Madrid. Asesor de la Fundación para la Diabetes
Temas: Tratamiento , Deporte
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El verano supone un cambio en las circunstancias de una persona con diabetes que puede influir en su control metabólico, por lo que conviene tener en cuenta que es posible que haya que adaptar su tratamiento.

En la terapia de la diabetes incluimos dieta, ejercicio y medicamentos. Es muy habitual que la actividad física sea diferente en verano, como también que el tipo de alimentos varíe. Una persona con una buena educación diabetológica debiera ser plenamente capaz de ajustar la medicación al estilo de vida diferente, pero si las modificaciones en dicho estilo de vida son significativas debiera consultarse con el médico.

VoleibolMuchas personas, al disponer de más tiempo libre y coincidir con mejores circunstancias climatológicas, aprovechan para hacer ejercicio. Lo que en principio es bueno, puede ser peligroso si no se practica de manera controlada. Conviene recordar que lo ideal sería hacer ejercicio de manera habitual, al menos cinco veces por semana. Sin embargo, son muchos los que sólo lo practican en vacaciones o fines de semana, lo que puede conllevar riesgos si no se está en forma. El consejo del médico es fundamental a este respecto. Algunas actividades típicamente veraniegas, como pasear por la playa, deben hacerse con cuidado, sin olvidar que el ir descalzo entraña peligros de heridas en los pies.

Al hablar de la alimentación conviene destacar la importancia de beber mucha agua, ya que el calor y la deshidratación subsiguiente pueden entrañar un riesgo importante. El beber mucho agua también ayuda a prevenir las infecciones de orina, más frecuentes en personas con diabetes en verano, especialmente en mujeres. El calor también puede influir en la absorción de las insulinas, aunque este problema es menor con los análogos de insulina y aún menos frecuente en los pacientes tratados con bombas de insulina.

El verano también es una época típica de viajes, para los  que es indispensable seguir algunas recomendaciones. Por supuesto, es fundamental no olvidarse de la medicación. Si se viaja en avión es recomendable llevar un informe (en inglés si es a un país no hispano-parlante) en el que se especifique que la medicación (sin olvidarse de agujas, lancetas, medidores de glucosa, catéteres, jeringas y pilas para bombas de insulina) tiene que transportarse en cabina. Además de glucagón, tampoco hay que olvidarse de azúcar o glucosport para combatir las hipoglucemias. Las bombas de insulina pueden pitar o no al pasar los controles de los aeropuertos, pero para evitar situaciones desagradables probablemente sea preferible adelantarse con el informe antes de pasar por el arco. Aparte de para el viaje en avión, es conveniente llevar un informe médico por si surgiera cualquier contingencia durante las vacaciones. También hay que informarse sobre qué tipo de asistencia sanitaria existe en el país de destino, los conciertos con España, la posibilidad de realizar algún seguro,… No hay que olvidarse de coger toda la documentación (cartilla de la seguridad social en España, tarjeta sanitaria europea,…). Durante el viaje hay que tener un cuidado especial con la insulina. Existen neveritas que facilitan su transporte, que habitualmente se obtienen a mejor precio en las Asociaciones de Diabéticos. Hay que tener en cuenta que a la insulina le perjudican las altas temperaturas pero también la acción directa del sol. Los pacientes tratados con bomba de insulina deben llevar también insulina convencional y una pauta alternativa de tratamiento por si fallara la bomba durante un viaje.

Cuando se viaje de este  a oeste, cambiando de huso horario, puede ser algo lioso ajustar los horarios, especialmente si se está en tratamiento con insulina. La adaptación es más fácil si se utilizan análogos de insulina rápida y prolongada y aún más con bomba de insulina, pero en cualquier caso el médico debe planificar los cambios. Debe tenerse en cuenta que al viajar hacia el este se pierden horas y al hacerlo hacia el oeste se ganan.

A veces los alimentos son muy diferentes a los que se está habituado, pero siempre hay una serie de alimentos que se consumen de manera casi universal a los que podemos agarrarnos en caso de dudas. En muchos países, especialmente en los más desarrollados, el etiquetado con la información nutricional se hace de manera muy pormenorizada, lo que evidentemente ayuda en gran medida al ajuste del tratamiento, más aún en las personas que se ponen la dosis de insulina rápida en función de la cantidad de raciones de hidratos de carbono que se van a consumir. De todos modos, lo más probable es que haya que aumentar el número de determinaciones de glucemia capilar para confirmar que las cosas se están haciendo de forma correcta.

MercadoConviene prevenir la llamada diarrea del viajero, especialmente en países cálidos y menos desarrollados, teniendo especial cuidado con el agua que se bebe, los cubitos de hielo, las ensaladas y frutas (especialmente sin pelar), carnes y pescados poco hechos,… Es prudente llevar el medicamento Loperamida para hacer frente a las diarreas.

Es habitual caminar más de lo habitual durante las vacaciones y es imprescindible llevar calzado cómodoy tratarse cualquier herida o rozadura en los pies. Para los desplazamientos en carretera, que suelen ser más largos de lo habitual, debe monitorizarse la glucemia capilar y descansar cada dos horas

Al igual que para personas sin diabetes, es preciso informarse de las vacunaciones que se requieren en los lugares visitados. Aparte de la gravedad que pueda implicar per se cualquier proceso infeccioso, hay que recordar que una causa importantísima de descompensación de la diabetes es la infección.