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Crónica de Judit Franch. Transpirenaica por la Diabetes.

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Judit Franch Por: Judit Franch
Deportista con diabetes tipo 1
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Judit Franch ha finalizado la Transpirenaica por la Diabetes, una travesía de 550 kilómetros, con más de 40.000 metros de desnivel positivo, desde el Cabo Higuer (Cantábrico) hasta el Cap de Creus (Mediterráneo) en 13 días.

Hoy nos cuenta, en primera persona, cómo la ha vivido y qué dificultades se ha encontrado en este duro camino...

La finalidad de su reto ha sido recaudar fondos para la diabetes mediante donativos, contribuyendo al esfuerzo de dos organizaciones que trabajamos en este ámbito: Fundación para la Diabetes y La Marató de TV3 2015.

 

Crónica de Judit Franch. Transpirenaica por la Diabetes.

Parecía que no iba a llegar después de casi un año pensando en ello, y es que ya se sabe, cuando algo se planea durante tanto tiempo siempre tienes la sensación de que aún queda muy lejos. Pero el pasado 1 de octubre allí estábamos, montados en la furgoneta con Jordi y las compañeras de asistencia rumbo a Hondarribia.

Una vez allí, aunque con muchas ganas de afrontar el reto, los nervios y la incertidumbre estaban presentes, ya que los dos arrastrábamos algún problema físico, fruto de una larga temporada compitiendo. La meteorología también nos preocupaba, pues la misma tarde de llegar cayó un chubasco que no nos dio nada de buenas sensaciones. Sin embargo, el pescado estaba vendido y solo nos quedaba descansar aquella noche y a la mañana siguiente, plantarnos en el Cabo Higuer y empezar a correr. Así lo hicimos, nos levantamos pronto después de una noche de rayos y truenos; y al hacerse de día, empezó la aventura.

Hay que decir que la primera etapa fue muy dura, con lluvia y frío, seguramente mal planificada por nuestra parte, ya que fueron 63 km. Además, el tipo de terreno, demasiado corredor para mí, fue el detonante de mi lesión, una inflamación en el tibial. No podía creer que esto me estuviera pasando el primer día, pero sí, hice los últimos 20 km. con mucho dolor. Lo único que podía hacer llegado a ese punto era ponerme hielo, algún antiinflamatorio y rezar para que desapareciera, pero en ningún momento se me pasó por la cabeza abandonar. El día siguiente seguimos con 30 km. más, el dolor persistía y la inflamación aumentaba. Hice lo mismo, hielo y a dormir. Fue durante la tercera etapa que asumí que aquello no tenía ninguna intención de desaparecer, sino todo lo contrario. Además la lluvia y el frío eran intensos, por lo que Jordi y yo decidimos que era mejor no finalizar la etapa. A los 30 km. llamamos a las compañeras para decirles que no continuábamos ese día. Fue un día muy duro para mí, tuve que aceptar lo que me había pasado y tomar la decisión totalmente en contra de mi voluntad, de descansar un par de días para valorar si podía continuar. De otra manera, era muy probable que no pudiera acabar.

Judit Franch. Transpirenaica por la DiabetesFue un gran golpe, sin embargo yo tenía muy claro que la lesión suponía un freno pero de ninguna manera me iba a detener. No pensaba para nada en volverme a casa sin al menos, haberlo dado todo, cosa que aún no tenía la sensación de haber hecho. A lo largo de esos dos días el clima fue horroroso, así que tampoco ayudaba a ver las cosas claras y con optimismo. Supongo que de entre el clima y la lesión, estando cerca de Candanchú, surgió la idea de pasar directamente a Cataluña, saltándonos 200 km. por el Pirineo aragonés. Una decisión que desgraciadamente fue fruto de las circunstancias y de la que no me siento especialmente orgullosa. A ningún deportista que se dedique a hacer kilómetros le gusta dejar de hacer ni medio de ellos.

En cuanto llegamos a Vielha, todos queríamos dejar atrás los días de lluvia y malas sensaciones, aquello era como un “reset”. Personalmente, me sentía mucho mejor y gracias a los cuidados de la fisioterapeuta que afortunadamente venía con nosotros, tenía una gran confianza en que la etapa de Vielha a La Guingueta d’Àneu saldría redonda. Y así fue, llegamos a La Guingueta después de haber disfrutado de un día de sol en medio del espectacular Parque Nacional d’Aigüestortes. Las molestias persistían pero nada que ver con los días anteriores. En ese momento empecé a disfrutar. Además, hay que agradecer a los amigos y familia de Jordi, que en los días que pasamos cerca de ellos, nos acogieron y nos hicieron sentir como en casa. Esta comodidad siempre mejora las cosas.

