Crónica de una "aventurilla" anunciada
Por David Jiménez
Mi amigo Roberto y yo cumplimos
su promesa familiar y además fuimos dejando por donde pasábamos
el espíritu Diatlétic, ése que trata de demostrar
a todos los diabéticos que podemos llegar donde nos propongamos.
Y creedme que cuando el resto de peregrinos y gentes del camino
veían lo que estábamos haciendo, y encima descubrían
que yo compartía mi vida con la diabetes, sus caras eran
para verlas.
El primer día fue fácil,
el segundo la cosa ya se puso más difícil y ya nunca
más dejó de endurecerse hasta el séptimo y
último día. Incluso el quinto día (que coincidía
con la etapa más dura) cuando por la tarde nos juntamos en
el albergue con los amigos que ya habíamos hecho (permitirme
que los nombre porque nos han ayudado y apoyado mucho, Patricia,
Pilar, Ana, Felipe y Ruth...gracias), éstos nos confesaron
que hubo apuestas durante toda la mañana de que si este día
superáramos la etapa con éxito llegar a Santiago estaba
casi asegurado.
Las apuestas estaban fundadas ya
que eran 27km y la cantidad de agua que caía sobre tierras
gallegas fue impresionante (algunos pensaron que este día
ni saldríamos a correr), aun así después de
tres horas y cuarenta y cinco minutos (tiempo de maratón
para algunos) culminamos esta durísima y preciosa etapa.
Las dos siguientes y últimas
ya no podíamos fallar y así hicimos hasta que el día
21-06-07, con una puntualidad inglesa, a las once horas cinco minutos
(habíamos quedado con Silvia, de la Fundación para
la Diabetes, y la prensa a las once) entrábamos en la plaza
del Obradoiro y nos fundíamos en un emocionado abrazado en
el centro de la misma finalizando así esta “aventurilla”
que como se diría en términos taurinos:
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
va por todos ustedes !!!!!!!
Gracias, salud y paz.
|