| DIABETES
Y OBESIDAD |
El Día Mundial de la Diabetes 2004 se concentra
sobre el sobrepeso y obesidad, uno de los principales
factores de riesgo para el desarrollo de la diabetes tipo
2. El objetivo de la campaña es transmitir el mensaje
de que unos simples y económicos cambios del estilo
de vida, tales como el aumento de la actividad física
moderada y unos hábitos alimenticios más
saludables, pueden contrarrestar la amenaza de sufrimiento
humano y costes sanitarios exorbitantes que son el resultado
de un empeoramiento de la epidemia de diabetes.
Diabetes
- una epidemia mundial
La diabetes es una creciente amenaza para la salud mundial.
En 2003, la Federación Internacional de Diabetes
calculó que había 194 millones de personas
con diabetes en todo el mundo. Se calcula que para el
año 2025 esta cifra aumentará hasta alcanzar
los 333 millones, lo cual significa que el 6,3% de la
población mundial vivirá con diabetes. La
diabetes es hoy día la cuarta causa de
muerte en la mayoría de los países
desarrollados.
|
 |
|
 |
|
Este breve
folleto quiere aumentar la concienciación acerca del
fuerte vínculo existente entre diabetes y obesidad.
Un aumento alarmante del sobrepeso y la obesidad está
teniendo lugar en todo el mundo y es probable que esto impulse
un aumento de la prevalencia de diabetes aún mayor
del que sugieren los cálculos actuales. La obesidad
es el principal factor de riesgo modificable en el 90% de
todos los casos de diabetes. |
|
Los niveles de sobrepeso están aumentando de manera dramática
entre los niños, y el resultado es que cada vez hay más
casos de diabetes tipo 2 en la infancia y adolescencia, una afección
que hasta hace poco afectaba en grande mayoría a los adultos.
Cuanto más temprana sea su aparición, más
aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones graves, como enfermedades
cardíacas y ceguera. El resultado es un aumento de la carga
sobre los presupuestos sanitarios y el total de la sociedad.
En muchos casos, la diabetes se puede prevenir,
y varios estudios han demostrado que esto puede hacerse mediante
simples cambios del estilo de vida (una dieta más sana y
un aumento de la actividad física) y la educación.
Es posible actuar para ralentizar las crecientes epidemias de obesidad
y diabetes. Esto exige un enfoque integrado e internacional en el
que se impliquen las autoridades sanitarias nacionales, la sociedad
civil y el sector privado. |
 |
Obesidad
¿Qué es la obesidad?
La obesidad se produce cuando aumenta el tamaño
o el número de células adiposas del organismo de una
persona. Cuando una persona aumenta de peso, estas células
adiposas aumentan primero su tamaño y luego la cantidad.
El sobrepeso y la obesidad provocan el desarrollo de diabetes y
contribuyen a aumentar la hipertensión, la hipercolesterolemia,
la infertilidad, las complicaciones durante el parto y la artritis.
La obesidad se puede prevenir en gran medida cambiando de estilo
de vida y, especialmente, de dieta.
La medida más utilizada para evaluar la
obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC), que utiliza
una fórmula matemática que se basa en la altura y
el peso de una persona.
| El IMC
se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado
de la altura en metros:
IMC= kg/m2
Se considera que los individuos con un IMC de entre 25 y
29,9 sufren sobrepeso, mientras que quienes tienen un IMC
de 30 o más son obesos.
|
La circunferencia de la cintura se admite cada
vez más como una manera sencilla de identificar la obesidad.
Esta medida, en combinación con el IMC, ha demostrado ser
la que mejor predice la obesidad y los riesgos para la salud que
conlleva.
Factores de riesgo de obesidad
La obesidad puede afectar a cualquiera: no hay
factores de riesgo absolutos. Sin embargo, ciertos grupos de personas
tienen más probabilidades de convertirse en obesos. Los riesgos
de obesidad son:
- Dietas con un alto contenido en grasas y energía
- Vida sedentaria / inactividad física
- Antecedentes familiares
- Etnia
- Edad
- Dejar de fumar
|
 |
Diabetes
y obesidad
El riesgo de desarrollar diabetes aumenta progresivamente
tanto en hombres como en mujeres con la cantidad de exceso de peso.
El alarmante aumento de la prevalencia mundial de diabetes tipo
2, especialmente en países en vías de desarrollo,
entre las minorías étnicas y los niños, parece
estar principalmente relacionado con el sobrepeso y la obesidad.
Obesidad y diabetes tipo 2, sin embargo, no siempre
van unidas. No todo el que tiene sobrepeso o es obeso desarrolla
diabetes y no todo el que tiene diabetes tipo 2 está obeso.
La probabilidad de desarrollar diabetes cuando se tiene sobrepeso
o se es obeso depende de la interacción de una serie de factores:
- El nivel de sobrepeso u obesidad de la persona
- El nivel de grasa abdominal
- La predisposición genética a desarrollar resistencia
a la insulina
- La capacidad de producción de insulina de la persona
| El 80% de las personas
con diabetes tipo 2 sufre sobrepeso o es obeso
|
Prevalencia de obesidad en el mundo
Ha tenido lugar un notable aumento de la obesidad
en países tanto de ingresos altos como bajos, en particular
en la década de los 90. El sobrepeso y la obesidad suelen
afectar hoy día a un alarmante 50-65% de la población
de algunos países, no sólo en los EEUU, Europa y Australia,
sino también en países tan variados como México,
Egipto y a la población negra de Sudáfrica. La mayor
concentración de obesidad se encuentra hoy en las islas del
Pacífico y en algunas partes de Oriente Medio.