Desde ese momento seguimos haciendo etapa tras etapa hasta llegar a Puigcerdà. Por mi parte todo iba bien, pero allí fue Jordi el que cayó lesionado, y en ese caso de una forma bastante más grave. Sufrió una fisura por estrés en el peroné y le mandaron descanso por 20 días, de manera que para él, el reto se había terminado. Fue otro golpe muy duro para todos, fue otro mal día, esta vez más cerca del final. Allí estaban mi familia y mis amigos que me dieron muchos ánimos y energía para seguir adelante. Además, tenía la motivación de seguir con el reto por lo que significaba y significa para mí, es decir, una manera de recaudar fondos por la diabetes, la enfermedad con la que me ha tocado convivir y la cual quiero demostrar que no debe impedir llegar a hacer lo que uno se proponga. Por todo eso, decidí afrontar lo que quedaba yo sola, eso sí, con las dos compañeras de asistencia, que son dos personas muy próximas a mí y que fueron claves en todo momento.

Judit Franch. Transpirenaica por la DiabetesA partir de ahí, empezó una experiencia aún más intensa, ya que aunque iba sola me encontraba segura, cómoda y tranquila. Estaba yo, la montaña y las marcas del GR11; sin mapa y sin GPS. La primera etapa que hice fue de Puigcerdà a la Vall de Núria pasando por la cima del Puigmal, el único pico que se pudo hacer, ya que los demás que teníamos previstos fueron inalcanzables debido a la época en que nos encontramos. La niebla fue un factor que me dificultó bastante la orientación a lo largo de esa etapa, ya que me costó mucho trabajo ver las marcas para llegar a la cima del Puigmal. También fue una lástima no poder disfrutar de las magníficas vistas. Después de todo, conseguí llegar hasta Núria un poco antes de la hora prevista y encontrándome muy bien.

En los días que siguieron, el tiempo fue mejorando aunque recuerdo un tramo complicado de niebla en la etapa de Núria a Molló. Mi estado físico también mejoraba por momentos, tenía la sensación de estar en una ultra, en la que siempre voy de menos a más. Me pasó algo que no esperaba, cuantos más kilómetros llevaba, mejor me encontraba, pero así era. Durante toda la semana hice una media de 42 km. cada día y a pesar de que la fatiga aparecía al final de cada etapa, el día siguiente volvía a correr sin problemas y con más ganas e ilusión.

Cuando llegó el último día no me lo podía creer, ver el final tan cerca era genial. Haber llegado hasta allí después de haber pasado días tan duros como los del principio… no tenía precio. Sabía que mi familia y amigos estaban esperándome en el Cap de Creus, un lugar que además había visitado este verano y donde ya me había imaginado ese momento. No tengo palabras para explicarlo. Por fin, a las 14:30 horas del 17 de octubre llegué al final, culminé el reto.

Judit Franch. Transpirenaica por la DiabetesDespués de todo, quiero hacer una valoración de toda la experiencia a lo largo del camino. Ha habido muchos momentos algunos buenos y para que mentir, otros malos. No obstante, no podía ser de otra manera en una travesía tan larga y dura como ésta. Por un lado ver los paisajes que hemos visto, los pueblos y la gente que nos miraba incrédula cuando les contábamos lo que estábamos haciendo. La misma gente que nos deseaba toda la suerte del mundo para que consiguiéramos alcanzar un objetivo que encontraban muy bonito, igual que nosotros. Por otro lado una experiencia de convivencia, en la que te das cuenta que personas tan distintas como los 4 que formábamos parte, de lo que desde el primer momento llamamos un equipo, pueden luchar por una misma causa.

Por último, como ya he ido contando a lo largo de la crónica, no hemos podido completar todas las cimas que hubiéramos querido, ni la totalidad de los kilómetros de la travesía. Para mí, esto es una espina que se me quedará clavada, pero que no va a impedir que me sienta orgullosa de lo que he conseguido. De todas formas espero que la gente quiera colaborar con la causa, que al final es lo que más me va a llenar. Es verdad que querer hacer las cimas el mes de octubre fue muy ingenuo por nuestra parte, es un error que tenemos que aceptar. Quisimos adaptar las fechas del reto a la programación de nuestra temporada esperando que el clima nos respetara demasiado. Por lo de los 200 km. de Aragón, la lesión decidió por mí, no pude hacer otra cosa que resignarme y mirar adelante.

Aquí he dejado el resumen de una experiencia que os aseguro que recordaré toda mi vida. Agradezco a toda la gente que me ha dado su apoyo tanto moral como material para poder sacar adelante todo esto. También quiero agradecer a todos los que colaboréis para recaudar fondos y a todos los que tenéis pensado hacerlo, os animo a que lo hagáis visitando Reto Trail (plazo de recaudación finalizado).

¡Muchas gracias por todo!

 

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