LA ESCOLARIZACIÓN DEL NIÑO DIABÉTICO |
Mayo
2001 |
Ante el caso de discriminación sufrido por un niño
con diabetes en su colegio, donde se le denegó el derecho
a asistir a una actividad junto con sus compañeros por
tener diabetes, y que tanta repercusión tuvo en los medios
de comunicación, decidimos preparar el siguiente informe.
INTRODUCCIÓN
Los problemas para el niño diabético empiezan
desde el primer día de asistencia a clase; horarios,
medicación, situaciones especiales que no son siempre
entendidas ni atajadas como se debiera. La desinformación
juega un papel importante en este tema y es la principal enemiga
de la adecuada escolarización e integración de
estos menores en su nuevo entorno.
El problema aquí es tanto legal como de buena voluntad,
así como de obtención de esa información
tan necesaria, con la que ningún profesor creerá
que tener en su clase a un niño diabético vaya
a ser un problema. Las demandas están cambiando y con
la escolarización no obligatoria cada vez más
temprana surgen necesidades para las que un profesor no está
preparado ni contratado. Igualmente sucede en el caso que nos
ocupa, pero hemos de saber transmitir a las instituciones, directores
y profesores que los conocimientos básicos sobre diabetes
son fáciles de adquirir y que ese niño no va a
presentar mayores dificultades que cualquier otro.
¿Porqué decimos que es un problema legal?
Creemos que es un problema legal por encima de todo porque,
lo queramos o no, nos encontramos ante una situación
diferente a la habitual, que es la del niño diabético.
Pero, ¿el hecho de tener diabetes es un hecho diferencial
suficiente para que la ley ofrezca también soluciones
diferentes? No tiene porqué ser así, y las leyes
de educación y las bases de nuestro sistema educativo
nos muestran los caminos a seguir.
Partimos de nuestra Constitución que en su artículo
27 atribuye a todos los españoles el derecho a la educación,
establece el carácter obligatorio y gratuito de la educación
básica (desde los seis a los dieciséis años
en la educación primaria y secundaria), y encomienda
a los poderes públicos que promuevan las condiciones
y remuevan los obstáculos para que el derecho a la educación
sea disfrutado en condiciones de igualdad.
La Ley Orgánica 1/1.990, de 3 de octubre, de Ordenación
General del Sistema Educativo (LOGSE), y la normativa que la
desarrolla en lo que a nosotros interesa, incide en el principio
de igualdad y su secuela referida a que la formación
de todos los alumnos tenga un contenido común. Para ello
es obvio, y así lo establece la normativa, que existan
acciones que compensen las desigualdades en la educación,
evitando así la discriminación. Además,
todas las enseñanzas, infantil (hasta los seis años),
primaria (de seis a doce años), secundaria (obligatoria,
de doce a dieciséis años, bachillerato con dos
cursos y formación profesional de grado medio), la formación
profesional de grado superior y la educación universitaria,
se adecuarán a las características de los alumnos
con necesidades especiales.
¿Tiene cabida el niño en un colegio de integración
debido a su condición de diabético?
Primera cuestión a tener en cuenta: no todo niño
con diabetes es un alumno con necesidades especiales, pero puede
haber niños con diabetes que, por sus circunstancias
personales, familiares y sociales, requiera recursos especiales
para alcanzar los objetivos establecidos para todos los alumnos.
Para estos casos, la escolarización en centros de educación
especial sólo se llevará a cabo cuando las necesidades
del alumno no puedan ser atendidas por un centro ordinario (generalmente
un centro ordinario ha de ser suficiente), favoreciendo siempre
el acceso a un régimen de mayor integración.
Como de lo que se trata es de crear el espacio adecuado en los
centros ordinarios para que el niño diabético
se integre con normalidad, nuestro sistema educativo nos ofrece
las bases de un Proyecto educativo general (Diseño Curricular
Base) basado en la igualdad de las personas independientemente
de sus condiciones personales y sociales y no discriminatorio.
Hemos de señalar que, en los puntos que siguen, el planteamiento
básico es conseguir un entorno que, por su normalidad,
sea también adecuado para el diabético. No se
pretenden con ello prebendas ni singularizaciones especiales
por ser diabéticos, sino establecer qué aspectos,
por su situación actual, son más agresivos para
el niño diabético.
Hemos de señalar que, en los puntos que siguen, el planteamiento
básico es conseguir un entorno que, por su normalidad,
sea también adecuado para el diabético. No se
pretenden con ello prebendas ni singularizaciones especiales
por ser diabéticos, sino establecer qué aspectos,
por su situación actual, son más agresivos para
el niño diabético.
ESCOLARIZACIÓN STRICTU SENSU
¿Existe la obligación del profesorado de saber atender ciertas situaciones críticas de los niños diabéticos?
¿Y respecto a las pautas de insulina, controles, horarios, etc.?
