La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por niveles de azúcar (glucosa) en sangre elevados.
A la glucosa que circula por la sangre se le llama glucemia.
El aumento de glucemia es el resultado de defectos en la secreción de insulina, en su acción o en ambas. La insulina es una hormona que fabrica el páncreas y que permite que las células utilicen la glucosa de la sangre como fuente de energía.
Un fallo de la producción de insulina, de la acción de la misma, o de ambas cosas, genera un aumento de los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia). De no controlarse adecuadamente, a largo plazo, la presencia continua de glucosa alta en la sangre puede provocar alteraciones en la función de diversos órganos, especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos.
La diabetes es una enfermedad muy común. Se estima que en el mundo hay alrededor de 143 millones de personas con diabetes. La OMS considera que el 50% de las personas que tienen diabetes están sin diagnosticar.
La forma más frecuente de diabetes es la diabetes tipo 2 (85-90%). Es un tipo de diabetes casi exclusiva de adultos, aunque actualmente podemos verla cada día más en niños y adolescentes.
La diabetes tipo 2 es la forma de diabetes más habitual en personas mayores de 40 años. Se la conoce también como diabetes del adulto, aunque está aumentando mucho su incidencia en adolescentes e incluso preadolescentes con obesidad.
Se desarrolla en personas genéticamente susceptibles (con antecedentes familiares) como resultado de la interacción con factores medioambientales bien conocidos relacionados con el estilo de vida como son la obesidad, la obesidad abdominal, la inactividad física o una dieta poco saludable (habitualmente hipercalórica con un elevado consumo de grasas y pobre en fibra vegetal).
En este tipo de diabetes la capacidad de producir insulina no desaparece pero el cuerpo presenta una resistencia a esta hormona. En fases tempranas de la enfermedad, la cantidad de insulina producida por el páncreas es normal o alta. Con el tiempo la producción de insulina por parte del páncreas puede disminuir.
Causas:
Las personas con diabetes tipo 2 pueden estar años con la glucosa alta sin tener síntomas de diabetes. Muchas veces el diagnóstico es casual al realizarse un análisis de sangre o de orina por otro motivo. La poliuria, polidipsia, polifagia, fatiga y pérdida de peso características de la diabetes tipo 1 también pueden estar presentes.
Entre las muchas y variadas actividades realizadas por la Fundación para la Diabetes en 2007, destacó la campaña de sensibilización ciudadana "La diabetes se puede prevenir" que tuvo lugar en la Comunidad de Madrid los días 14 y 15 de noviembre, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Diabetes.
La campaña, que contó con la colaboración de Solidaridad Carrefour, tuvo por objetivo determinar el grado de riesgo de desarrollar diabetes tipo-2 en el futuro, en personas adultas, en base a la puntuación obtenida mediante el cuestionario FINDRISK, que cumplimentaron voluntariamente cerca de 2.700 residentes en Madrid, mayores de 18 años de edad.
Los resultados pusieron de manifiesto que una de cada cinco personas adultas residentes en Madrid es susceptible de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro. Resultados que advierten una vez más del continuo crecimiento de la diabetes a medio y largo plazo y por consiguiente del reto que las administraciones y organizaciones sanitarias tienen para paliar los efectos de una de las enfermedades crónicas de mayor prevalencia actual.
Básicamente existen dos tipos de estrategias de detección precoz de la diabetes: la estrategia poblacional y la de alto riesgo.
La segunda modalidad de estrategia de detección precoz de la diabetes, la estrategia de alto riesgo, está fuera de los objetivos y del alcance de este trabajo, pues se basa fundamentalmente en la utilización de los recursos y organizaciones de asistencia sanitaria en la atención a los pacientes.
El cribado de diabetes en la población general mediante el análisis de la glucemia en ayunas no está justificado debido a la amplia variabilidad de la misma y a su escaso coste-efectividad. En la población de alto riesgo, el rendimiento del cribado mediante la glucemia en ayunas mejora sustancialmente, aunque sigue sin identificar a un número significativo de personas con diabetes inicial y a las que padecen intolerancia hidrocarbonada, situación ésta de muy alto riesgo para el desarrollo de diabetes. La única manera de detectar este grupo es mediante la realización de la Prueba de Tolerancia Oral a la Glucosa (PTOG) tras una sobrecarga de 75 gr. de glucosa; pero esta prueba se considera incluso menos apropiada que la determinación de glucemia en ayunas para ser usada en la población general, ya que su realización requiere demasiado tiempo (más 2 horas), es costosa y tiene baja reproducibilidad.
Necesitamos, por tanto, instrumentos de cribado que sean fáciles de usar, fiables, baratos, rápidos de ejecutar y aplicables a grandes grupos de población. En Europa, para detectar si una persona tiene riesgo o no de presentar diabetes en el futuro, disponemos de la escala FINDRISK. Desarrollada en Finlandia y basada en la recogida de información clínica y demográfica, permite tanto el cribado como el autocribado no invasivo. Dicha escala ha sido traducida, adaptada y validada en numerosas poblaciones europeas.
La escala FINDRISK se compone simplemente de ocho preguntas con puntuaciones predeterminadas y estima la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 en los próximos 10 años. Cuesta solo unos tres de minutos de completar y se ha utilizado en numerosas campañas públicas de detección de la diabetes.