LA DIABETES EN LAS PERSONAS DESFAVORECIDAS Y VULNERABLES
14 de noviembre 2006, DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES
 
SOMOS DISTINTOS, SOMOS IGUALES
Por el Dr. José Ramón Calle
 

El lema del Día Mundial de la Diabetes de este año trata de la Diabetes en las Personas Desfavorecidas y Vulnerables. Podríamos pensar que la diabetes per se es un factor que puede marginar al que la padece, ya que supone un coste personal y mayores difi cultades laborales. En España, desgraciadamente, hemos tenido casos muy recientes de diabéticos que no han accedido a un puesto de trabajo por el mero hecho de serlo a pesar de estar perfectamente capacitados o muchas personas que por padecer complicaciones características de la enfermedad, como afectación de la vista o amputaciones, van a ver limitadas sus expectativas de todo tipo.

Sin embargo, el mensaje de este año va más bien dirigido a concienciarnos sobre la existencia de grupos de personas con dificultades para acceder a la atención médica. En nuestro país, cuya Sanidad Pública, con todos sus defectos, es de las mejores del mundo, según reconocen los organismos internacionales, y con prestaciones que abarcan a la casi totalidad de la población, estamos en una situación relativamente buena. Podríamos hablar de algunas bolsas de marginación, personas con bajo nivel cultural a las que tampoco llegan las campañas de concienciación sobre factores de riesgo como, por ejemplo, la obesidad, y en los últimos años a colectivos de emigrantes en situación irregular, aunque en España toda persona empadronada con un domicilio recibe su cartilla de la Seguridad Social que incluye asistencia sanitaria.

Aún se podría hacer más, como por ejemplo editar folletos en sus lenguas que explicaran los fundamentos de educación diabetológica. Por supuesto, todo incremento del gasto sanitario, incluyendo fondos en campañas sobre prevención, educación, tratamiento de la diabetes, sería muy bienvenido.

Pero cuando traspasamos las fronteras del mundo desarrollado y nos adentramos en los países en vías de desarrollo es cuando nos damos cuenta de lo mucho que queda por hacer.

Hay una ingente cantidad de personas que no tienen la posibilidad de acceder a la medicación o que reciben tratamientos obsoletos, con lo que sus posibilidades de controlar la diabetes y, por tanto, disminuir el riesgo de complicaciones son muy bajas. Personas que necesitan insulina para sobrevivir y no la reciben o diabéticos más afortunados a los que sí se la facilitan pero no se les proporcionan los medidores y las tiras reactivas (muy caras y al alcance de pocos bolsillos), imprescindibles cuando se intenta optimizar el control de la enfermedad. Curiosamente, hay grupos étnicos especialmente propensos a padecer diabetes tipo 2, como los amerindios, que tenían una menor incidencia debido a la desnutrición. Al mejorar, aunque no mucho, sus condiciones de vida, han aumentado de peso y la incidencia de diabetes se ha multiplicado.

Países como India o China, donde por primera vez el número de personas con sobrepeso está

superando al de desnutridos, no dan abasto para hacer frente al número de nuevos diabéticos (muchos de ellos, por supuesto, no están diagnosticados).

Las previsiones son terroríficas: cada año aumenta en 6 millones el número de diabéticos y si en Estados Unidos, por ejemplo, se prevé un incremento del 198% entre 2005 y 2050, en los países menos prósperos estos porcentajes van a quedar pequeños.

Urge concienciar a la Comunidad Mundial sobre la importancia del problema, especialmente en grupos especialmente vulnerables como comunidades indígenas, emigrantes, mujeres embarazadas, niños o ancianos.