General   Fundación para la Diabetes

Alberto Lozano y su experiencia en la expedición a Machu Picchu, Perú

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Por: Alberto Lozano
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Es posible que muchos recordéis a Alberto Lozano, un joven que se puso en contacto con nosotros en el año 2007 para contarnos un caso de discriminación laboral donde él era, desgraciadamente, el protagonista. Alberto demandó a la empresa en la que trabajaba en aquel momento y tuvo que esperar casi un año hasta lograr una sentencia favorable; pero la consiguió.

Ha pasado un tiempo desde entonces y de nuevo Alberto ha contactado con nosotros, en esta ocasión para hablarnos de su experiencia en la expedición a Machu Picchu con la Asociación Ukhupacha, en Perú. Una aventura que hemos y ha querido compartir con todos vosotros para mostrar al mundo una vez más que la diabetes no pone los límites.

Ésta es su historia:

Ukhupacha y Diabetes Mellitus

Por: Alberto Lozano
Fotografías: Valentí Zapater - Asociación Ukhupacha

Mi nombre es Alberto Lozano, miembro de la expedición que la Asociación Ukhupacha llevó a cabo en Perú, en Julio del 2009.

En el siguiente informe expongo, a grandes rasgos, mi experiencia personal como diabético insulinodenpediente o Tipo I y cómo afecta esta condición como miembro de la expedición de Ukhupacha en Perú. Con este informe no pretendo sentirme especial ni demostrar al mundo ningún mérito o logro, si no que son otros los objetivos que pretendo:

Por un lado, aclarar que la condición de diabético es sólo eso, tener diabetes, y que ésta a su vez no condiciona a un individuo en absoluto. Por otro lado, persigo con este informe, dar a conocer a la gente que es “esto del azúcar” que todo el mundo ha oído pero que la mayoría desconoce, y que además, los pocos conocimientos que se tienen sobre la enfermedad, en la mayoría de los casos, son totalmente erróneos o están bastante anticuados.

Antes de comenzar, me gustaría dejar claro que todo lo que aquí reflejo, datos, opiniones, definiciones, etc., han sido basados únicamente en mi experiencia personal y la educación que he recibido como diabético, así como la información que personalmente he rescatado y que aquí revelo como mi propio punto de vista.

Antecedentes

La espeleología

Entre los muchos que realizo, llevo practicando este deporte–ciencia durante más de 10 años. Simplemente me apasiona, me atraen las sensaciones que se experimentan en este mundo subterráneo, ante todo, la idea de poder estar en lugares que no ha pisado el hombre, o que pocos son los afortunados que han podido hacerlo.

Viaje a Perú

En noviembre del 2006, Raquel, mi pareja, me regaló un viaje a Perú. Tengo que decir que hasta ese momento no me había planteado viajar a este país, al menos en un futuro tan próximo.

Realizamos el viaje con nuestras mochilas, por los lugares más emblemáticos del país durante 19 días. La experiencia fue inolvidable… Cómo no, visitamos la ciudadela de Machu Picchu, y para ello recorrimos el Camino Inca durante 4 días, lo que daba pie a conocer de cerca la fascinante cultura Inca. Lo que más me sorprendió fue, que aún en aquel año, existiesen todavía tantas incógnitas y tantos lugares por descubrir… Era apasionante…, no podía creer que quedasen zonas semejantes sin explorar y que guardaran hoy día tantos secretos.

Diabetes mellitus

El cuerpo humano necesita hidratos de carbono (azúcares) para su funcionamiento. Estos hidratos los obtenemos a partir de los alimentos; Al ingerirlos se transforman en glucosa que se queda en la sangre, esperando que una hormona que segrega el páncreas, llamada insulina, la haga llegar hasta las células y éstas la puedan utilizar como fuente de energía.

Por varias razones que aún no se conocen del todo, como por ejemplo el factor hereditario, las células beta, que son las que fabrican la insulina en el páncreas, son destruidas, por lo que la glucosa no puede llegar a las células y entonces queda acumulada en la sangre, es cuando se manifiesta la Diabetes Mellitus Tipo I. Es decir, el páncreas no puede fabricar suficiente o ninguna insulina, por lo que el individuo necesita aportarla diariamente a su organismo, por medio de una inyección subcutánea, bien mediante pluma (Inyección) o bien mediante infusión continua (bomba de insulina).

