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  Hola. Quería saber cómo ayudar a mi padre, que tiene diabetes y no se cuida, o no encuentra ningún motivo para cuidarse, ya que a él le gusta mucho comer cosas dulces y disfrutar de las comidas. Actualmente está sufriendo inestabilidad con respecto a su salud. ¿Con qué tipo de tratamiento se puede motivar a una persona para que vea que hay un tratamiento que lo puedo ayudar sin quitarle calidad de vida?

Una persona con diabetes a la que le guste comer, sobre todo si son dulces, se encuentra que se le cierra una fuente de placer. Muchos médicos y enfermeras “prohíben” comer y cuando algo es “prohibido” apetece mucho más (tengas o no diabetes).  Es entonces cuando adquiere el rango de “necesidad”.

Si yo te digo: “No pienses en un elefante volador”. ¿Qué ocurre? Probablemente no hayas podido evitar hacerlo. Creo que a tu padre le podría estar pasando algo parecido. Si se le dice: “Olvídate de los dulces”, ¿en qué crees que pensará?

Opino que el camino es pactar. Es decir, hacerle ver que nadie debería comer todos los días dulces. Debería reservarlo para un día concreto, o una comida, o… (eso depende de su médico). Pero, desde el punto de vista psicológico, cuando una prohibición pasa a ser una moderación es mucho más soportable ya que el deseo baja de intensidad.

Eso sí. Debe ser pactado con su médico o con su enfermera y ésta debería explicarle qué debe hacer con el tratamiento cuando los coma (me refiero a si debe subirse la dosis de insulina, andar x minutos, etc.).

Mucho mejor si se deja por escrito. Adquiere mayor grado de compromiso.

En resumen, creo que las prohibiciones (al menos que este absolutamente contraindicado) no suelen ayudar en las enfermedades crónicas y es una estrategia más adecuada, delimitar la forma y el momento en que debe hacerlo.

Un saludo y mucha suerte.

Fecha: 08/06/2016 | Tema: Aspectos psicológicos | Experto: Iñaki Lorente. Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).

  Hola, tengo a mi marido que hace más de 20 años que padece diabetes tipo 1, tiene 48 años. Sus revisiones son nulas, tiene constantemente bajones y los dientes empiezan a caerse. Lo más fuerte es que nos miente a mi hijo y a mí que va al médico y me machaca constantemente. Es insoprotable. El otro dia se quedó incosciente dentro del coche (suerte que estaba parado), le he dicho que no vamos a ir más con él en coche a lo que el responde que soy más peligrosa yo. Cada vez está peor. Puede tener tambien algún transtorno psciológico. Estoy agotada.

Estimada amiga,

Entiendo lo difícil que puede resultar intentar ayudar a una persona y que ésta no se deje. Aunque eso no significa que tenga un trastorno psicológico. Me resulta muy difícil valorar ese aspecto a través de tus líneas.

Sin embargo sí intuyo que habéis entrado en una dinámica de mentiras y conflictos que no hacen más que agravar la situación y alejaros más al uno del otro.

Quizás en el caso de tu marido yo contemplaría dos opciones:

1) Hablarle de tu preocupación y de la de tu hijo y de cómo su actitud os entristece y angustia (porque le queréis). En este sentido, pedirle, por tu bien (no por el suyo) que se ponga en manos de su médico.

2) La otra es una posición de fuerza que creo que es la que has tomado en este momento: “Me da miedo montarme en el coche cuando conduces tú. Por eso, hasta que no me sienta segura, no me montaré”. El problema en este caso es saber si puedes ser capaz de mantener esa actitud (por cuestiones de logística).

En todo caso, independientemente de la estrategia que  utilices no se te olvide incluir el mensaje: “Entiendo que tiene que ser difícil para ti vivir con diabetes”.

Un abrazo.

Fecha: 04/06/2016 | Tema: Aspectos psicológicos | Experto: Iñaki Lorente. Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).

  Hola, mi nombre es Liliana y mi pregunta no es respecto a mí, si no para tratar de ayudar al hijo de mi esposo. A él le detectaron diabetes tipo 1 desde los 8 años ya tiene 17 pero han sido años muy complicados ya que él nunca se ha querido cuidar, come compulsivamente tanto comida normal como dulces (a escondidas). Hace 2 meses tuvo un acetosis o cetosis (disculpen no logré aprender el nombre) y como consecuencia de ella adelgazó muchísimo, obvio no fue de forma natural. No sabemos cómo ayudarlo, es rebelde y tiene tendencias auto destructivas, al menos ese fue el diagnóstico del psicólogo pero ni él lo ayuda... Ya no sabemos cómo manejarlo y ¿quisiera saber si ustedes me pueden aconsejar algo para ayudarlo? Muchas gracias, ojalá me pudieran apoyar ya que los médicos y personas le han explicado las consecuencias de no cuidarse y realmente pareciera que no escuchara y pensara que no le pasara a él.

