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Informe: LA ESCOLARIZACIÓN DEL NIÑO DIABÉTICO |
LA ESCOLARIZACIÓN
DEL NIÑO DIABÉTICO
Ante el caso de discriminación sufrido por
un niño con diabetes en su colegio, donde se le denegó
el derecho a asistir a una actividad junto con sus compañeros
por tener diabetes, y que tanta repercusión tuvo en los medios
de comunicación, decidimos preparar el siguiente informe.
INTRODUCCIÓN
Los problemas para el niño diabético empiezan desde
el primer día de asistencia a clase; horarios, medicación,
situaciones especiales que no son siempre entendidas ni atajadas como
se debiera. La desinformación juega un papel importante en
este tema y es la principal enemiga de la adecuada escolarización
e integración de estos menores en su nuevo entorno.
El problema aquí es tanto legal como de buena voluntad, así
como de obtención de esa información tan necesaria,
con la que ningún profesor creerá que tener en su clase
a un niño diabético vaya a ser un problema. Las demandas
están cambiando y con la escolarización no obligatoria
cada vez más temprana surgen necesidades para las que un profesor
no está preparado ni contratado. Igualmente sucede en el caso
que nos ocupa, pero hemos de saber transmitir a las instituciones,
directores y profesores que los conocimientos básicos sobre
diabetes son fáciles de adquirir y que ese niño no va
a presentar mayores dificultades que cualquier otro.
¿Porqué decimos que es un problema
legal?
Creemos que es un problema legal por encima de todo porque, lo queramos
o no, nos encontramos ante una situación diferente a la habitual,
que es la del niño diabético. Pero, ¿el hecho
de tener diabetes es un hecho diferencial suficiente para que la ley
ofrezca también soluciones diferentes? No tiene porqué
ser así, y las leyes de educación y las bases de nuestro
sistema educativo nos muestran los caminos a seguir.
Partimos de nuestra Constitución que en su artículo
27 atribuye a todos los españoles el derecho a la educación,
establece el carácter obligatorio y gratuito de la educación
básica (desde los seis a los dieciséis años en
la educación primaria y secundaria), y encomienda a los poderes
públicos que promuevan las condiciones y remuevan los obstáculos
para que el derecho a la educación sea disfrutado en condiciones
de igualdad.
La Ley Orgánica 1/1.990, de 3 de octubre, de Ordenación
General del Sistema Educativo (LOGSE), y la normativa que la desarrolla
en lo que a nosotros interesa, incide en el principio de igualdad
y su secuela referida a que la formación de todos los alumnos
tenga un contenido común. Para ello es obvio, y así
lo establece la normativa, que existan acciones que compensen las
desigualdades en la educación, evitando así la discriminación.
Además, todas las enseñanzas, infantil (hasta los seis
años), primaria (de seis a doce años), secundaria (obligatoria,
de doce a dieciséis años, bachillerato con dos cursos
y formación profesional de grado medio), la formación
profesional de grado superior y la educación universitaria,
se adecuarán a las características de los alumnos con
necesidades especiales.
¿Tiene cabida el niño en un colegio de integración
debido a su condición de diabético?
Primera cuestión a tener en cuenta: no todo niño con
diabetes es un alumno con necesidades especiales, pero puede haber
niños con diabetes que, por sus circunstancias personales,
familiares y sociales, requiera recursos especiales para alcanzar
los objetivos establecidos para todos los alumnos. Para estos casos,
la escolarización en centros de educación especial sólo
se llevará a cabo cuando las necesidades del alumno no puedan
ser atendidas por un centro ordinario (generalmente un centro ordinario
ha de ser suficiente), favoreciendo siempre el acceso a un régimen
de mayor integración.
Como de lo que se trata es de crear el espacio adecuado en los centros
ordinarios para que el niño diabético se integre con
normalidad, nuestro sistema educativo nos ofrece las bases de un Proyecto
educativo general (Diseño Curricular Base) basado en la igualdad
de las personas independientemente de sus condiciones personales y
sociales y no discriminatorio.
Hemos de señalar que, en los puntos que siguen, el planteamiento
básico es conseguir un entorno que, por su normalidad, sea
también adecuado para el diabético. No se pretenden
con ello prebendas ni singularizaciones especiales por ser diabéticos,
sino establecer qué aspectos, por su situación actual,
son más agresivos para el niño diabético.
Hemos de señalar que, en los puntos que siguen, el planteamiento
básico es conseguir un entorno que, por su normalidad, sea
también adecuado para el diabético. No se pretenden
con ello prebendas ni singularizaciones especiales por ser diabéticos,
sino establecer qué aspectos, por su situación actual,
son más agresivos para el niño diabético.

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ESCOLARIZACIÓN STRICTU SENSU
¿Existe la obligación del
profesorado de saber atender ciertas situaciones críticas de
los niños diabéticos?
¿Y respecto a las pautas de insulina, controles,
horarios, etc.?
El niño y adolescente pasan buena parte de su tiempo en el
medio escolar. Por ello es necesario integrar armónicamente
el desarrollo normal de la vida escolar con las necesidades propias
del seguimiento de las pautas terapéuticas. Lógicamente
el profesor no será responsable del correcto autocontrol del
niño diabético, pero la escolarización obligatoria
deja muy claro, y ninguna ley la contradice, que el niño diabético
no tiene necesidad, por el único hecho de padecer de diabetes,
de asistir a un colegio de integración, por lo que su vida
escolar debe desarrollarse de la mejor manera posible y de la manera
que menos afectado se vea el buen control de su enfermedad, en un
colegio ordinario, ya sea público o privado.
LOS PROBLEMAS MÁS IMPORTANTES DE LA INTEGRACIÓN
EN EL MEDIO ESCOLAR SE RELACIONAN CON LOS PUENTOS SIGUIENTES:
-
Desinformación de los educadores sobre
aspectos básicos de salud infantil y en especial sobre diabetes.
-
Falta de conexión entre padres y estructuras
sanitarias con los responsables del medio escolar.
-
Actitudes discriminatorias y singularizantes
por parte de docentes y compañeros, muy relacionadas con
los dos puntos anteriores.
-
Carencia de medios básicos sanitarios.
-
Insuficiencias graves en el diseño y
elaboración de las dietas ofrecidas en los comedores escolares.
-
Escaso valor y planificación de las actividades
deportivas.
-
Problemas derivados del posible absentismo escolar.
LAS SOLUCIONES SE DEDUCEN DIRECTAMENTE DEL PLANTEAMIENTO DE
LOS PROBLEMAS:
1.- Necesidad de una educación para la salud en la que deben
incluirse una información básica sobre las características
e implicaciones de la diabetes, insistiendo sobre las posibles situaciones
derivadas del tratamiento. Con esta información se pretende
dar al educador los conocimientos para que pueda tomar las decisiones
que considere oportunas en cada momento, pero en ningún modo
se le puede responsabilizar del tratamiento.
¿Cómo sabemos que
nuestro centro escolar lleva a cabo esta función?
¿Qué podemos hacer para que la lleve a cabo?
El Proyecto educativo general se basa, entre otras cosas, en la realidad
social existente. Para ello se recogen, estudian y ejecutan distintos
temas referidos a necesidades sociales. Y uno de ellos es el de la
Educación para la Salud. ¿Qué quiere decir esto?
Pues que no sólo se va a educar a nuestros niños en
hábitos de vida saludables sino que cada escuela debe ser agente
de mejora de la calidad de vida de todos los alumnos, incluidos los
diabéticos.
2.- Existen una serie de documentos que utilizan los centros para
su planificación sobre los que pueden influir padres y alumnos
a través del Consejo Escolar y de las Asociaciones de Padres.
En estos documentos, en lo que a nosotros aquí nos interesa,
se establecen los contenidos tanto de los planes de Educación
para la Salud como la respuesta que se ha de dar a la diversidad.
Aquí podemos hacer fuerza para que se introduzcan conocimientos
básicos sobre diabetes.
Es preciso establecer cauces de comunicación entre los responsables
escolares, familia y equipo diabetológico, fichas informativas
individualizadas, teléfono de contacto con el equipo especializado.
Salvo en las situaciones de fácil solución como las
ingestas diarias habituales o la solución de una hipoglucemia
de carácter leve los padres y el equipo médico han de
ser informados, pues son los verdaderos responsables de tomar las
decisiones más adecuadas.
¿Cómo actuar
en el caso de discriminación, no aceptación o sospechas
de ello por parte del profesorado o la dirección del colegio
con respecto al niño diabético?
3.- Cobran enorme importancia los órganos de participación
de los padres en el entorno escolar. Las asociaciones de padres y
los consejos escolares son foros en los que se hace imprescindible
tratar con seriedad estas situaciones, para así dar salidas
consensuadas, que estén por encima de las situaciones personales.
4.- El niño diabético no debe recibir trato especial
por el hecho de serlo, ni debe permitírsele una utilización
abusiva de su diabetes.
5.- Dotación adecuada de medios sanitarios básicos,
fijando un lugar en el que el niño diabético pueda realizar
con normalidad sus controles o insulinoterapia. Este es un punto más
que débil en nuestro sistema educativo, sería muy conveniente
que todo colegio, al menos con un número mínimo de alumnos,
tuviera personal médico-sanitario, de manera que el profesorado
no se viera desbordado por carecer de ciertos conocimientos. La diabetes
no es, desde luego, la única enfermedad con la que se van a
encontrar los profesores en su carrera profesional: el asma, alergias
y multitud de patologías cada vez son más frecuentes,
y cada una de ellas requiere de un cuidado y de una atención
diferente.
Un problema, que exponen
a menudo los padres, es el que surge a la hora de que el niño
se quede en el comedor del colegio.
6.- La dieta de los escolares ha de ser sana y equilibrada y, por
lo tato, similar a la de un niño diabético. Mientras
esto no sea una realidad generalizada, se debe al menos facilitar
al niño diabético la dieta adecuada a sus necesidades.
