General   Fundación para la Diabetes

El control de la glucemia en el ejercicio

Compartir: 
Serafín Murillo Por: Serafín Murillo
Asesor en Nutrición y Deporte de la Fundación para la Diabetes. Dietista-Nutricionista e Investigador del CIBERDEM (Hospital Clínic de Barcelona)
Temas: Deporte
Fecha:

RunnersLos cambios constantes en los niveles de glucosa en sangre (glucemia) son algo habitual en el día a día de las personas con diabetes. Esas subidas y bajadas de los niveles de glucemia suelen ser debidas al efecto de los alimentos o a la práctica de ejercicio físico o deporte.

Desafortunadamente, no existe un patrón o respuesta predeterminada al ejercicio, sino que cada en persona se pueden dar diferentes cambios en los niveles de glucemia según cada tipo de ejercicio practicado.

El efecto más habitual es que los niveles de glucemia desciendan a medida que aumenta la intensidad y la duración del ejercicio que se está practicando. No obstante, muchas personas con diabetes ya han comprobado que esto no siempre es así, pues los ejercicios de corta duración y muy alta intensidad, como deportes de combate, con sprints o entrenamientos de fuerza, pueden llegar incluso a aumentar los niveles de glucemia después del ejercicio.

Los ejercicios de corta duración y muy alta intensidad, como deportes de combate, con sprints o entrenamientos de fuerza, pueden llegar incluso a aumentar los niveles de glucemia después del ejercicio.

El autoanálisis de la glucemia (control de glucemia) permitirá aprender y conocer cuál es la respuesta a cada tipo de ejercicio. De este modo se pueden poner en marcha estrategias que ayuden a normalizar esos niveles también durante y después de la práctica de ejercicio o deporte.

Antes del ejercicio

El control de la glucemia previo al ejercicio es, seguramente, el más importante de todos, pues permitirá realizar el ejercicio con la mayor seguridad posible.

Pero, ¿qué sucede si el valor es bajo? ¿y si hay hiperglucemia se puede seguir con el ejercicio que estaba programado o es mejor evitarlo?

Se recomienda por tanto, realizar un análisis de glucemia unos 15 a 20 minutos antes del inicio de la actividad, pues de ese modo, será posible realizar alguna corrección efectiva si el valor obtenido está por debajo de lo deseado.
 

Según la Asociación Americana de Diabetes, la actuación a realizar según cada valor glucémico es la siguiente:
 

  • Glucemia menor de 90mg/dl: tomar entre 15 y 30g de hidratos de carbono de rápida absorción, excepto si se realizarán ejercicios de muy corta duración y alta intensidad (pues son aquellos que incluso pueden incrementar los niveles de glucemia).
     
  • Glucemia entre 90 y 150mg/dl: es el intervalo de glucemia ideal para iniciar la actividad, pero siempre tomando hidratos de carbono extras antes de iniciar el ejercicio para prevenir la hipoglucemia durante la actividad.
     
  • Glucemia ente 150 y 250mg/dl: se puede iniciar el ejercicio con normalidad, si bien se debe retrasar el aporte de hidratos de carbono hasta que los niveles de glucemia estén de nuevo por debajo de 150mg/dl.
     
  • Glucemia por encima de 250mg/dl: en este caso se deberían medir los niveles de cuerpos cetónicos en sangre o en orina. Si son negativos se podría iniciar el ejercicio físico, pero evitando los ejercicios de alta intensidad que ya de por sí pueden provocar mayores aumentos de los niveles de glucemia. Si los cuerpos cetónicos son elevados se debe suspender el ejercicio físico hasta que la situación se haya normalizado.

Durante el ejercicio

Mientras se practica ejercicio de larga duración es recomendable realizar alguna medición extra de la glucemia, pues ayudará a tener más información sobre la tendencia de la glucemia a lo largo de esa actividad.

Como orientación:

  • Se puede tener en cuenta que los ejercicios practicados a baja intensidad tienen un consumo de glucosa bajo, por lo que los cambios en los niveles de glucemia serán lentos. En este caso, los controles de glucemia se pueden realizar más espaciados durante el ejercicio.
     
  • En cambio, en ejercicios de moderada o alta intensidad, los controles deben ser más frecuentes, por ejemplo, cada 30 o 45 minutos, pues los niveles de glucemia se pueden modificar de forma más rápida.

Por supuesto, estos controles son mucho más necesarios cuando se practica un ejercicio nuevo, del cual no se conoce bien la forma con que el organismo puede responder.

Después del ejercicio

Una vez acabado el ejercicio, los músculos siguen consumiendo glucosa de la sangre, por lo que los valores de glucemia pueden seguir bajando.

Este efecto puede llegar a durar hasta las 12 horas posteriores al ejercicio, aunque es más intenso en los primeros 30-60 minutos después del ejercicio. Es por ello, que en muchas ocasiones se recomienda no realizar el control de glucemia justo después del ejercicio, sino una vez hayan pasado esos 30 minutos. De ese modo el valor obtenido será más real en relación al efecto global del ejercicio.

Por otro lado, son muy frecuentes las hipoglucemias nocturnas en días de mayor actividad física. Para intentar evitarlas se recomienda realizar un control de glucemia antes de ir a dormir. Si el valor obtenido es inferior a 100-120mg/dl puede ser necesario tomar un pequeño suplemento de hidratos de carbono para reducir el riesgo de hipoglucemia nocturna.

Los sensores continuos de glucosa

En los últimos años han aparecido diferentes modelos de sensores continuos de glucosa. Su uso facilita el control de la glucemia durante el ejercicio físico, pues aporta mucha más información sobre los valores de glucosa a lo largo de toda una actividad o competición.

No obstante, para su uso durante el ejercicio se deben tener en cuenta algunos datos:

  • El primero es que el resultado obtenido puede tener un retraso de unos minutos en relación a los valores de glucemia capilar. Esto se debe tener en cuenta pues, por ejemplo, cuando la glucemia empieza a descender rápidamente, el resultado del sensor de glucosa podría ser de 90mg/dl mientras que la glucemia capilar marcara un valor de 70mg/dl. Por tanto, durante el ejercicio no se debe hacer solamente caso al valor de glucosa en sangre que marca el sensor, sino tener en cuenta también las flechas de tendencia, que indicarán el sentido hacia dónde va la glucemia en ese momento.
     
  • Por otro lado, algunos estudios indican que los sensores de glucosa son menos fiables durante el ejercicio, obteniendo lecturas con mayor variabilidad.

Para evitar problemas se recomienda combinar el uso del sensor de glucosa con lecturas de glucemia capilar.


Bibliografía:
Colberg, S. R., Sigal, R. J., Yardley, J. E., Riddell, M. C., Dunstan, D. W., Dempsey, P. C., … Tate, D. F. (2016). Physical Activity / Exercise and Diabetes : A Position Statement of the American Diabetes Association, 39(November), 2065–2079. http://doi.org/10.2337/dc16-1728

Comenta este artículo. Nos gustaría conocer tu opinión.

La Fundación para la Diabetes no se hace responsable de las opiniones o manifestaciones vertidas en este apartado.