Estimada Liliana,

Ciertamente lo que planteas es una situación difícil pero no imposible. Lo último es arrojar la toalla.

Tal y como lo planteas parece que lo que está en el fondo de los comportamientos de tu hijastro es la tendencia autodestructiva. Si es así, la diabetes es un mero factor secundario, ya que sólo es el vehículo por el que expresa. De esa forma, si no tuviera diabetes,  se intentaría dañar de cualquier otra manera. Así lo prioritario es tratar esa tendencia y no el autocuidado de la diabetes.

Sin embargo convendría saber si eso es así completamente. Aunque parezca un poco duro, lo que quiero decir es que, si todavía está entre nosotros es porque, de alguna manera ama la vida. Quizás ese debería ser el punto de partida.

Con frecuencia los adolescentes se sienten “inmunizados” ante los peligros: “eso le pasará a otro, pero no a mí”.

En ese caso, el primer paso sería explicarle LO MÁS OBJETIVAMENTE POSIBLE los riesgos que está corriendo. La persona que está en mejor disposición para hacerlo es su médico.

El siguiente paso es plantear un pequeño objetivo. Se trata de preguntarle: “¿Qué podrías empezar a cambiar? Proponte una meta que creas que puedes lograr en los próximos 15 días”. Objetivos muy pequeños y propuestos por él mismo hacen que perciba que puede lograrlo. Grandes metas y si encima son impuestas, es fracaso asegurado.

En el caso de los adolescentes, la familia, no es la más adecuada para plantearlo ya que está,  lógicamente, dominada por los aspectos emocionales. Opino que sería mejor idea hacerlo desde la consulta de enfermería.

Como ves, planteo esta vía desde el supuesto de que, en la base de todo, no se encuentre una tendencia autodestructiva de carácter psicopatológico. De otra manera es primordial el tratamiento psicológico o psiquiátrico.

Mucha suerte.

Fecha: 27/05/2016 | Tema: Aspectos psicológicos | Experto: Iñaki Lorente. Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).

  Gracias por responder a mi pregunta anterior. Mi nueva pregunta es: mi hijo tiene 14 años y a veces no sé de qué forma levantarle el ánimo. Él pasa mucho tiempo solo, no le gusta salir mucho, tiene bajas notas en el colegio... No tengo forma de qué decirle, ni qué hacer para ayudarlo. Hablo mucho con él pero no funciona... Él me escucha, pero no veo el cambio y me siento frustrada, siento que no hago lo necesario.

Hola amiga,

Lo cierto es que para unos padres no hay nada más duro que ver sufrir a su hijo/a y comprobar que, por mucho que lo intente, no consigue ayudarle. Es frustrante y genera un gran sentimiento de impotencia.

Los padres y madres, con frecuencia, pensamos que nuestras palabras son mágicas. Que es suficiente con nombrar lo que “debe” hacer para que, automáticamente, consigamos nuestro objetivo. Pero casi nunca funcionan así las relaciones.

Al comprobar que no ha habido “movimientos”, insistimos cada vez con mayor vehemencia y más intensamente. Parejo a ello va aumentando nuestra preocupación  al ritmo de la frustración que provoca la impotencia.

Al final nuestras orientaciones se vuelven reiterativas, vamos, lo que los adolescentes llaman “chapas”.

Einstein afirmaba: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener distintos resultados”.

En ese sentido, te sugiero cambiar de estrategia. Quizás convenga que reflexione de otra manera. Con los adolescentes, mi sugerencia es intentar hacerles conectar con lo que les preocupa o con las dificultades que tienen. En este sentido el “hablar” no suele ser útil. Las conversaciones acaban convirtiéndose en monólogos del padre o la madre, mientras el hijo baja la mirada y su mente se ausenta.

Por ello, mi sugerencia es, sabiendo que te va a permitir leerla, que escriba una carta a un amigo (real o imaginario) en la que le cuente: lo qué le pasa, lo qué le hace sentir y las soluciones que podría poner en práctica.

Este es un ejercicio que le puede ayudar a centrar el tema y a reflexionar sobre él.

A partir del escrito ya podéis establecer una conversación sobre algo concreto: sus ideas.