Con la elaboración e informe a los padres de los menús
por adelantado se conseguiría salvar una de las principales
barreras a la hora de que el niño diabético puede quedarse
en el horario de comedor, algo cada vez más necesario, especialmente
en el medio urbano.
7.- Siguiendo el mismo criterio que en el aspecto nutricional, el
deporte debe ser considerado como aspecto fundamental en el desarrollo
infantil, y por ello adecuadamente programado y estimulado. Se debe
pues promover la toma de conciencia por las autoridades escolares
de la importancia del deporte, para favorecer la existencia y utilización
de una infraestructura adecuada, única forma de que el niño
diabético pueda realizar deporte en la escuela. En cualquier
caso habrá que individualizar, ya que no se puede obligar a
hacer deporte si el equipo médico, de acuerdo con los padres,
lo considera perjudicial.
8.- Con una buena estructura del equipo diabetológico y adecuada
educación familiar, el absentismo escolar no debe ser problema
especial en el niño con diabetes. Las situaciones especiales
deben considerarse de manera individual.

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EJERCICIO FÍSICO
Los problemas en esta área se pueden resumir en:
-
Falta de hábitos deportivos.
-
Insuficiencia de infraestructura.
-
Dificultades para el deporte competitivo.
1.- El problema de la falta de hábitos deportivos no es en absoluto
exclusivo de la población diabética, aunque en ésta
reviste si cabe mayor importancia. La experiencia demuestra que los
niños y las familias que no realizaban deporte habitual antes
del diagnóstico difícilmente son receptivos al cambio
en sus costumbres. De cualquier forma, ha de insistirse en este campo,
sugiriendo posibilidades, no sólo en el ámbito deportivo,
sino sobre el ejercicio físico en su vida cotidiana (caminar
hasta paradas más lejanas en el autobús, subir andando
las escaleras...).
2.- La falta de centros deportivos se podrá solucionar favoreciendo
el acceso de los niños diabéticos a los existentes, aunque
este punto es algo sobre lo que no hay consenso.
3.- Por lo que respecta a la realización de deportes competitivos,
el niño diabético no debe ser excluido por el mero hecho
de serlo. La conveniencia o no de su desarrollo será considerada
por el equipo diabetológico individualizadamente.
ORIENTACIÓN PROFESIONAL Y LABORAL
La orientación vocacional debe valorarse en la doble
vertiente de la consideración integral como persona del joven
diabético y las posibles limitaciones inherentes a su diabetes,
ya sea de hecho o de derecho.
Resulta evidente que el joven diabético en busca de empleo
va a tener las dificultades del resto de la población juvenil;
pero en su caso estarán agudizadas por la consideración
social de enfermo limitado y crónico que puede primar sobre
la valoración de su cualificación profesional, llevando
a una discriminación laboral, tanto en el empleo público
como el privado.
SITUACIONES ESPECIALES
La atención integral del diabético en edad
infantil se inserta en un contexto familiar y social que implica un
nivel suficiente de integración.
Cuando la diabetes aparece en un niño cuya familia no ofrece
condiciones para mantener la estabilidad física y emocional,
los problemas van a necesitar unas atenciones especiales. El equipo
diabetológico tendrá que prever en su organización
estas posibilidades y los instrumentos asistenciales que se vayan
a precisar.
PAPEL DE LAS ASOCIACIONES DE DIABÉTICOS
Las asociaciones de diabéticos pueden tener un importante
papel para los diabéticos infantiles:
-
ayudar a diabéticos recién diagnosticados
y a sus familias a aceptar la diabetes y superar su desorientación
inicial; facilitar la relación con otros niños diabéticos
para evitar la sensación de individuo único.
-
mentalizar a padres para evitar un excesivo
proteccionismo.
-
fomentar la autonomía de niños
y jóvenes, mediante las figuras de los monitores como modelos
a seguir.
-
mantener contactos con colegios y dar información
a los padres.
Si se cumple lo anterior o aún sin que se cumpla y sin que
existan circunstancias de razón que expliquen el trato desigual,
y aún así se discrimina al niño diabético
en la escuela, debemos poner la situación en conocimiento de:
¿Cuáles son
las instituciones superiores que pueden arbitrar en un conflicto de
este tipo
o incluso tomar medidas en el caso de la existencia de pruebas?
¿A qué otras
instituciones y organismos podemos recurrir en el caso de no ser escuchados?
-
las Asociaciones de Padres,
-
el Consejo Escolar,
-
la Dirección del Centro,
-
la Inspección de Educación,
-
la Consejería de Educación de
la Comunidad Autónoma o la Dirección Provincial de
Educación,
-
Instituciones de defensa del menor, Asociaciones
de diabéticos,
-
Abogados.
Juan Manuel Gómez Moreno
Abogado
Javier Sanhonorato Vázquez
Abogado, Especialista en Derecho Sanitario
Madrid, mayo de 2001
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