General   Fundación para la Diabetes

Una familia que lucha por conseguir que se respeten los derechos de su hija con diabetes tipo 1

Compartir: 
Fundación para la Diabetes Por: Fundación para la Diabetes
Fecha:

Sergio se puso en contacto con la Fundación para la Diabetes para contarnos la situación en la que se encuentra su familia actualmente y que vienen sufriendo desde hace años.

Cuando su hija debutó en el año 2007 con diabetes mellitus tipo 1 fue difícil para ellos adaptarse a las nuevas circunstancias. La ayuda del personal sanitario, mucho esfuerzo y la madurez con que su hija afrontó la situación fueron factores decisivos para integrar la diabetes en su vida diaria como una circunstancia más a tener en cuenta, sin que eso afectara al desarrollo personal de la menor.

Una vez superadas las primeras semanas, la joven, que entonces contaba con 11 años, se incorporó nuevamente al colegio El Valle I en Valdebernardo, Madrid. Los padres de la menor se pusieron en contacto con el equipo docente del colegio para informar de las nuevas circunstancias y explicarles cómo debían actuar en relación a la diabetes. Ya en aquel momento los responsables del centro declararon saber todo lo que precisaban y no aceptaron recibir ningún tipo de formación al respecto. A partir de aquel momento se han ido sucediendo situaciones que limitan los derechos que la joven tiene a los servicios que ofrece el colegio. Uno de ellos es el servicio de comedor, al no proporcionar el centro un menú adecuado a la edad y las circunstancias de la menor, la familia decidió llevar la comida de casa a cambio de hacer frente a la mitad del recibo corriente (59,95€), insistiendo en la importancia que tenía que toda la comida de los recipientes se sirviera en el plato de la joven, puesto que eran las raciones de carbohidratos exactas. Entonces comenzaron a dejarse parte de la comida en los recipientes, en más de una ocasión el segundo plato entero. Cuando les pidieron que por favor prestaran atención, esto no fue de su agrado y comenzaron a servirle la comida delante de todos sus compañeros de colegio y preguntándole en un tono claramente desagradable “si le parecía bien así”. Cansados de esa situación en el mes febrero decidieron prescindir del servicio de comedor y la menor comenzó a comer en casa.

En otra ocasión la joven fue expulsada del aula sin que su profesora le permitiera llevar con ella su medidor de glucosa y algo de comida, es decir lo necesario para detectar una posible hipoglucemia y poder hacer frente a ella.

Tampoco, nos comenta el padre de la menor, ha podido asistir a las convivencias que cada año realizan en el colegio, ya que, aunque la joven es autosuficiente y ella misma se administra su dosis de insulina, la necesidad de que uno de los profesores o monitores la despertara a las 07:00 horas cada día para que ella misma se pusiera la insulina basal, era un responsabilidad de la que el colegio declaró no poder hacerse cargo.

Además, la familia estuvo 3 años solicitando que habilitaran un lugar adecuado para que la menor pudiera administrarse la insulina, puesto que el baño es el sitio menos recomendado por la ausencia de higiene, el centro contestó por escrito que el médico del colegio aseguraba que el lugar recomendado es el baño ya que se limpia con frecuencia. En octubre de 2010 aceptaron permitir que se pusiera la insulina rápida en el despacho de la Jefa de Estudios, pero dejando claro el gran favor que le hacían, y que se efectuaría a las 13 horas sin querer entender que no existe un horario fijo y que la insulina rápida debe ser administrada cuando ella lo precise.

Otros hechos, como la falta de flexibilidad por parte del centro para que la menor salga del colegio dos días a la semana 25 minutos antes de que acaben las clases para acudir a una actividad deportiva necesaria para el control de su diabetes, o no permitirle el acceso a unas clases de preparación que organiza el colegio para el examen “First Trinity”, cuando el expediente de la alumna es brillante, han llevado a sus padres a hablar con el colegio en diferentes ocasiones, para solicitar la solución de los hechos aquí citados, y en vista de que no ha habido soluciones adecuadas a estos problemas finalmente y tras tres años de negativas, decidieron tomar acciones y denunciar los hechos al Servicio de Inspección Educativa.

En la respuesta dada por el Servicio de Inspección Educativa de fecha 26 de mayo de 2011, se contemplan los hechos denunciados por los padres de la menor, no obstante, esta familia alega que sólo se pone de manifiesto la opinión del centro sin haber contrastado los hechos con los padres, la menor o con pruebas documentales que acrediten la realidad de los mismos.

Ante esta realidad, esta familia se ve abocada a seguir denunciando cada irregularidad hasta que puedan obtener un trato de igualdad para su hija, a la que siguen enseñando que es necesario enfrentarse a los problemas que surgen en la vida, que la diabetes no debe ser un factor limitante para hacer todo lo que ella se proponga, y que precisamente un centro educativo no debe poner frenos al desarrollo psicosocial y académico de ninguno de sus alumnos por razón de una enfermedad.

 

Documentos adjuntos

  • Escrito enviado por los padres a la Inspección de Educación de la Comunidad de Madrid denunciando la situación.
    Leer escrito
  • Respuesta de la Comunidad de Madrid.
    Leer respuesta