En todo caso, si no funciona o si el nivel de sufrimiento es elevado, quizás sea el momento de acudir a un profesional de la psicología para que le oriente.

Os deseo mucha suerte a ambos.

Fecha: 12/05/2016 | Tema: Aspectos psicológicos | Experto: Iñaki Lorente. Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).

  Depresión importante por polineuropatía distal sintomática. ¿Qué va a ser de mi vida? No me encuentro ya con fuerza para trabajar y estoy desesperado. Estoy reduciendo las pruebas diarias de glucosa porque no puedo ya con los dolores. Son 20 años de enfermedad... ¿Cuándo acabará esta condena?

Hola amigo.

Por lo que comentas parece que estás pasando por un mal momento. Siento mucho tu situación física, pero sobre todo la anímica.

Cuando una persona se encuentra con el ánimo triste, tiende a "juntar" todo lo malo y a ponérselo delante de la cara. Al final, lo que ocurre es que se ve un futuro muy negro. Uno tiende a olvidarse (o a valorar como poco importantes) las cosas buenas que están a su alrededor y a centrarse expresamente en lo que le angustia o le entristece.

Tal y como está redactado tu mensaje, y debido al nivel de sufrimiento que expresas, mi consejo es que acudas a un profesional de la salud mental que te ayude a encontrar cómo seguir adelante de una forma positiva.

También quisiera transmitirte el hecho de que, a veces cuando estamos bajos de moral, tendemos a ver las cuestas insalvables, pero cuando empiezas a caminarlas, a pesar de que es cansado y se sufre, al final se puede con ellas.

Suerte.

Fecha: 02/02/2016 | Tema: Aspectos psicológicos | Experto: Iñaki Lorente. Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).

  Buenas tardes, mi hija de 10 años es melliza con un hermano. Es diabética desde los 6 pero últimamente veo que está muy celosa de su hermano y compite mucho con él, hasta el punto de que hay veces que creo que no lo quiere. Para mí es que se siente frustrada porque ella es diabética y el hermano no, aunque él la apoya mucho no comiendo nada que ella no pueda. Últimamente tiene un carácter muy difícil y de todo me culpa a mí y ya no sé cómo actuar con ella. Además, come a escondidas y me vuelve loca con las glucemias. Quisiera saber qué debo hacer y cómo actuar con ella, si hay algo que le pueda dar a leer para que vea la gravedad de una diabetes mal controlada sin que llegue a agobiarse más y cómo debe actuar su hermano para que ella no sea tan dura con él. Gracias.

Buenos días.

Por cómo describes la situación, parece que tu hija está expresando su malestar por el hecho de tener diabetes. Lo hace de una forma indirecta pero agresiva.

Yo lo abordaría con ella. Ya tiene 10 años y puede hablar de sus sentimientos.

Mi sugerencia es que, en este momento, no le transmitas mensajes como el de que si no se cuida, correrá riesgos, etc. (seguro que con cuatro años de evolución, ya es consciente de ello). Creo que es el momento de permitirle que exprese todo lo que siente respecto a la diabetes (en qué le está limitando, qué es lo que le "incordia" de tenerla, etc.). Se me ocurre que le podría ir bien como actividad escribirle una carta a la diabetes. Ayuda mucho a organizar las ideas.

Suele ocurrir que se sienten extremadamente limitados (no comer chuches, etc.) lo que provoca que lo hagan a escondidas y sin control. Apelar a su "autoregulación" en este momento no creo que sea eficaz. Sí el permitirle expresar libremente lo que piensa de la diabetes y acoger su enfado por tenerla. "Entiendo que te siestas así..." es una buena forma de ayudar siempre que no vaya seguida de "... pero tienes que cuidarte". Cuando pones ese "pero", no haces sino poner el acento en la restricción (que justo es lo que le está pesando).

Después de todo este rollo, lo que yo haría es intentar transmitirle: "entiendo que estés enfadada por tener diabetes pero, cariño, ya sabes que nos tienes para lo que quieras" sin que se sintiera criticada por ello.

Si no evoluciona adecuadamente, quizás convendría que vierais a un profesional que le ayudara a gestionar sus emociones respecto a la diabetes. A veces el orientador escolar puede hacer ese papel.

Por mi parte, me pongo a vuestra disposición para lo que preciséis.

Un saludo.

Fecha: 30/01/2016 | Tema: Aspectos psicológicos | Experto: Iñaki Lorente. Asesor en el área de Psicología de la Fundación para la Diabetes. Psicólogo de la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI).