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Nordic Walking contra la diabetes

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Por: Toni Duart, Nordic Walking
Temas: Deporte
Fecha:

Actualmente se recomienda la práctica deportiva regular a las personas con diabetes porque junto con una adecuada alimentación y el tratamiento farmacológico adecuado, es uno de los puntos importantes de su tratamiento. Hacerlo caminando en Nordic Walking, nos será útil para disminuir la glucosa plasmática, mantener un buen estado físico y psíquico y mejorar la calidad de vida.

Diabetes y ejercicio físico

Realizar ejercicio físico mejora sensiblemente la calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad. Al tratarse de una actividad física de resistencia aeróbica suave, puede ser practicada por cualquier persona, siempre bajo supervisión profesional (médica y deportiva). Al disminuir la glucosa plasmática, debido al aumento del consumo del músculo en movimiento (durante el ejercicio y después de él), mejora la sensibilidad a la insulina, traduciéndose en una mejora también del control de la diabetes y siempre que el ejercicio esté correctamente planificado y controlado.

Ante una práctica prolongada de marcha nórdica, el organismo disminuye la secreción de insulina y ello facilita la producción hepática de glucosa, la cual pasará a la sangre para que desde allí la utilice el músculo. Por ello, las personas diabéticas deberán adaptarse reduciendo la dosis de insulina, para lograr el mismo efecto evitando así la hipoglucemia.

La práctica regular de Nordic Walking sólo comportará efectos positivos que se traducen en una disminución de: la glucemia durante y después del ejercicio, la insulinemia basal y postpandrial, la necesidad de tomar fármacos.

Así como en una mejora de: la sensibilidad a la insulina, los niveles de hemoglobina glicosilada, la tensión arterial, la reducción de peso por la dieta, el perfil lipídico (los triglicéridos; HDL, LDL – colesterol), la función cardiovascular y el tono muscular general.

Riesgos y precauciones

Todas las personas con diabetes pueden practicar Nordic Walking, sin obviar que una diabetes descontrolada y la práctica de ejercicio físico sin control y supervisión facultativa conllevan severas amenazas para la vida. El médico será quien determinará si debe dejar de practicar actividad física.

El riesgo más frecuente es la hipoglucemia, pero no debemos obviar la posibilidad de lesiones en los pies, o los cardiovasculares (arritmias, angina, insuficiencia cardíaca) y la hemorragia vítrea o el desprendimiento de retina en los diabéticos con retinopatía severa.

Hay que prevenir la hipoglucemia, por lo que tendremos que tener en cuenta:

  • Realizar el ejercicio tras una ingesta o uno de los suplementos de la dieta.
  • Aumentar la ingesta de hidratos de carbono antes del ejercicio.
  • No realizar la actividad sólo. Hacerlo en compañía es una excelente precaución, ante cualquier complicación.
  • Reconocer la hipoglucemia y tratarla de inmediato.

En los pacientes tratados con insulina se procurará además:

  • Programar el ejercicio evitando las horas que coincidan con el máximo efecto insulínico. 
  • Inyectar la insulina en la zona abdominal y evitar las que participan de forma más activa en el ejercicio. 
  • Valorar la necesidad de reducir (2-4 UI) la dosis administrada antes de un ejercicio intenso. 
  • Programar la realización de un mayor número de autoanálisis de glucemia capilar.

Hay que tener en cuenta que el efecto del ejercicio, intenso o prolongado, sobre el metabolismo de la glucosa puede mantenerse durante varias horas y ser causa de hipoglucemias tardías y nocturnas, por lo que sería prudente indicar en ese día análisis de glucemia capilar antes de acostarse.

Alimentación y rendimiento deportivo

Las estrategias generales de nutrición deportiva son similares independientemente de si se padece diabetes. El manejo de la diabetes para optimizar el rendimiento deportivo requiere de experimentar a través de ensayos de prueba y error, con diferentes combinaciones de alimentos y bebidas, antes, durante y después del ejercicio.

El control regular de las concentraciones de glucosa en la sangre (glucemia) y el manejo a través de pruebas de ensayo y error (bajo la supervisión facultativa) son necesarias para ajustar los requerimientos de insulina y la alimentación individual para hacer ejercicio. No es posible brindar un conjunto de directrices que se adapten a todas las personas con diabetes.

Realizar ejercicio físico y hacerlo practicando Nordic Walking es la mejor manera de prevenir y tratar la diabetes, pero es obvio que hay que tener presente una serie de precauciones para evitar riesgos innecesarios.

Las personas con diabetes deben saber que, durante la práctica del ejercicio se produce un aumento del consumo del combustible por parte del músculo. En los primeros 30 minutos el músculo consume la glucosa de sus depósitos de glucógeno (glucosa almacenada). Una vez agotados dichos depósitos, pasa a consumir glucosa de la sangre. A continuación se establece un suministro continuo desde el hígado, que también produce glucosa, hasta la sangre y de la sangre al músculo. Si el ejercicio se prolonga, se obtiene combustible de las grasas.

Frente a un ejercicio prolongado el organismo disminuye la secreción de insulina. Dicho fenómeno facilita la producción hepática de glucosa; es decir, el aporte de glucosa del hígado a la sangre y la utilización de este azúcar por el músculo. Las personas con diabetes también tienen que adaptarse reduciendo la dosis de insulina para conseguir el mismo efecto.

Actividad física, Nordic Walking y diabetes conforman un excelente trinomio bien avenido siempre y cuando se tomen las precauciones adecuadas.

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