Es probable que los crecientes niveles de obesidad
en todo el mundo impulsen la prevalencia de diabetes hacia un crecimiento
aún mayor del que se calcula en la actualidad, ya que en
dichos cálculos no se ha tenido en cuenta la epidemia de
obesidad.
La urbanización verá la concentración
de más de la mitad de la población mundial en ciudades
para 2005, que aumentará hasta superar el 60% para el año
2020. El entorno urbano supone una barrera para la actividad física,
y crea una mayor dependencia de los alimentos procesados industrialmente,
en donde prevalecen los alimentos con un alto contenido en grasas,
azúcar y sal.
Reducir los riesgos
Hay algunos indicios de que la probabilidad de
un individuo concreto de convertirse en obeso se puede reducir si
se presta atención a los siguientes factores de riesgo modificables:
- Nutrición materna adecuada durante el embarazo
- Introducir sabores variados a los bebés tras concluir
la lactancia materna
- Desarrollar el gusto por el consumo de frutas y verduras desde
edades tempranas
- Estimular la actividad física durante la infancia
- Seguir dietas bajas en densidad energética
Se calcula que al menos la mitad de todos los casos
de diabetes serían eliminados si se pudiese prevenir el aumento
de peso en adultos.
Está demostrado que unas sencillas
intervenciones en el estilo de vida pueden reducir el riesgo
de desarrollar diabetes tipo 2 hasta en un 60%. Éstas
son:
|
|
 |
|
Tratamiento de la diabetes y la obesidad
El control del peso y el aumento de la actividad
física forman la verdadera base del tratamiento de la diabetes
tipo 2. La mayoría de las personas con diabetes tipo 2 puede
perder entre un 5 y un 10% de su peso corporal si un equipo profesional
formado por un médico y dietistas o enfermeros les ofrece
un tratamiento. El aumento de la actividad física diaria
juega un importante papel en el mantenimiento de esta pérdida
de peso.
Dieta
 |
La dieta es una parte
fundamental del tratamiento de la diabetes. Sin embargo,
el control de la diabetes no consiste sólo en una
buena nutrición. |
Actividad física
 |
El aumento de la actividad
física no afecta de manera importante el ritmo de pérdida
de peso pero juega un importante papel en el mantenimiento
del mismo. Tan sólo 30 minutos de actividad física
moderada (por ejemplo, caminar) al día son suficientes
para asegurar una buena salud. |
Los tipos de dieta adecuadas para la
pérdida y el mantenimiento de peso son:
- Las de baja densidad energética
- Las bajas en grasas
- Las bajas en carbohidratos
|
Medicación
La medicación para la pérdida de
peso se aplica a individuos en quienes los cambios de estilo de
vida o bien no son suficientes para generar la pérdida de
peso necesaria o son imposibles de obtener por incapacidad física.
La medicación que se utiliza para la pérdida de peso
en personas con sobrepeso y obesas, con o sin diabetes, debe clasificarse
en tres categorías:
- Medicamentos que cambian el metabolismo de los nutrientes
- Medicamentos que reducen la ingestión de alimentos
- Medicamentos que aumentan el gasto energético
Otros tratamientos
La cirugía gástrica (bariátrica)
es un medio muy eficaz de obtener una pérdida de peso duradera
y puede ser una buena opción en individuos gravemente obesos
que encuentran muy difícil controlar su peso con otras medidas.
Estas operaciones, sin embargo, suponen un riesgo pequeño
aunque importante, y, por lo tanto, tan sólo debería
considerarse su uso en casos muy graves. |
 |
| El
camino a seguir
Las epidemias paralelas de diabetes y obesidad
ya representan el mayor desafío para la salud pública
del siglo XXI. Ya no podemos confiar sólo en las estrategias
de control y prevención que se centran en el individuo. Es
también necesaria una respuesta a nivel de población.
Ya que han sido los grandes cambios, tanto hacia
la inactividad física como en la alimentación, los
que explican el desarrollo de la crisis de obesidad y diabetes,
es necesario tomar medidas racionales para tratar ambos problemas.
La epidemia de obesidad y diabetes se ha desarrollado a pesar de
varias décadas de esfuerzos nacionales y locales por enfatizar
el valor de las "dietas equilibradas" y para marcar la
importancia de realizar ejercicio moderado a diario. La educación
para la salud debería, por lo tanto, diseñarse también
con el fin de apoyar otras medidas. Éstas son:
- Ofrecer a los niños una amplia variedad de actividades
físicas
- Entornos urbanos apropiados que estimulen hábitos
saludables para todos
- Enseñar hábitos de comida saludables y ofrecer
alimentos nutritivos en las escuelas
- Monitorizar el peso de los niños
- Etiquetado de alimentos
- Servir raciones más pequeñas
- Bajar el precio de los alimentos sanos
Es importante establecer sistemas nacionales fuertes
y colaboraciones que capaciten a los gobiernos, a la sociedad civil
y al sector privado para evaluar e implementar nuevas políticas
eficaces. Dada la epidemia de obesidad y la creciente incidencia
de diabetes que parece probable que sea su consecuencia, debería
establecerse sistemas que aseguren la monitorización anual
de la prevalencia de diabetes en la población.
Ya es tarde, pero aún se puede realizar
un esfuerzo mundial para transformar las dietas, estimular una menor
dependencia del transporte motorizado, y promover esfuerzos para
devolver a nuestra vida diaria la actividad física.
El momento de actuar es
ahora.
|
 |
|