Existen además otros tipos de diabetes, como la Tipo II, en la que el individuo fabrica insulina pero de mala calidad, la diabetes gestacional, que aparece sólo durante el embarazo…

El diabético insulino-dependiente, para estar bien controlado debe mantener un perfecto equilibrio entre lo que come, el deporte que hace y la insulina que se pone. Para esto, debe llegar a conocer bien los alimentos que ingiere y el aporte de hidratos de carbono de cada uno de ellos, el comportamiento de la insulina en su cuerpo, la intensidad del ejercicio que practica y sobre todo conocerse a él mismo. En definitiva comprender y saber llevar en todo momento y ante cualquier situación, su diabetes. Sólo así estaremos hablando de un diabético bien controlado y por lo tanto de una situación de absoluta normalidad.

La historia

Ukhupacha

A finales del 2008 recibí en mi bandeja de entrada un correo reenviado por Emilio, miembro de mi club de espeleo y maestro durante todos estos años. En el mensaje, a parte de una felicitación navideña que nos hacían espeleólogos de Castellón, nos adjuntaban un reportaje de la revista Nacional Geographic en el que se explicaba el proyecto que desde hacía años estaban realizando estos espeleólogos españoles en Perú, y más concretamente en Machu Picchu. Al tratarse de estos dos temas, espeleo y Machu Picchu, no dudé en leerlo detenidamente. Era la mezcla perfecta… ¡Exactamente lo que pensé en el 2006 en aquel viaje! Utilizar los conocimientos de espeleología aplicándolos en aquellas zonas aún tan desconocidas… En el reportaje se narraba cómo éstos acercaban a la ciencia a lugares casi inaccesibles, a través de las posibilidades que nos da la espeleología. Se trataba del Proyecto Ukhupacha.

Desde aquel momento lo tuve claro… Tenía que ponerme en contacto con ellos, pero ¿que les diría? ¿por qué me iban a necesitar? Además se sumaba el miedo a ser rechazado por ser diabético, ¿qué necesidad tiene nadie de asumir a alguien con una complicación como la mía? Esta pregunta me la hacía constantemente. Por experiencia propia, sé que aún hoy en día y a pesar de ser una enfermedad tan conocida y controlada, sigue habiendo rechazo, incluso en el empleo público, como para venta billetes en el metro de Madrid, trabajar en AENA…

En éste enlace se puede ver mi caso concreto.

Me costó mucho dar el paso, la verdad es que creo que nunca me hubiese decidido de no ser por Raquel, que me animó y me hizo ver la realidad… ¿Qué perdería? Fue entonces cuando, de vuelta de un viaje a Italia, me puse a redactar el email que mandaría a Salva, director del proyecto. En éste le contaba un poco mi experiencia en Machu Picchu, pero sobre todo intenté transmitirle la admiración sobre lo que estaban haciendo y cómo no, las ganas que tenía por prestarles mi ayuda, siempre y cuando la necesitasen. Ya había dado el primer paso, pero no el más importante, ya que no podía presentarme a Salvador Guinot, como Alberto Lozano, diabético.

La respuesta por parte de Ukhupacha fue inmediata, se abría una puerta a una posible colaboración con el proyecto… Tras unos meses de incertidumbre, emails, cuestionarios… Se acercó el día de conocer Ukhupacha y a algunos de sus miembros, que me conociesen a mí y por supuesto mi diabetes. Tengo que reconocer que por desgracia no me sorprendería de nuevo otro rechazo ante mi situación de diabético…

Raquel y yo nos encontrábamos en Castellón, en la sede de Ukhupacha, charlando con Salva y Jordi y cuál fue mi sorpresa ante la reacción de ellos cuando les dije que era diabético, sus palabras fueron “...es más, para nosotros es una experiencia, casi como otro reto…” Respiré… ¡Podía entrar a formar parte del Proyecto Ukhupacha!

Antes de la expedición

Durante los meses siguientes trabajamos en la preparación del viaje, realizando prácticas, instalaciones, trabajo en equipo y todo lo necesario para una expedición de semejante calibre.

Sin embargo, la actividad que más me gustaría destacar, fue el día que en la sede de Ukhupacha tuvo lugar el taller de “Evacuación y Medicina en Montaña” contando con profesionales como el Dr. Javier Botella y la Dra. Aurora Espacio. Allí tendría que explicar mi diabetes y “defender” mi capacidad como miembro del equipo, tenía que hacer ver a mis compañeros, que poco entendían de diabetes, que ésta no supondría impedimento alguno en la expedición, pero además necesitaba pedirles un mínimo de compromiso y atención, para el caso, de presentarse algún tipo de complicación con mi diabetes y todo ello en presencia de dos grandes profesionales como son Javier y Aurora. No fue tarea fácil, pero sólo hasta comenzar mi exposición, puesto que, una vez empecé a explicarles, todo eran muestras de interés y ganas de comprender esta enfermedad y como no, aprender de qué manera deberían actuar ellos en cada momento. Fue más que fácil acercarles todos estos conocimientos, que para todos ellos eran nuevos.

