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Vacaciones en niños con diabetes

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 Dr. Roque Cardona Por: Dr. Roque Cardona
Asesor en Diabetes Pediátrica de la Fundación para la Diabetes. Endocrinólogo pediátrico con dedicación preferente a diabetes en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona
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¡Por fin llegó el tiempo de vacaciones! Ha sido un año duro de estudio, trabajo y actividades para todos los niños pero al fin llega el merecido tiempo de descanso. Comenzará ahora un periodo en que toca decir un “hasta pronto” al colegio y donde los horarios se relajarán, llegará el calor, la época de ir a la playa, hacer viajes, cambiar el tipo de comida,…

Para los niños con diabetes estos cambios implican que habrá que hacer una serie de ajustes en el manejo de la diabetes para que, además de divertido y relajado, las vacaciones continúen siendo una época sana. Es por todo ello que desde la Fundación para la Diabetes te proponemos una serie recomendaciones para un ajuste sencillo del manejo la diabetes.

1. Horarios

Durante la época de vacaciones de verano los horarios tienden a relajarse, podemos levantarnos más tarde y apurar también la hora de ir a dormir.

Para aquellas personas que están en pauta basal-bolus resulta relativamente sencillo:  en el caso de niños que estén en tratamiento con bomba de insulina basta con modificar el horario de aplicación de los distintos ritmos basales y/o franjas de aplicación de los ratios de bolus; en el caso de niños que estén con múltiples dosis de insulina puede ser útil retrasar los horarios de aplicación de las insulinas basales para conseguir ajustar el patrón de las insulinas al nuevo horario.

En el caso de niños que estén con insulina NPH el ajuste resulta más difícil ya que esta insulina al tener un pico de acción requiere en muchos casos ingestas a horarios predeterminados. En cualquir caso conviene consultar con su equipo de diabetes la forma más conveniente para su hijo.

Por otra parte, el hecho de que los niños tiendan a levantarse un poco más tarde durante la época de vacaciones puede suponer que la hora del desayuno se retrase y la del almuerzo se adelante. De este modo puede ocurrir que no haya tiempo de hacer un segundo desayuno. En el caso de los niños que se pinchan insulina en el segundo desayuno es importante tenerlo en cuenta ya que durante esta época es muy probable que no la requieran al no realizar esta ingesta.

2. Comidas

Durante el tiempo de vacaciones, y sobre todo con el calor, tendemos a realizar comidas más ligeras. Es un buen momento para incrementar el consumo de ensaladas, verduras y frutas en nuestros hijos.

Siempre es importante ajustar la dosis de insulina rápida (bolus) al contenido de hidratos de carbono de las distintas ingestas. Para ello es importante trabajar con el equipo de diabetes el contaje de raciones de hidratos de carbono y la utilización de índices de insulina/carbohidratos.

Durante el verano es probable que nuestros hijos nos pidan comer helados o polos. Es necesario contabilizar los hidratos de carbono que tienen los mismos para ajustar la cantidad de insulina que administramos a nuestros hijos. Para ello debemos conocer que en general los polos suelen tener un contenido más altos de azúcares y éstos son de absorción muy rápida.

Por otra parte los helados (de crema) suelen tener menos cantidad de hidratos de carbono, si bien contienen grasa. Esta grasa tiende a aumentar la glucemia de forma lenta y progresiva y además tiene un efecto aditivo a la subida que producen los hidratos de carbono. Es por ello que, en general, la ingesta del helado suele requerir mayor cantidad de insulina que la de polos.

3. Viajes

A la hora de planificar un viaje es importante hacerlo con antelación. Conviene tener existencias suficientes del material de diabetes: insulina, tiras reactivas, jeringuillas, bolígrafos, glucagón… y que este material vaya en cabina en vez de facturarse. Es importante viajar con al menos dos medidores por si alguno falla mientras estemos fuera de casa.