El niño y adolescente pasan buena parte de su tiempo en el medio escolar. Por ello es necesario integrar armónicamente el desarrollo normal de la vida escolar con las necesidades propias del seguimiento de las pautas terapéuticas. Lógicamente el profesor no será responsable del correcto autocontrol del niño diabético, pero la escolarización obligatoria deja muy claro, y ninguna ley la contradice, que el niño diabético no tiene necesidad, por el único hecho de padecer de diabetes, de asistir a un colegio de integración, por lo que su vida escolar debe desarrollarse de la mejor manera posible y de la manera que menos afectado se vea el buen control de su enfermedad, en un colegio ordinario, ya sea público o privado.
LOS PROBLEMAS MÁS IMPORTANTES DE LA INTEGRACIÓN EN EL MEDIO ESCOLAR SE RELACIONAN CON LOS PUNTOS SIGUIENTES:
-
Desinformación de los educadores sobre aspectos básicos de salud infantil y en especial sobre diabetes.
-
Falta de conexión entre padres y estructuras sanitarias con los responsables del medio escolar.
- Actitudes discriminatorias y singularizantes por parte de docentes y compañeros, muy relacionadas con los dos puntos anteriores.
- Carencia de medios básicos sanitarios.
- Insuficiencias graves en el diseño y elaboración de las dietas ofrecidas en los comedores escolares.
- Escaso valor y planificación de las actividades deportivas.
- Problemas derivados del posible absentismo escolar.
LAS SOLUCIONES SE DEDUCEN DIRECTAMENTE DEL PLANTEAMIENTO
DE LOS PROBLEMAS:
1.- Necesidad de una educación para la salud en la que deben incluirse una información básica sobre las características e implicaciones de la diabetes, insistiendo sobre las posibles situaciones derivadas del tratamiento. Con esta información se pretende dar al educador los conocimientos para que pueda tomar las decisiones que considere oportunas en cada momento, pero en ningún modo se le puede responsabilizar del tratamiento.
¿Cómo sabemos que nuestro centro escolar
lleva a cabo esta función?
¿Qué podemos hacer para que la lleve a cabo?
El Proyecto educativo general se basa, entre otras cosas, en
la realidad social existente. Para ello se recogen, estudian
y ejecutan distintos temas referidos a necesidades sociales.
Y uno de ellos es el de la Educación para la Salud. ¿Qué
quiere decir esto? Pues que no sólo se va a educar a
nuestros niños en hábitos de vida saludables sino
que cada escuela debe ser agente de mejora de la calidad de
vida de todos los alumnos, incluidos los diabéticos.
2.- Existen una serie de documentos que utilizan los centros
para su planificación sobre los que pueden influir padres
y alumnos a través del Consejo Escolar y de las Asociaciones
de Padres. En estos documentos, en lo que a nosotros aquí
nos interesa, se establecen los contenidos tanto de los planes
de Educación para la Salud como la respuesta que se ha
de dar a la diversidad. Aquí podemos hacer fuerza para
que se introduzcan conocimientos básicos sobre diabetes.
Es preciso establecer cauces de comunicación entre los
responsables escolares, familia y equipo diabetológico,
fichas informativas individualizadas, teléfono de contacto
con el equipo especializado. Salvo en las situaciones de fácil
solución como las ingestas diarias habituales o la solución
de una hipoglucemia de carácter leve los padres y el
equipo médico han de ser informados, pues son los verdaderos
responsables de tomar las decisiones más adecuadas.
¿Cómo actuar en el caso de discriminación,
no aceptación o sospechas de ello por parte del profesorado
o la dirección del colegio con respecto al niño
diabético?
3.- Cobran enorme importancia los órganos de participación
de los padres en el entorno escolar. Las asociaciones de padres
y los consejos escolares son foros en los que se hace imprescindible
tratar con seriedad estas situaciones, para así dar salidas
consensuadas, que estén por encima de las situaciones
personales.
4.- El niño diabético no debe recibir trato especial
por el hecho de serlo, ni debe permitírsele una utilización
abusiva de su diabetes.
5.- Dotación adecuada de medios sanitarios básicos,
fijando un lugar en el que el niño diabético pueda
realizar con normalidad sus controles o insulinoterapia. Este
es un punto más que débil en nuestro sistema educativo,
sería muy conveniente que todo colegio, al menos con
un número mínimo de alumnos, tuviera personal
médico-sanitario, de manera que el profesorado no se
viera desbordado por carecer de ciertos conocimientos. La diabetes
no es, desde luego, la única enfermedad con la que se
van a encontrar los profesores en su carrera profesional: el
asma, alergias y multitud de patologías cada vez son
más frecuentes, y cada una de ellas requiere de un cuidado
y de una atención diferente.
Un problema, que exponen a menudo los padres, es el
que surge a la hora de que el niño se quede en el comedor
del colegio.
6.- La dieta de los escolares ha de ser sana y equilibrada y,
por lo tato, similar a la de un niño diabético.