Éste fue para mi un gran avance, pero aún quedaba lo peor… Tendría que demostrar realmente toda esa teoría, trabajando en campo, una vez ya en Perú.

Preparando el viaje

Se acercaba el momento, tendría que llevar preparado todo a la perfección… No podía fallar.

A cada uno de los miembros de la expedición, le preparé un documento plastificado en el que se resumía cómo tendrían que actuar en caso de complicaciones con mi diabetes:

En cuanto a mi material, llevé todo por duplicado, incluso por triplicado, por ejemplo, preparé tres glucómetros (aparato para medir la glucosa en sangre), pues midiéndome colgado en una pared se me podría caer y perderlo, o no me podía arriesgar a que se me estropeara por lluvia o similar.

En un país como Perú, y más en los sitios donde nos moveríamos, sería difícil encontrar un aparato igual o gracias también a sus consejos, llevamos cubiertos prácticamente todos los contratiempos que nos pudiesen ocurrir. Era fundamental tener previsto todo lo posible, pues en muchos momentos nos encontraríamos muy lejos de un puesto de atención sanitaria; hay que tener siempre presente, que si para una persona no diabética esta lejanía supone un problema, para el diabético, por su condición, ante cualquier situación de accidente o enfermedad las opciones de complicación se multiplican.

 

En la expedición

He de reconocer que, a pesar de haber realizado otros viajes internacionales siendo ya diabético, y no haber tenido ningún tipo de problema, ésta vez era diferente…, acumulaba tensión por el miedo a fallar a Ukhupacha o algo así, era una sensación un poco rara, que igual que apareció fue desapareciendo conforme pasaban los días, e iba encontrándome muy a gusto en el lugar y con el resto del equipo…

El día a día era muy similar a mis días en España, sólo tuve que adaptar un poco los horarios, en Perú madrugaba más y trasnochaba menos… Y ajustar las dosis de insulina respecto al trabajo y los alimentos. Fue bastante fácil, bastaba con aumentar las mediciones de la glucosa en sangre que me hacía e ir observando cómo me afectaban éstos esfuerzos. Además llevaba en todo momento glucosport y barritas energéticas de sobra, para evitar posibles hipoglucemias (bajadas de azúcar en sangre por debajo de 70 mg/dl). En cada uno de los trabajos de campo llevaba además siempre a mano las insulinas (rápida y lenta), insulinas de repuesto, glucómetro de repuesto con sus tiras respectivas, agujas y como no, Glucagón inyectable, para utilizarlo en caso de pérdida de consciencia.

Para el transporte de las insulinas y el Glucagón usaba bolsas FRIO, ya que mantienen una temperatura constante para su conservación.

Debo indicar que era fundamental que los compañeros que me acompañaban, supieran en cada momento, dónde se encontraba todo, pero en especial, dónde guardaba el Glucagón, así como saber utilizarlo y cómo actuar en cada situación.

En cuanto a la alimentación, tampoco me supuso complicación alguna, ya que la mayoría de los alimentos de la dieta peruana los conocía, sobre todo los que aportan hidratos de carbono, como el arroz, la pasta, la papa o la fruta. Cómo antes indicaba, se trataba de prestar más atención a los niveles de azúcar en sangre y por lo tanto, aumentar las mediciones.

En términos generales he de decir que la experiencia fue excelente y que con respecto a mi diabetes, por suerte, no tuve ningún problema… Creo que la clave fue llevarla con normalidad, para así poder adaptarme a toda las circunstancias.

Todavía recuerdo, cuando llegué a Aguas Calientes (la población más cercana a Machu Picchu) y me encontraba deshaciendo el equipaje, cuando me di cuenta que me faltaba una buena parte del material de repuesto (agujas, tiras, un tercer medidor…) pero… ¡era imposible! ¡Lo tenía todo controlado! Por más que buscaba no aparecía, y eso me ponía cada vez más nervioso… Me di por vencido, tenía que conseguir material… No podía, nada más comenzar la expedición, contar ya con el material justo…Creo que en cuestión de 2 minutos ya tenía en mi poder la dirección postal para que me mandasen el paquete, el horario de recogida y allí me encontraba, despertando a mi novia a eso de las 4 de la madrugada (hora española), para que me mandase más material… Al menos me sirvió para que me tranquilizara y buscase dentro de la bolsa de aseo, que era donde estaba tan bien guardado… Me di cuenta que estaba un poco obsesionado con la idea de no fallar, así que fue, en ese mismo momento, cuando realmente me tranquilicé y comencé a disfrutar de una experiencia realmente inolvidable.