En el caso de que el niño esté en tratamiento con bomba de insulina conviene viajar con baterías de repuesto por si falla la que se está usando en el avión, así como dispositivos de insulina de acción rápida y retarda. Igualmente es importante tener a mano una pauta alternativa por si decide suspender la infusión de insulina mientres se está en lejos de casa. Su equipo de diabetes puede enseñarle a calcular dicha pauta. Igualmente, si su hijo está en tratamiento con bomba de insulina, puede ser útil trabajar con su equipo de diabetes el cálculo de pautas de desconexión temporal de cara a poder estar unas horas sin la bomba mientras disfruta de la playa, la piscina o los parques acuáticos.

De cara a viajes en avión o a otros países es importante llevar un informe firmado por su médico (ver ejemplo) que advierta que su hijo tiene diabetes y que debe viajar con insulina, tiras reactivas, bombas de insulina. Afortunadamente la concienciación de lo que supone vivir con diabetes ha aumentado significativamente y prácticamente nunca va a ser necesario mostrar este informe. No es necesario que su médico le extienda un informe cada año, sino que es importante que lo conserve de año en año y lo actualice tras un periodo razonable (cada 3-5 años). Puede ser necesario que si se viaja fuera de España el informe tenga que ser realizado en inglés. En el caso de niños con bomba de insulina, la mayor parte del personal de control de equipajes de los aeropuertos internacionales afortunadamente conoce que la bomba de insulina no debe desconectarse del cuerpo por lo que lo más probable es que no le pidan hacerlo cuando haya que pasar por el detector.

4. Ejercicio físico

En el caso de algunos niños, la época de verano puede suponer un aumento significativo del ejercicio físico, mientras que para otros supone todo lo contrario, ya que cesan las actividades deportivas extraescolares y el verano se convierte en una época de mayor sedenterismo. Es importante tener este hecho en cuenta para disminuir o aumentar las dosis totales de insulina a lo largo del día según convenga.

5. Calor y altas temperaturas

Al contrario de lo que muchas personas piensan el calor no comporta un mayor riesgo de bajadas de azúcar o de disminución de las dosis de insulina. Sin embargo, el calor suele condicionar que el reconocimiento de las bajadas de azúcar sea más difícil y que esta bajada pueda pasar desapercibida hasta que el nivel de azúcar sea peligrosamente bajo.

Igualmente, el calor en una zona de inyección concreta puede comportar una aceleración de la velocidad de absorción de la insulina y ello contribuir a que la glucemia baje de forma inesperada.

Finalmente la disminución de platos ricos en grasas como sopas, cremas y potajes puede igualmente suponer un menor contenido calórico de las comidas y una necesidad de disminuir las dosis de insulina. En cualquier caso es importante mantener un buen grado de hidratación con agua fresca y/o bebidas no azucaradas (light).

6. Campamentos de verano

La época de verano es ideal para que los niños con diabetes acudan a campamentos de verano. Estos campamentos son un lugar estupendo para que el niño se divierta y haga nuevos amigos. También pueden suponer también un momento de relax y desconexión de la diabetes para los padres y familiares.

Tanto los campamentos para niños con diabetes como los campamentos para niños que no tienen diabetes son buenas opciones. Los campamentos para niños con diabetes pueden ayudar a los niños a normalizar el hecho de vivir con diabetes o fomentar aspectos del cuidado de la diabetes que por una razón u otra no hayan podido adquirirse (pincharse en la barriga, contar carbohidratos,….). Por lo general, será necesario disminuir la cantidad de insulina ya que estas actividades comportan la realización de ejercicio físico. El equipo sanitario del campamento podrá valorar la pauta de su hijo y ajustará la pauta de insulina de la forma más conveniente. En el caso de campamentos para niños que no tienen diabetes un buen punto de partida podría ser disminuir la dosis de insulina basal un 30% aproximadamente. De todas formas, recomendamos que consulte con el equipo que atiende a su hijo la forma más conveniente para proceder.

En definitiva, el verano y las vacaciones son una época ideal para disfrutar del merecido descanso y divertirse. Con una serie de mínimos cuidados será posible hacerlo de una forma saludable para que el cuidado de la diabetes no se altere durante esta época tan especial.

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