Mientras esto no sea una realidad generalizada, se debe al menos
facilitar al niño diabético la dieta adecuada
a sus necesidades. Con la elaboración e informe a los
padres de los menús por adelantado se conseguiría
salvar una de las principales barreras a la hora de que el niño
diabético puede quedarse en el horario de comedor, algo
cada vez más necesario, especialmente en el medio urbano.
7.- Siguiendo el mismo criterio que en el aspecto nutricional,
el deporte debe ser considerado como aspecto fundamental en
el desarrollo infantil, y por ello adecuadamente programado
y estimulado. Se debe pues promover la toma de conciencia por
las autoridades escolares de la importancia del deporte, para
favorecer la existencia y utilización de una infraestructura
adecuada, única forma de que el niño diabético
pueda realizar deporte en la escuela. En cualquier caso habrá
que individualizar, ya que no se puede obligar a hacer deporte
si el equipo médico, de acuerdo con los padres, lo considera
perjudicial.
8.- Con una buena estructura del equipo diabetológico
y adecuada educación familiar, el absentismo escolar
no debe ser problema especial en el niño con diabetes.
Las situaciones especiales deben considerarse de manera individual.
EJERCICIO FÍSICO
Los problemas en esta área se pueden resumir en:
- Falta de hábitos deportivos.
- Insuficiencia de infraestructura.
- Dificultades para el deporte competitivo.
1.- El problema de la falta de hábitos deportivos no es en absoluto exclusivo de la población diabética, aunque en ésta reviste si cabe mayor importancia. La experiencia demuestra que los niños y las familias que no realizaban deporte habitual antes del diagnóstico difícilmente son receptivos al cambio en sus costumbres. De cualquier forma, ha de insistirse en este campo, sugiriendo posibilidades, no sólo en el ámbito deportivo, sino sobre el ejercicio físico en su vida cotidiana (caminar hasta paradas más lejanas en el autobús, subir andando las escaleras...).
2.- La falta de centros deportivos se podrá solucionar
favoreciendo el acceso de los niños diabéticos
a los existentes, aunque este punto es algo sobre lo que no
hay consenso.
3.- Por lo que respecta a la realización de deportes
competitivos, el niño diabético no debe ser excluido
por el mero hecho de serlo. La conveniencia o no de su desarrollo
será considerada por el equipo diabetológico individualizadamente.
ORIENTACIÓN PROFESIONAL Y LABORAL
La orientación vocacional debe valorarse en la doble
vertiente de la consideración integral como persona del
joven diabético y las posibles limitaciones inherentes
a su diabetes, ya sea de hecho o de derecho.
Resulta evidente que el joven diabético en busca de empleo
va a tener las dificultades del resto de la población
juvenil; pero en su caso estarán agudizadas por la consideración
social de enfermo limitado y crónico que puede primar
sobre la valoración de su cualificación profesional,
llevando a una discriminación laboral, tanto en el empleo
público como el privado.
SITUACIONES ESPECIALES
La atención integral del diabético en edad infantil
se inserta en un contexto familiar y social que implica un nivel
suficiente de integración.
Cuando la diabetes aparece en un niño cuya familia no
ofrece condiciones para mantener la estabilidad física
y emocional, los problemas van a necesitar unas atenciones especiales.
El equipo diabetológico tendrá que prever en su
organización estas posibilidades y los instrumentos asistenciales
que se vayan a precisar.
PAPEL DE LAS ASOCIACIONES DE DIABÉTICOS
Las asociaciones de diabéticos pueden tener un importante papel para los diabéticos infantiles:
-
ayudar a diabéticos recién diagnosticados y a sus familias a aceptar la diabetes y superar su desorientación inicial; facilitar la relación con otros niños diabéticos para evitar la sensación de individuo único.
-
mentalizar a padres para evitar un excesivo proteccionismo.
-
fomentar la autonomía de niños y jóvenes, mediante las figuras de los monitores como modelos a seguir.
-
mantener contactos con colegios y dar información a los padres.
Si se cumple lo anterior o aún sin que se cumpla y sin que existan circunstancias de razón que expliquen el trato desigual, y aún así se discrimina al niño diabético en la escuela, debemos poner la situación en conocimiento de:
¿Cuáles son las instituciones superiores
que pueden arbitrar en un conflicto de este tipo
o incluso tomar medidas en el caso de la existencia de pruebas?
¿A qué otras instituciones y organismos podemos recurrir en el caso de no ser escuchados?
- las Asociaciones de Padres,
- el Consejo Escolar,
- la Dirección del Centro,
- la Inspección de Educación,
-
la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma o la Dirección Provincial de Educación,
- Instituciones de defensa del menor, Asociaciones de diabéticos,
- Abogados.
Informe realizado
por:
Juan Manuel Gómez Moreno | Abogado
Javier Sanhonorato Vázquez | Abogado, Especialista en
Derecho Sanitario
Madrid, mayo de 2001