General   Fundación para la Diabetes

Tiras de autocontrol de la glucemia en Diabetes Tipo 2

Compartir: 
Dr. José Ramón Calle Por: Dr. José Ramón Calle
Especialista en Endocrinología del Hospital Clínico de Madrid. Asesor de la Fundación para la Diabetes.
Temas: Tratamiento , Otros
Fecha:

Cada poco tiempo surge la controversia sobre si las personas con diabetes tipo 2 deben utilizar tiras reactivas para monitorizar el nivel de glucosa en sangre obtenida mediante punción del pulpejo del dedo. La última polémica ha surgido en Valencia, donde la Consejería de Sanidad ha editado un “Manual de uso adecuado de tiras reactivas de glucosa en sangre” limitando de manera importante la prescripción de estas tiras. Aunque la Consejería afirma que las restricciones se centran en las personas que no toman ningún medicamento antidiabético, llueve sobre mojado porque muchos pacientes con diabetes se quejan de restricciones importantes incluso para los tratados con insulina.

No es nueva esta discusión y tampoco es local, ya que expertos de renombre mundial defienden posturas contrarias. A pesar de ello, sí que existe cierto consenso a la hora de definir qué pacientes son candidatos al autocontrol: será más necesario cuanto más complejo sea el tratamiento (es decir, posiblemente no es preciso en un paciente que no tome ningún fármaco o que esté con sólo media pastilla diaria de Metformina, por ejemplo) pero también depende el recomendarlo del uso que se haga de la información. No tiene mucho sentido hacerse múltiples controles para enseñarlos al médico muchos meses después. Posiblemente, el médico se fijará especialmente en los más cercanos cronológicamente. Por el contrario, una persona que esté en tratamiento con insulina y a la que se le haya proporcionado una fórmula de autoajuste para modificar la dosis de insulina en función del nivel de glucemia es el ejemplo paradigmático de paciente que se va a beneficiar más del autocontrol. Por supuesto, toda información es valiosa e incluso evaluada meses después puede aportar beneficios, pero el balance coste-beneficio sólo podemos decir que justifica plenamente la monitorización de la glucemia capilar cuando se está en tratamiento farmacológico y cuando la información se usa para modificar la terapia. Por otra parte, tratamientos más complejos exigen realizar más controles y a horas diferentes. Para evitar conflictos con los encargados de suministrar las tiras, sería conveniente que cada paciente llevara una nota de su médico con la indicación de la frecuencia con la que debe medirse la glucemia.