Una mala práctica: la reutilización de agujas y jeringuillas de insulina de un solo uso

Rafael Arana, Fundación para la Diabetes - Enero 2008

 

El estudio de Jóvenes Unidos por la Diabetes sobre la asistencia y prestaciones del Sistema Nacional de Salud pone de manifiesto el alto grado de reutilización de las agujas y jeringuillas de un solo uso para la administración de insulina.

Se realizaron 229 entrevistas válidas a personas con diabetes tipo-1, entre 18 y 40 años de edad. El 11% de los encuestados utiliza bomba de infusión continua de insulina y el 89% múltiples dosis de insulina, con una media de 4 inyecciones día. Entre éstos últimos, 175 personas declaran que reutilizan el material para la inyección de insulina. Cuando se les pregunta el motivo, respuesta múltiple, responden: por deseo propio (58%), limitación, restricción de suministros (43%) o indicación del médico (19%). Cualquiera que sea el motivo, los usuarios deben conocer que la reutilización de de agujas y jeringuillas puede conducir al deterioro de la aguja, a la dosificación inexacta de la insulina, al desarrollo de lipodistrofia y a la aparición de dolor y malestar innecesarios. Y, en caso que por deseo propio persistan en la reutilización del material, deberían conocer las medidas recomendables para prevenir algunas de las citadas complicaciones. 


Gráfico 1


Gráfico 2


Deterioro de la aguja, dolor y riesgo de rotura.


Las mejoras tecnológicas han dado como resultado la producción de agujas más finas, por ejemplo las agujas de calibre 31 y 32 (0,25 mm / 0,23 mm de diámetro externo). También, la mayoría de las actualmente comercializada están recubiertas con un lubricante de silicona para minimizar el traumatismo producido en el tejido subcutáneo. Por último, el uso de una tecnología de pared extra fina permite que el diámetro de la luz aumente mientras se mantiene el mismo diámetro global, reduciendo la resistencia interna y, por tanto, la presión necesaria para inyectar insulina desde el dispositivo utilizado.

Sin embargo, estas mejoras en la calidad de las agujas tendentes a disminuir el dolor y el traumatismo de la punción, las hacen más frágiles: La aguja pierde, al perforar la piel, su punta afilada y la lubricación de silicona. Ya en 1998 un estudio realizado mediante micrografías electrónicas de puntas agujas reutilizadas evidenció su deterioro, la  adquisición de forma de gancho, y algunas agujas perdieron sus puntas. El dolor producido por las inyecciones subcutáneas está relacionado con la forma roma de la aguja. Asimismo puede producirse la curvatura en el cilindro de la aguja y  su posible rotura. Se han reportado casos de rotura de la aguja dentro del tejido subcutáneo, quedando la punta retenida   en el mismo.


Efecto de la reutilización de la aguja en la exactitud de la dosis de insulina.


La reutilización de las agujas de insulina casi siempre va acompañada de otra mala práctica que consiste en dejar la aguja permanentemente unida a la pluma entre una inyección y otra inyección. Esta práctica habitual asociada a los cambios de temperatura, puede dar como resultado la introducción de aire en el cartucho de insulina. Cuando la pluma se calienta, el contenido de insulina dentro del cartucho se expande y el líquido gotea fuera de la aguja. A la inversa, cuando se enfría la pluma, el contenido de insulina se contrae y se introduce aire en el cartucho. Otra posible causa de la administración de una dosis errónea sería la formación de cristales de insulina dentro de la luz de la aguja dando como resultado un bloqueo parcial o incluso completo. Obstrucción que también podría aumentar la resistencia interna de la aguja, requiriéndose una mayor presión para inyectar las siguientes dosis de insulina.


Reutilización de las agujas y riesgo de lipohipertrofia.


La lipohipertrofia o anomalías del tejido subcutáneo debidas a pequeños acúmulos de tejido adiposo acontecen en el 27% de las personas con diabetes que se inyectan insulina y se ha relacionado, además del efecto anabólico de la propia insulina, con el traumatismo producido por las agujas reutilizadas. Hay una fuerte tendencia en pacientes que reutilizan las agujas a tener más lesiones lipohipertróficas que aquellos que utilizan las agujas sólo una vez. El riesgo de padecer lipohipertrofia crece a medida que aumenta la frecuencia de reutilización de la aguja. Para los usuarios de las plumas, este riesgo aumenta hasta el 44%.
Dado que la inyección en los lugares con lipohipertrofia puede conducir a problemas de control glucémico, es importante que se tomen todas las medidas necesarias para minimizar su desarrollo, incluyendo un único uso de las agujas y la rotación de los sitios de inyección.


Riesgo de infección debido a la reutilización de las agujas.


No hay pruebas que apoyen una asociación entre la reutilización de las agujas y el aumento del riesgo de infección.  Sin embargo, y a pesar que se hace hincapié en la estricta necesidad del uso individual de los sistemas de administración de insulina, conservar la aguja ya utilizada puede conducir a un riesgo innecesario para otras personas que pueden pincharse accidentalmente.


El marco legal y de calidad.


Las agujas y jeringuillas para la administración se comercializan al amparo del “Real Decreto 414/1996, de 1 de marzo, por el que se regula los productos sanitarios”². En el caso que nos ocupa, material estéril, establece su utilización de acuerdo a lo indicado por el fabricante, esto es “estéril de un solo uso”. No parece coherente que sean los profesionales sanitarios quienes recomienden modos de utilización distintos de lo indicados por el fabricante. Ni tampoco que el Sistema Nacional de Salud dispense agujas o jeringas de insulina en cantidad insuficiente en comparación con el  número de inyecciones prescritas por el médico.

 

Artículo publicado en el boletín INFODIAB nº 43, de enero de 2008