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Familia logra protocolo de actuación para integrar a su hija con diabetes tipo 1 en el colegio

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Fundación para la Diabetes Por: Fundación para la Diabetes
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Hace pocos meses, Sergio Galán y su familia, nos contaron la situación que estaban viviendo desde hacía años en el colegio en el que cursa estudios su hija, una adolescente que sentía como se la discriminaba por su diabetes tipo 1. 

En el mes de junio, tras muchas reclamaciones al colegio, decidieron poner el asunto en manos de un abogado. El resultado fue la firma de un protocolo de actuación para conseguir un adecuado control de la diabetes tipo 1 sin que afecte a la integración de la menor en el ámbito académico.

 

Fundación para la Diabetes: ¿Qué os llevó a poner este asunto en manos de un abogado?

Sergio Galán: El convencimiento de que lo que solicitábamos era algo completamente lógico. Tras intercambio de escritos con el colegio decidimos ponerlo en conocimiento de instituciones como la Comunidad de Madrid y el Defensor del Menor entre muchos otros, pero nos encontramos respuestas incoherentes, normativas y situaciones en las que consideramos que sin ayuda profesional no sería sencillo llegar a la meta fijada, la normalización escolar de nuestra hija.

FD: ¿Han sido difíciles las negociaciones del protocolo de actuación firmado con el centro escolar? ¿Qué ha sido lo más complicado en la negociación?

S.G: Como era de esperar, no fue todo lo sencillo que hubiésemos deseado.  En la primera reunión tuvimos que escuchar multitud de disparates que nuevamente pusieron a prueba nuestra capacidad de aguante. Nuestro abogado hizo una gran labor mediadora y negociadora para tratar de respetar los puntos más importantes del protocolo inicial.
Se logró que nuestra hija pueda participar de todas las excursiones que incluyan noche, pero en ningún caso que algún profesor tenga la responsabilidad de despertarla a las 7 de la mañana para la administración de la insulina basal, o una vez durante la noche para control glucémico. Esa batalla la perdimos, pero dada la edad de nuestra hija confiaremos en que ella y sus amigas puedan despertarse a las horas correctas, y para ese fin el colegio autorizó que nuestra hija pueda disponer de teléfono móvil y despertador.

FD: ¿Habéis visto cumplidas vuestras expectativas con este protocolo? ¿Creéis que garantiza la integración de vuestra hija?

S.G: Ha sido una larga pesadilla de cuatro años en la que todo ha sido complicado. Las conversaciones con el colegio generalmente terminaban en gritos y situaciones desagradables, y lograr mantener la cabeza fría para denunciar por escrito y encontrar la paciencia para esperar las respuestas mientras continuaban sucediéndose los hechos, resultó agotador. 
Tratamos de ser optimistas y aunque algún fleco ha quedado suelto, estamos satisfechos del resultado, ha tardado más de lo que nos hubiese gustado pero creemos que por fin nuestra hija podrá hacer lo mismo que cualquier compañero de clase.

FD: ¿Confiáis que se cumpla el protocolo que habéis firmado? ¿Pensáis que el colegio va a poner los medios suficientes para cumplir ese acuerdo?

S.G: De momento sólo llevamos un mes de curso y las cosas parece que se van cumpliendo, pero los cuatro años que hemos pasado no se olvidan a pesar de tener firmado el protocolo. Lo que sí es cierto es que sentimos más tranquilidad en cuanto a que este protocolo firmado por los responsables del colegio y nosotros, se ha enviado a la Comunidad de Madrid para que tengan constancia y realicen el correspondiente seguimiento, por lo que para nosotros es una garantía.

FD: Después de esto, ¿cómo enfrenta ahora vuestra hija el nuevo curso escolar?

S.G: Afortunadamente como lo que es, una adolescente de 14 años con las inquietudes propias de su edad. Por suerte nuestra hija es de carácter fuerte y siempre se ha sentido apoyada por su familia y amigos de modo que estas situaciones no sólo no han podido con ella, sino que ha sacado la conclusión de que no debe dejar que pisen sus derechos y que lo que no te mata te hace más fuerte. Y satisfecha al saber que desde ahora la decisión de hacer o no hacer determinadas cosas le pertenece sólo a ella.

FD: Aunque lo deseable sería que los niños recibieran el trato adecuado en su centro escolar sin recurrir a negociaciones en las que tenga que intervenir un abogado, ¿creéis que esto puede influir positivamente en la mejora de la situación de otros niños en las mismas circunstancias que vuestra hija?

S.G: Tener diabetes o cualquier otra patología, no es motivo de discriminación, y los primeros que debemos tener esto muy claro somos los afectados. A partir de ahí debemos contar con que desgraciadamente siempre habrá alguien que por ignorancia intente tratarnos de un modo diferente y eso no debemos permitirlo.
Deseamos que ésta situación no se repita pero somos conscientes de que lamentablemente seguirá dándose, aún así confiamos en que el hecho de que la Comunidad de Madrid disponga de un protocolo como el nuestro en el que de algún modo se sienta un precedente, favorezca las circunstancias futuras del resto de menores.

FD: Esperamos que no encontréis más obstáculos para que vuestra hija pueda disfrutar de las mismas oportunidades que otros alumnos, al mismo tiempo que controla su diabetes.