Dr. Juan José
Barbería Layana
Presidente F.E.D.
Las estadísticas son inequívocas cuando demuestran que el
2% de las personas con diabetes mellitus de más de 15 años
de evolución, son portadoras de una retinopatía diabética
severa que puede conducir a la ceguera en un breve lapso de tiempo y que
el 10% restante no se libra de tener graves complicaciones visuales. El
lema que la IDF ha aireado este año, está encaminado a llamar
la atención sobre los efectos devastadores de la retinopatía
diabética, máxime cuando se sabe que la prevención
y el diagnóstico precoz de esta complicación, pueden servir
para disminuir de forma apreciable los porcentajes arriba mencionados.
Actuaciones relacionadas con el control estricto de la presión
arterial y de la glucemia, junto con la supresión del tabaco, la
práctica de ejercicio físico regular y la adopción
de unos hábitos de vida sanos, son medidas que se han demostrado
eficaces en la prevención o en el retardo en la aparición
de las complicaciones vasculares crónicas de la Diabetes Mellitus.
Es preciso comentar una vez mas, que la aparición de lesiones iniciales
o incluso avanzadas en la retina de una persona portadora de diabetes,
pueden pasar totalmente inadvertidas, sin llegar a producir alteraciones
de la visión. De ahí la transcendencia que tiene la realización
de exámenes oftalmológicos periodicos que permitan, no solo
detectar precozmente las lesiones en sus primeros estadíos, sino
también posibiliten su tratamiento adecuado.
La aparición de visión borrosa con o sin disminución
de la visión nocturna, la sensación de percibir un halo
alrededor de una luz, la disminución de la sensibilidad a la luz
y al brillo, la necesidad de contar con mayor potencia de luz para desarrollar
algunas actividades o el incremento en la frecuencia del cambio de gafas,
pueden ser signos de alerta que inviten a las personas a solicitar el
contacto inmediato con el especialista. Pero nunca se debe esperar tanto.
Iniciativas como el proyecto retinDiab u otros estudios pilotos en marcha
para el diagnóstico precoz de la retinopatía diabética,
son experiencias que dan un margen de esperanza y justifican cuantos esfuerzos
humanos y materiales se deben realizar, en el diagnóstico y tratamiento
precoz de esta complicación.
El tratamiento precoz con fotocoagulación, la vitrectomía
o la cirugía de cataratas, son algunos ejemplos de lo mucho que
se ha avanzado en el tratamiento de la retinopatía o de cuantas
enfermedades oculares asientan con mayor preferencia en el diabético.
De cualquier forma queda todavía mucho camino por recorrer. El
diagnóstico y tratamiento precoz de la retinopatía diabética,
requiere un aumento en la inversión tanto de medios humanos (especialistas
en oftalmología) como materiales (retinógrafos, láser,
etc..); resulta imprescindible la obtención de recursos económicos
y la creación de un plan a nivel autonómico o nacional,
que permita avanzar en la resolución de un problema que, si bien
no afecta de manera vital al diabético, supone un menoscabo importante
en su calidad de vida.
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